
El desarrollo actual de la tecnología de IA es rápido, pero las arquitecturas centralizadas tradicionales ya no pueden soportar la demanda de datos y poder computacional en constante expansión. La Red Autonomys nació en este contexto, con los tokens AI3 como el núcleo de la red, proporcionando una infraestructura descentralizada diseñada específicamente para la IA 3.0. Este ecosistema integra blockchain, almacenamiento distribuido y protocolos de identidad, permitiendo que la IA ya no dependa de un único servidor, sino que se auto-verifique, gobierne y colabore en una red abierta.
La red Autonomys adopta el protocolo Subspace como su base, separando el orden de las transacciones de la capa de computación, lo que mejora significativamente la velocidad de procesamiento y la escalabilidad de la red descentralizada.
Sus tres características principales incluyen:
Este diseño convierte a Subspace en una columna vertebral clave para apoyar la ejecución de IA y las necesidades de descentralización de Web3.
Para satisfacer las complejas demandas operativas de los modelos de IA, la Red Autonomía adopta un diseño de división del trabajo en cuatro capas:
Esta arquitectura permite que los sistemas de IA funcionen de manera segura en entornos abiertos, al mismo tiempo que son flexibles y escalables.
El suministro total del token AI3 es de 1 mil millones de piezas, liberadas en fases con una estrategia de bloqueo para evitar fluctuaciones del mercado.
TGE se lanzará con la Fase-2 de Mainnet, liberando liquidez en etapas; la porción de recompensas de testnet no estará bloqueada, asegurando retornos para los contribuyentes tempranos. El plan general se basa en la estabilidad a largo plazo y la seguridad de la red, asegurando que el token se convierta en la energía central para sostener el desarrollo ecológico.
La misión de AI3 y la Red Autonomys es crear un entorno operativo de IA verificable, sostenible y verdaderamente descentralizado. A través del consenso de Subspace y la arquitectura modular, la IA poseerá capacidades de autocollaboración y protección de la privacidad de los datos. Cuando la IA ya no esté limitada por plataformas centralizadas, los usuarios globales podrán poseer y gobernar conjuntamente su infraestructura inteligente, avanzando la inteligencia artificial hacia una nueva fase.











