

En julio de 2024, un dispositivo de minería de Bitcoin con una tasa de hash modesta de solo 500 gigahashes por segundo (Gh/s) logró un resultado excepcional al minar con éxito un bloque. Un proveedor de equipos de minería reconocido informó de este acontecimiento relevante. El bloque alcanzó un valor aproximado de 206 000 $, reflejando el precio de Bitcoin en ese momento. El comunicado señalaba: “Enhorabuena al minero que probablemente minó en solitario el primer bloque de BTC con este dispositivo en una plataforma de minería en solitario, a unos 500 Gh/s.”
El hardware que hizo posible este logro es un dispositivo de minería compacto fabricado por una empresa especializada en sistemas de minería. De tamaño similar al de una mano humana, destaca por su portabilidad y reducido espacio de instalación. A pesar de sus dimensiones, el dispositivo demostró su capacidad al minar un bloque de Bitcoin por sí solo. Estaba conectado a una plataforma de minería en solitario cuando completó esta operación excepcional.
La minería en solitario permite a los mineros operar de manera independiente, en lugar de integrarse en un pool de minería tradicional. A diferencia de los pools, que agrupan la potencia computacional de múltiples participantes, los mineros en solitario trabajan de forma autónoma y conservan la totalidad de la recompensa del bloque si tienen éxito. Esta plataforma permitió al dispositivo compacto alcanzar el éxito minando en solitario.
Los datos de la blockchain muestran que el bloque de Bitcoin minado se generó en una plataforma de minería en solitario. Fuentes del sector confirman que el dispositivo compacto, funcionando a 500 Gh/s, minó el bloque. Este logro resalta el marcado contraste entre la tasa de hash del dispositivo y la potencia computacional total de la red de Bitcoin, que supera los 550 exahashes por segundo (Eh/s): es decir, unos 550 000 millones de Gh/s, o 1 100 millones de veces más que el dispositivo. En términos estadísticos, el dispositivo tenía una probabilidad de uno entre 1 100 millones de minar un bloque cada diez minutos, lo que convierte este éxito en algo excepcionalmente raro.
Los mineros de Bitcoin consumen electricidad de manera constante, independientemente de si logran minar un bloque, lo que genera costes operativos continuos. Por eso, la minería Bitcoin en solitario suele compararse con una lotería: los costes son fijos, pero las recompensas son aleatorias e imprevisibles. En este caso, el riesgo se tradujo en una ganancia sustancial. Optar por minar en solitario resultó en un pago elevado, demostrando que incluso con equipos modestos, la minería en solitario puede brindar recompensas excepcionales.
Otros mineros de Bitcoin en solitario también han conseguido éxitos en el pasado. Algunos emplearon dispositivos con tasas de hash mucho más altas, alcanzando petahashes por segundo (Ph/s) o varios millones de Gh/s. Estas unidades más potentes ofrecían cientos de veces la capacidad de procesamiento del dispositivo compacto mencionado, pero el principio básico seguía igual: cada intento, sin importar la tasa de hash, depende de la probabilidad matemática.
La mayoría de los mineros de Bitcoin se unen a pools de minería, combinando potencia computacional y compartiendo recompensas según la contribución individual. Este modelo predomina en el sector porque garantiza pagos más constantes y predecibles. No obstante, algunos defensores de Bitcoin advierten que la minería en pool fomenta la centralización de la red. Por ello, apoyan la minería en solitario como vía para preservar el principio de descentralización de Bitcoin y mantener la red realmente distribuida y resistente a la censura.
La hazaña de este dispositivo compacto de 500 Gh/s pone de relieve la naturaleza imprevisible de la minería de Bitcoin. Contra todo pronóstico, la pequeña máquina consiguió minar un bloque y obtener una recompensa significativa e inesperada. El evento demuestra que la minería en solitario sigue siendo viable, incluso con equipos modestos, y reaviva el debate sobre el equilibrio entre la eficiencia del mining en pool y la verdadera descentralización de la red.
Sí, la minería de Bitcoin puede seguir siendo rentable con dispositivos compactos modernos. El bajo consumo energético y la mayor eficiencia permiten retornos sólidos sobre la inversión, especialmente en periodos alcistas.
El plazo depende de la potencia del hardware y la dificultad de la red. Con los dispositivos compactos actuales, normalmente se tarda de 10 a 30 días en minar 1 Bitcoin. Equipos más potentes pueden reducir considerablemente este periodo.
Los ingresos de un minero varían según la potencia computacional, el coste de la electricidad y la dificultad de la red. Con hardware compacto moderno, se puede generar de 0,01 a 0,5 BTC al mes, es decir, entre 300 $ y 15 000 $ antes de gastos.
Sí, la minería de Bitcoin es legal en la mayoría de países. No obstante, la legislación varía según la región, y pueden aplicarse normativas locales sobre consumo energético, impuestos y licencias. Es imprescindible consultar la regulación vigente antes de iniciar la actividad minera.
Entre los mineros compactos más destacados figuran Antminer S19 Pro, Antminer S19 XP y MicroBT Whatsminer M50S. Estos modelos combinan alta eficiencia energética, potentes tasas de hash y diseño compacto, lo que los hace idóneos para operaciones a pequeña escala.
El coste eléctrico depende de la ubicación y las tarifas locales. Los dispositivos compactos suelen consumir entre 1 500 y 3 500 vatios. De media, el precio ronda entre 0,10 $ y 0,30 $ por kilovatio-hora. Para maximizar la rentabilidad, conviene buscar regiones con energía barata o fuentes renovables.











