
Cathie Wood, CEO de ARK Invest, ha anticipado que la actual restricción de liquidez que afecta a los mercados de criptomonedas e inteligencia artificial se revertirá pronto, impulsada por tres cambios de política previstos de la Reserva Federal en los próximos meses. Su firma sigue apostando por el sector, adquiriendo de forma decidida acciones vinculadas a cripto durante la caída, con más de 93 millones de dólares invertidos en una sola sesión reciente en valores de activos digitales depreciados.
La previsión de Wood llega en un momento clave: Bitcoin cotiza por debajo de 88 000 dólares tras descender desde su máximo de 126 000 dólares, mientras que las acciones relacionadas con cripto sufren su mayor retroceso mensual desde principios del año pasado. Esta corrección genera inquietud entre los inversores, pero Wood sostiene que las restricciones de liquidez actuales son transitorias y se superarán gracias a la acción coordinada de la Reserva Federal y la reactivación del gasto gubernamental.
En el último seminario web de mercado de ARK, Wood identificó tres factores concretos de restricción de liquidez que prevé que se disipen pronto: el programa de endurecimiento cuantitativo de la Reserva Federal, la acumulación de efectivo en la cuenta general del Tesoro por el cierre gubernamental y los tipos de interés elevados. Su análisis apunta a que los tres serán abordados con ajustes de política a corto plazo, generando un entorno más propicio para los activos digitales y la inversión en crecimiento.
Wood prevé que la Reserva Federal pondrá fin a su programa de endurecimiento cuantitativo en una próxima reunión, lo que aliviaría de inmediato una de las principales presiones sobre la liquidez del mercado. Este proceso, que implica reducir el balance de la Fed dejando vencer bonos sin reemplazo, ha limitado firmemente la liquidez de los mercados financieros. Poner fin a esta medida supondría un importante cambio de política monetaria y podría liberar liquidez significativa al sistema.
El cierre gubernamental que provocó la acumulación de efectivo en la cuenta general del Tesoro ya ha finalizado, devolviendo fondos a la circulación y eliminando otra fuente de presión sobre la liquidez. Durante el cierre, los fondos se quedaban en la cuenta del Tesoro en la Fed en lugar de circular por la economía, drenando liquidez de los mercados. Una vez resuelto el cierre, estos fondos fluyen de nuevo hacia la economía, lo que relaja la presión sobre el sistema financiero.
“Creemos que esa fuente de presión de liquidez ya es cosa del pasado”, afirmó Wood en el seminario, mostrando confianza en que este factor en concreto se ha solucionado. Subrayó que la vuelta a la normalidad en la operativa y el gasto gubernamental contribuirá a mejorar las condiciones del mercado.
Los tipos de interés siguen siendo la tercera restricción, pero Wood espera otro recorte a corto plazo a medida que los datos económicos se debilitan. La Reserva Federal ha mantenido los tipos elevados para frenar la inflación, pero los datos recientes apuntan a una moderación de las presiones inflacionistas. Esto permitiría al banco central adoptar una política más expansiva.
“Creemos que veremos otro recorte pronto y que la Fed pasará del tono restrictivo actual a una postura más acomodaticia conforme se acerque la fecha”, explicó. Su previsión se basa en varios indicadores económicos que muestran una inflación a la baja y una actividad económica en enfriamiento.
Las expectativas de inflación implícitas en el rendimiento del Tesoro a diez años han caído hasta el 2,5 % en los últimos meses, indicando que el mercado anticipa una inflación más moderada. Este descenso está respaldado por mediciones en tiempo real de Trueflation, que registran niveles similares. La coincidencia de estos indicadores sugiere que la estrategia de la Fed para frenar la inflación ha dado resultado y podría justificar una política más expansiva.
La caída del precio del petróleo por debajo de 60 dólares por barril (West Texas Intermediate) añade presión deflacionaria significativa a la economía. Unos costes energéticos más bajos se trasladan al conjunto de la economía, reduciendo los costes de transporte y producción en muchos sectores. Este factor refuerza la tesis de Wood de que la inflación se moderará aún más.
