
El Banco Central de Argentina está evaluando un cambio de política relevante que podría transformar de raíz el sector de las criptomonedas en el país. Según informa el medio local La Nacion, los reguladores están preparando normas exhaustivas para que los bancos tradicionales puedan ofrecer servicios de trading y custodia de criptomonedas directamente a sus clientes. Esto supone un giro importante respecto al modelo vigente, que ha limitado las operaciones con activos digitales a exchanges especializadas y plataformas fintech fuera del sistema bancario convencional.
La normativa propuesta se encuentra en desarrollo desde hace meses, con conversaciones entre exchanges de criptomonedas, personas cercanas a los entes reguladores y ciertos directivos bancarios. Aunque el Banco Central no ha confirmado plazos ni ha detallado los aspectos operativos, fuentes del sector sugieren que la medida podría aprobarse formalmente próximamente, lo que augura una transformación cercana si el proceso regulatorio avanza según lo previsto.
Esta iniciativa se enmarca en la estrategia del gobierno para flexibilizar las restricciones históricas sobre criptomonedas y canalizar la intensa actividad informal hacia la infraestructura financiera regulada. En Argentina, el impacto de este cambio regulatorio es especialmente relevante. El país ha afrontado largos periodos de inflación aguda y controles cambiarios estrictos, circunstancias que han llevado a los ahorradores a buscar alternativas, principalmente dólares estadounidenses y activos digitales.
Las criptomonedas se han convertido en un sistema financiero paralelo para muchas familias argentinas que buscan proteger su poder adquisitivo ante la inestabilidad económica. Datos recientes muestran que los argentinos tienen cerca de seis veces más probabilidades de operar con criptomonedas a diario que la media latinoamericana, lo que evidencia la profundidad de la adopción local.
Autorizar a los bancos para operar y custodiar criptomonedas abriría un nuevo canal para cubrir esta demanda. Analistas financieros consideran que los bancos regulados pueden ofrecer puntos de acceso familiares, mayor transparencia y controles de cumplimiento más sólidos. Estos factores podrían convertir los activos digitales, percibidos hasta ahora como productos en zonas grises regulatorias, en opciones de inversión estándar equiparables a los instrumentos financieros tradicionales.
Sin embargo, los expertos advierten que el impacto dependerá de cómo el Banco Central defina parámetros sobre aspectos clave, como estándares de custodia, requerimientos de capital y criterios para seleccionar los tokens digitales que podrán acceder a servicios bancarios. Estos detalles técnicos determinarán el alcance y la funcionalidad real del nuevo marco regulatorio.
Las discusiones regulatorias actuales se producen en el marco del escándalo de la memecoin Libra, un episodio que socavó la confianza en el ecosistema argentino de criptomonedas y planteó importantes interrogantes sobre los riesgos del respaldo político a tokens digitales especulativos.
El escándalo se desató a comienzos de 2025, cuando el presidente Javier Milei, conocido por su visión libertaria y su apoyo público a los activos digitales, publicó un mensaje en la red social X avalando el token Libra basado en Solana. Milei calificó el token como una herramienta de "innovación orientada al mercado" y como mecanismo para liberar la economía frente a la devaluación crónica del peso.
Tras el respaldo presidencial, el precio del token tuvo un crecimiento explosivo, pasando de fracciones de centavo a más de 4,50 $ en pocas horas. Este movimiento elevó temporalmente su valoración totalmente diluida a unos 4 600 millones de dólares, antes de que el mercado colapsara y el precio se desplomara más del 96 %, en lo que los investigadores definieron como un clásico "rug pull" organizado por los creadores del token en Kelsier Ventures.
Las pérdidas financieras fueron generalizadas y graves. Miles de inversores, principalmente ciudadanos argentinos que interpretaron el mensaje presidencial como un aval gubernamental y garantía de seguridad, sufrieron pérdidas sustanciales. Las estimaciones sitúan las pérdidas totales entre 100 y 251 millones de dólares, lo que representa los ahorros de toda una vida para muchos afectados.
Este escándalo ha complicado radicalmente el debate regulatorio sobre las criptomonedas en Argentina. Ha puesto de relieve los riesgos de una protección insuficiente al inversor y de mercados digitales sin regulación, al tiempo que evidencia la necesidad urgente de marcos regulatorios capaces de diferenciar proyectos legítimos de esquemas fraudulentos.
El Banco Central de Argentina ha oscilado históricamente entre etapas de tolerancia y de estricta aplicación respecto a las actividades con criptomonedas. En ocasiones, ha impuesto prohibiciones absolutas sobre servicios cripto no regulados en el sistema bancario, por preocupaciones de estabilidad financiera y protección al consumidor. Por ello, una apertura regulatoria sustancial supondría un cambio relevante en la filosofía y política institucional.
La revisión regulatoria actual refleja el esfuerzo de las autoridades por equilibrar la incorporación de un mercado de rápido crecimiento y gran peso económico al marco formal, sin importar volatilidad o riesgos sistémicos al sistema financiero tradicional. Este enfoque reconoce la amplia adopción de criptomonedas entre los argentinos y las preocupaciones regulatorias derivadas de episodios como el escándalo de Libra.
Actualmente, los responsables políticos exploran si pueden diseñar una arquitectura regulatoria que fomente la innovación y responda a la demanda real, manteniendo salvaguardas que protejan al consumidor y la estabilidad financiera. El desenlace de este proceso tendrá repercusiones relevantes no solo para el sector financiero argentino, sino también para el enfoque de otros países con retos económicos similares respecto a la regulación de criptomonedas.
Argentina busca integrar las criptomonedas en el sistema bancario tradicional para mejorar la inclusión financiera, aumentar el volumen de transacciones y modernizar su sistema monetario en un contexto de inestabilidad económica. Así, los bancos pueden ofrecer servicios cripto bajo supervisión regulatoria.
Esta medida aumentará la adopción y el volumen de trading de criptomonedas en Argentina. La entrada de bancos tradicionales aportará mayor legitimidad, mejor infraestructura de mercado y facilitará el acceso a inversores minoristas. Esto debería reforzar la estabilidad del peso, reducir la fuga de capitales y potenciar la competitividad y el crecimiento del mercado financiero local.
La medida permite a los bancos operar legalmente con criptomonedas, lo que impulsa la adopción institucional y la liquidez de mercado. Los usuarios argentinos de cripto tendrán mayor integración bancaria, claridad regulatoria y posiblemente menores costes de transacción en instituciones consolidadas.
Los bancos deberán cumplir la regulación AML/KYC, obtener licencias cripto, mantener reservas de capital, implementar sistemas de gestión de riesgos, garantizar soluciones de custodia y recibir aprobación de las autoridades financieras para operar con criptomonedas.
Argentina otorga a los bancos tradicionales el papel de operadores directos de cripto, integrando los activos digitales en la banca convencional. En la mayoría de países, finanzas tradicionales y sector cripto están separados y los bancos solo ofrecen servicios cripto limitados. Argentina acelera la adopción institucional de cripto y refuerza la supervisión regulatoria mediante marcos bancarios consolidados.











