

Un giro abrupto en el sentimiento ha impactado a los mercados de criptomonedas, ya que la ausencia de un catalizador podría cambiar todas las previsiones sobre el precio de Bitcoin en este ciclo.
Bitcoin ha registrado una notable caída semanal del 20 %, lo que ha reactivado las especulaciones sobre una corrección más profunda. Sin embargo, un evento clave —un rally contra la tendencia que aún no se ha producido— podría definir el rumbo completo del ciclo. El analista Kevin, en su análisis reciente, sostiene que la actual venta encaja en una corrección típica de mitad de ciclo, no en un techo confirmado. Esta perspectiva pone en duda la narrativa bajista dominante y sugiere que el ciclo alcista podría tener aún recorrido.
Kevin destaca varias rupturas estructurales que han alimentado el sentimiento bajista en los mercados de criptomonedas. Bitcoin ha perdido la EMA y SMA de 200 en el gráfico de 2 días, ha roto la SMA de 50 semanas y ha cedido la zona de confluencia de 98 000–106 800 $, un área con numerosos marcadores Fibonacci de largo plazo. Muchos traders ven estos quiebres técnicos como señales de posible cambio de tendencia. Además, los perfiles de retorno del ciclo ahora muestran lecturas propias de fases finales, lo que aumenta la presión y deja dudas sobre si Bitcoin ha tocado techo local o absoluto.
Kevin estima una ventana correctiva de entre 114 y 174 días, con un mínimo probable entre 70 000 y 80 000 $. Este periodo se ajusta a los patrones históricos de corrección de mitad de ciclo observados en anteriores mercados alcistas. Lo que ocurra después de esta fase será determinante: un rally contra la tendencia que revelará si el ciclo alcista principal sigue vigente. Si Bitcoin logra recuperar de forma sólida la zona de 98 000–106 800 $, se confirmaría un nuevo impulso alcista y podría validarse la continuidad del mercado alcista. Por el contrario, un rechazo en esa área indicaría una fase bajista más profunda y podría llevar el precio hacia soportes inferiores.
El analista advierte sobre la comparación entre la situación actual y el techo de mercado de 2021–22, ya que las condiciones económicas fundamentales son muy distintas. En el periodo 2021–22, la inflación se aceleró rápidamente, lo que obligó a la Reserva Federal a subir tipos de forma agresiva, mientras el endurecimiento cuantitativo comenzaba a drenar liquidez de los mercados. Estos factores provocaron un entorno hostil para los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.
El contexto actual es radicalmente distinto:
Estos factores macroeconómicos indican que el entorno de mercado actual podría ser más favorable para una recuperación sostenida de lo que admiten muchos analistas bajistas. El paso de una política restrictiva a una más flexible suele ser positivo para Bitcoin y otras criptomonedas, ya que el aumento de liquidez se canaliza hacia activos de riesgo.
Los indicadores de sentimiento tampoco muestran señales de techo de ciclo. Las métricas sociales han caído a mínimos de varios años, lejos de la euforia que suele marcar los techos principales. En ciclos previos, la interacción en redes sociales, las búsquedas en Google y la participación minorista alcanzaron máximos extremos. El actual sentimiento contenido indica que el mercado aún no ha vivido la especulación desmedida propia de los techos de ciclo, lo que sugiere que existe potencial alcista.
En el gráfico, Bitcoin sigue operando en un canal descendente claramente definido, con cada intento de rally limitado por el borde superior desde octubre. Este patrón ha creado una estructura técnica muy clara que los traders vigilan para detectar posibles rupturas.
El precio permanece por debajo de las EMAs de 20 y 200 días, niveles clave de resistencia dinámica que deben superarse para confirmar un cambio de tendencia. El último rebote no ha mostrado las velas alcistas fuertes que suelen acompañar a las reversiones completas, lo que indica que la presión compradora sigue siendo débil. Los perfiles de volumen en los últimos rallies han sido inferiores a los del periodo de ventas previo, lo que apunta a que la convicción de los compradores aún no se ha consolidado.
El RSI ha salido de territorio de sobreventa, pero aún no muestra divergencia alcista, que sería una señal más sólida de reversión. La divergencia alcista ocurre cuando el precio marca mínimos más bajos y el RSI mínimos más altos, señalando debilitamiento del impulso bajista. La ausencia de este patrón mantiene la configuración técnica neutral o bajista a corto plazo.
Los niveles inmediatos a vigilar son 90 774 $ y 93 966 $, correspondientes a los retrocesos Fibonacci 0,382 y 0,50 respectivamente. Estos niveles han sido históricamente puntos clave de soporte y resistencia en correcciones anteriores. Una ruptura por encima del canal descendente y un cierre firme sobre la EMA de 20 abrirían el camino hacia los 97 135 $ y potencialmente 107 358 $, que coinciden con el siguiente gran clúster de resistencia. Esta zona coincide con el área de confluencia que Bitcoin perdió en la reciente caída.
Por el contrario, si no se mantienen los actuales niveles de soporte, podría darse una nueva prueba del rango 80 000–70 000 $, que es el objetivo correctivo proyectado por el analista. Esta zona es un área crítica de soporte donde los holders de largo plazo acumularon en ciclos anteriores.
Con la volatilidad reduciéndose y el mercado en consolidación, el próximo intento de rally, o el fracaso en sostenerlo, determinará si Bitcoin se está preparando para una nueva subida o para una corrección más profunda. Los traders deben vigilar de cerca el volumen, los indicadores de impulso y los niveles clave de resistencia en las próximas semanas para evaluar la fortaleza de cualquier recuperación.
El precio de Bitcoin depende principalmente de las políticas regulatorias, la adopción institucional, las condiciones macroeconómicas y la liquidez de mercado. El ciclo de halving de 2024, las entradas en ETF spot y los tipos de interés globales son catalizadores clave que definirán la dinámica del mercado en 2026.
El sentimiento bajista actual se debe a preocupaciones macroeconómicas, incertidumbre regulatoria y toma de beneficios tras las subidas recientes. No obstante, las grandes posiciones cortas pueden generar un short squeeze capaz de revertir rápidamente la dirección del mercado.
La claridad regulatoria por parte de los gobiernos, mayores flujos de inversión institucional, mejoras macroeconómicas y un crecimiento robusto de la adopción on-chain pueden revertir la tendencia bajista de Bitcoin y devolver la confianza al mercado.
Hay que observar indicadores de miedo extremo, picos de volumen por capitulación, rupturas de soportes de largo plazo, extremos en las tasas de financiación y patrones de acumulación de grandes inversores. Cuando coinciden varias señales—como mínimos en la ratio MVRV, divergencias en el RSI de 4 horas y reversión en las tasas de financiación—los reversos alcistas suelen ser contundentes.
La previsión del precio de Bitcoin emplea análisis técnico (gráficos, medias móviles, niveles de resistencia) y análisis fundamental (tasas de adopción, políticas regulatorias, ciclos de halving, factores macroeconómicos). Los analistas combinan métricas on-chain, volumen de transacciones y sentimiento de mercado para anticipar movimientos de precio en distintos plazos.
Los inversores institucionales se centran en los fundamentos a largo plazo y la estructura de mercado, mientras que los minoristas se ven más influidos por el sentimiento y los movimientos de precio a corto plazo. Esta diferencia de horizontes temporales y enfoques de análisis genera previsiones diver gentes entre ambos grupos.