El precio de la vivienda nueva lleva casi un año retrocediendo, mientras que la inflación de vivienda usada ha caído al 1,5 %, lo que indica que el mercado inmobiliario, clave en la inflación, se está enfriando de forma notable. Dada la elevada ponderación de la vivienda en los índices de inflación y su peso en el gasto de los hogares, su moderación es especialmente relevante.
“No nos sorprendería ver una ruptura real en la inflación cuando las tarifas hayan terminado de trasladarse el próximo año”, pronosticó Wood, sugiriendo que el efecto total de las medidas actuales aún no ha impactado por completo. Cree que a medida que se asienten los ajustes económicos, la inflación podría bajar con más fuerza de lo que anticipa el consenso.
Los mercados de criptomonedas han mostrado una sensibilidad extrema a la liquidez en los últimos meses, con Bitcoin cayendo por debajo de los 90 000 dólares por primera vez en meses. Este retroceso supone una corrección importante respecto a su fortaleza previa y evidencia que los activos digitales suelen anticipar los cambios de liquidez antes que otros mercados. La reacción de las criptomonedas a la restricción de liquidez ha sido más acusada que la de muchos activos tradicionales, reflejando su perfil de crecimiento y su sensibilidad a las condiciones monetarias.
La caída del 30 % desde el récord de 125 100 dólares provocó salidas por 254 millones de dólares en un solo día de fondos estadounidenses de Bitcoin durante el último retroceso, reflejando la magnitud de la inquietud inversora. Estas salidas constituyeron uno de los mayores rescates diarios desde el lanzamiento de ETF de Bitcoin al contado, señalando una clara aversión al riesgo tanto institucional como minorista.
El inversor medio en ETF al contado ahora está en pérdidas, con un coste ponderado por flujo de unos 89 600 dólares, lo que implica que muchos entraron cerca de máximos y acumulan pérdidas latentes. Esto genera presión psicológica sobre el mercado, ya que quienes compraron en la parte alta pueden verse tentados a vender si persiste la debilidad. Sin embargo, Wood ve en esta situación una oportunidad de compra, no un motivo de preocupación.
Wood subrayó el papel de las criptomonedas como barómetro de la liquidez en el seminario, señalando su condición única en el sistema financiero. “Es interesante ver cómo el ecosistema cripto actúa realmente como indicador adelantado cuando la liquidez sube y baja”, apuntó. Las criptomonedas, como mercado líquido y operativo 24/7, suelen anticipar los movimientos de liquidez antes que los activos tradicionales.
ARK Invest reaccionó al retroceso acelerando las compras de acciones relacionadas con cripto, sumando 42 millones de dólares en Bullish, Circle Internet Group y BitMine Immersion Technologies en una sola jornada. Esta apuesta decidida muestra la convicción de Wood de que los precios actuales suponen una entrada atractiva para el largo plazo. La disposición de ARK a invertir fuerte en momentos de debilidad refleja confianza en las perspectivas fundamentales del sector.
La exposición total de ARK a cripto mediante sus ETF de referencia superó los 2 150 millones de dólares recientemente, con posiciones en Coinbase, Robinhood, Circle y Bullish. Esta exposición supone uno de los mayores compromisos institucionales en acciones vinculadas a cripto y refuerza la confianza de ARK en el potencial a largo plazo del sector. La diversificación de las posiciones permite cubrir distintos segmentos del ecosistema, desde exchanges hasta proveedores de infraestructura.
La mayor exposición de ARK a cripto se da en ARKF (29 %), seguida por ARKW (25,7 %) y ARKK (17,7 %), lo que confirma que la inversión en criptomonedas es un pilar central de la estrategia de innovación de la firma. Estos porcentajes superan ampliamente los de la gestión tradicional, reflejando la visión de Wood de que los activos digitales suponen una oportunidad transformadora.
La estrategia de compra en las caídas refuerza la convicción de Wood de que “la reestructuración del sistema financiero acaba de empezar”, sugiriendo que la transformación mediante tecnología blockchain y activos digitales se encuentra aún en sus primeras fases. Para ella, la debilidad actual es solo un bache temporal en una tendencia mucho más amplia de digitalización financiera.
Wood ha descartado rotundamente la idea de que la inversión en inteligencia artificial se haya convertido en una burbuja, estableciendo comparaciones claras con la burbuja tecnológica y de telecomunicaciones de los años 2000. Según su análisis, la inversión actual en IA está respaldada por avances tecnológicos reales y aplicaciones concretas, sin el exceso especulativo de aquel periodo.
“Durante la burbuja tecnológica y de telecomunicaciones, sí había inversores de valor advirtiendo que aquello no tenía sentido. Nadie les escuchaba”, recordó, marcando una diferencia clave: entonces los escépticos eran ignorados y las valoraciones se disparaban sin fundamento, mientras que ahora la inversión en IA está bajo mayor escrutinio y basada en fundamentos más sólidos.
Las mejoras de productividad empresarial siguen siendo limitadas pese a estudios del MIT que cuestionan los retornos corporativos de la IA, pero Wood enfatizó que la transformación “requiere esfuerzo y tiempo”. Reconoce que los beneficios económicos de la IA aún no se reflejan a gran escala, pero afirma que esto es habitual en las tecnologías disruptivas. La historia muestra que los grandes saltos tecnológicos suelen tardar años o décadas en plasmarse en las estadísticas de productividad.
Medir el impacto de la IA en la productividad es complejo: muchas aplicaciones mejoran la toma de decisiones, reducen errores o abren nuevas capacidades difíciles de cuantificar en las métricas tradicionales. Wood considera que, a medida que los sistemas de IA maduren y las empresas perfeccionen su implantación, las mejoras de productividad serán evidentes.
El crecimiento del 123 % de Palantir en su negocio comercial en EE. UU. en el último trimestre demuestra el impulso estratégico de la IA en las empresas. Este crecimiento sugiere que, pese a las dudas sobre el retorno inmediato, las compañías consideran la IA esencial para seguir siendo competitivas. “Ahora existe un imperativo estratégico y llevará tiempo”, insistió Wood: la inversión en IA no busca solo rentabilidad a corto plazo, sino asegurar la competitividad futura.
Brett Swift, director de investigación de ARK, explicó cómo la exposición a IA se integra en los modelos de cartera total que adoptan los inversores institucionales. Según él, la IA aporta rentabilidad diferenciada y poco correlacionada con los activos tradicionales. “Si no tienes una exposición relevante ahí, te pierdes ese riesgo idiosincrático”, sostuvo Swift, indicando que sin IA las carteras quedan insuficientemente diversificadas ante la nueva realidad tecnológica.
La visión de Swift refleja el consenso creciente entre los inversores: los grandes saltos tecnológicos generan nuevos riesgos y oportunidades que deben integrarse explícitamente en la gestión de carteras. Al mantener una exposición relevante a IA, ARK posiciona sus fondos para captar el potencial alcista de esta transformación y evitar el riesgo de quedarse atrás si el avance se acelera.
Wood ha rebajado su objetivo de precio a largo plazo para Bitcoin de 1,5 a 1,2 millones de dólares tras reevaluar la competencia entre Bitcoin y las stablecoins en mercados emergentes. El ajuste refleja una visión más matizada de los distintos roles que cumplen los activos digitales en el ecosistema cripto global.
“Las stablecoins están asumiendo parte del papel que pensábamos que tendría Bitcoin”, explicó en CNBC, aludiendo a su escalada hasta casi 300 000 millones de dólares en valor total. El auge de las stablecoins, sobre todo en mercados emergentes donde actúan como sustituto del dólar, ha llevado a Wood a matizar sus expectativas sobre los posibles usos de Bitcoin. En muchos países en desarrollo, los usuarios optan por stablecoins para pagos cotidianos y como reserva de valor, roles que antes asignaba a Bitcoin.
Sin embargo, Michael Saylor, fundador de Strategy, discrepa y sostiene que Bitcoin es “capital digital” y las stablecoins son “finanzas digitales” con funciones diferenciadas. Según Saylor, ambos activos se complementan y cubren necesidades distintas dentro del ecosistema. Las stablecoins ofrecen medios de pago y estabilidad, mientras que Bitcoin es reserva de valor y activo de inversión a largo plazo.
“Nadie rico quiere comprar la moneda en vez de una acción, un inmueble o un activo de capital”, respondió Saylor en CNBC, subrayando que Bitcoin actúa como activo de inversión, no como medio de pago. Su tesis es que el atractivo de Bitcoin reside en su escasez y potencial de apreciación, como el oro o los activos de inversión, no en su uso cotidiano.
David Bujnicki, analista de ARK, detalló el ajuste del modelo: las hipótesis sobre el uso de Bitcoin como refugio en mercados emergentes han caído al 20 % de los niveles iniciales, según datos de Chainalysis. Esto refleja que las stablecoins han capturado una cuota mayor de ese uso de lo que preveían los modelos originales de ARK. La revisión muestra la disposición de ARK a adaptar sus modelos a la realidad de mercado, en vez de mantener supuestos obsoletos.
Pese a la rebaja de una parte del modelo, el salto de la capitalización del oro de 17 a 28 billones de dólares compensa el ajuste, dejando la tesis alcista de Wood en torno al 1 100 % de potencial subida desde los niveles actuales. El aumento de la capitalización del oro evidencia una mayor demanda de reservas alternativas, lo que para Wood valida la tesis de inversión en Bitcoin. Si Bitcoin captase solo una fracción de la cuota de mercado lograda por el oro, justificaría valoraciones mucho más altas.
El nuevo objetivo de Wood, aunque más bajo, sigue apuntando a un potencial de revalorización extraordinario y refleja su convicción en el valor estratégico de Bitcoin a largo plazo. El ajuste demuestra rigor analítico, pero mantiene la tesis central: Bitcoin es un activo transformador con amplio margen de crecimiento a medida que avanza la adopción institucional y el mercado madura.
Una crisis de liquidez ocurre cuando las plataformas no disponen de suficiente efectivo o stablecoins para cubrir la demanda de trading, lo que provoca gran volatilidad de precios y alteraciones en el mercado. Esto merma la confianza y el acceso a capital de los inversores. No obstante, la dinámica de mercado y la adopción institucional están revirtiendo estas presiones y estabilizando la liquidez.
Wood considera que la restricción de liquidez se revertirá en pocas semanas, impulsada por avances en tecnología de IA y cripto. El sentimiento de mercado es cada vez más favorable a esta perspectiva optimista de normalización.
La escasez de liquidez en cripto deriva de una profundidad limitada de mercado, mientras que las finanzas tradicionales enfrentan riesgos sistémicos y barreras regulatorias. Los mercados cripto aún no resuelven los problemas de liquidez de las finanzas tradicionales; la fragmentación entre cadenas y plataformas añade complejidad.
El fin de la crisis de liquidez probablemente impulsará una apreciación significativa de Bitcoin y Ethereum, ya que la confianza se recuperará. Una mejor liquidez permitirá mayor volumen de trading y entrada de capital institucional, favoreciendo la tendencia alcista de estos activos principales.
Se recomienda diversificar carteras, reducir posiciones de alto riesgo, vigilar de cerca la evolución del mercado y estar preparados para aprovechar oportunidades cuando la liquidez mejore. Wood augura que la restricción de liquidez se revertirá pronto, lo que podría abrir oportunidades de compra estratégica a corto plazo.











