

Eli Cohen, Chief Legal Officer de Centrifuge, ha subrayado la necesidad fundamental de que la industria cripto en Estados Unidos busque activamente respaldo bipartidista de los principales partidos políticos. Este llamamiento llega en un momento decisivo, en el que la regulación de los activos digitales sigue siendo incierta y muy politizada. Cohen advierte que confiar únicamente en el apoyo de un partido podría dejar al sector vulnerable ante retrocesos regulatorios cuando cambie el poder político.
La relevancia de este enfoque bipartidista se ha puesto de manifiesto tras las recientes elecciones, en las que los demócratas obtuvieron victorias destacadas. Cohen alerta que, si la industria cripto sigue dependiendo del respaldo republicano, afrontará importantes retos regulatorios cuando los demócratas ganen peso en los órganos legislativos y de supervisión. Esta visión estratégica responde al reconocimiento creciente en el sector de que la sostenibilidad a largo plazo exige construir puentes en todo el espectro político, en lugar de alinearse exclusivamente con un solo partido.
Cohen ha resaltado especialmente la importancia de colaborar con legisladores progresistas, citando a la senadora Elizabeth Warren como ejemplo clave. Aunque Warren ha mantenido una postura crítica hacia ciertos aspectos de la industria cripto, Cohen insiste en que es posible y necesario encontrar puntos en común. Los legisladores progresistas suelen priorizar la protección de los inversores, la transparencia y la defensa del consumidor—principios que las empresas cripto responsables pueden adoptar.
Al centrarse en objetivos compartidos, como la protección del inversor minorista y la transparencia del mercado, la industria cripto puede establecer relaciones constructivas con representantes de todo el espectro político. Este enfoque implica mostrar cómo la tecnología blockchain y los activos digitales pueden evolucionar en consonancia con políticas progresistas, como la inclusión financiera y la lucha contra el fraude y la manipulación. El énfasis de Cohen en la comunicación y el diálogo refleja una estrategia pragmática para navegar el complejo entorno político de la regulación cripto.
En relación con los debates sobre la legislación sobre la estructura de mercado en el Senado, Cohen ha remarcado que la elaboración de leyes eficaces exige compromiso y colaboración entre los distintos actores. Los proyectos de ley sobre estructura de mercado, que buscan establecer marcos regulatorios definidos para los activos digitales, han sido objeto de debates y negociaciones intensas entre senadores con posiciones divergentes sobre la regulación cripto.
Las declaraciones de Cohen apuntan a que el avance consiste en encontrar un terreno común entre quienes defienden una regulación mínima y quienes exigen una supervisión estricta. El éxito legislativo requerirá concesiones por parte de todos, equilibrando innovación y desarrollo de mercado con protección al consumidor y gestión del riesgo sistémico. Este enfoque pragmático responde a la madurez de entender que la legislación perfecta suele ser enemiga de la buena legislación, y que el progreso incremental mediante el compromiso puede ser más provechoso que esperar soluciones ideales, pero políticamente inviables.
Cohen ha sido crítico con el enfoque adoptado por la Securities and Exchange Commission bajo la dirección de Gary Gensler. La estrategia de la SEC, marcada por la regulación a través de acciones de cumplimiento en vez de normas claras, ha generado gran frustración en la industria cripto. Este planteamiento ha provocado incertidumbre y dificultades de cumplimiento para empresas que buscan operar legalmente, pero carecen de orientación regulatoria definida.
A pesar de estas críticas a los enfoques anteriores, Cohen se muestra optimista respecto al futuro regulatorio para los activos digitales. Prevê una transición hacia un marco más equilibrado, que ofrezca directrices concretas y proteja a los inversores, manteniendo la integridad del mercado. Este optimismo se apoya en el reconocimiento creciente entre los responsables políticos de que la industria cripto necesita regulaciones específicas que se adapten a su singularidad, en vez de quedar encajada en marcos pensados para productos financieros tradicionales.
La evolución hacia una regulación más ajustada puede requerir la colaboración entre varios organismos, la definición precisa de los activos digitales sujetos a regulación de valores frente a materias primas y la creación de nuevas estructuras regulatorias específicas para el sector cripto. Cohen apunta que la interacción constructiva con reguladores y legisladores, junto al compromiso del sector con prácticas responsables, puede configurar un entorno regulatorio que fomente la innovación y responda a preocupaciones legítimas sobre la protección del inversor y la estabilidad de mercado.
Centrifuge es una plataforma descentralizada que permite la tokenización de activos reales en blockchain. Mejora la liquidez convirtiendo activos físicos en tokens digitales, facilitando la financiación descentralizada y conectando las finanzas tradicionales con la innovación blockchain.
Eli Cohen defiende el apoyo bipartidista para impulsar la reforma fiscal, reducir el control estatal sobre las transacciones monetarias y promover la innovación económica a través de la adopción de tecnología blockchain.
La industria cripto requiere respaldo bipartidista para garantizar marcos regulatorios claros y completos que equilibren la innovación y la protección al consumidor. El apoyo de ambos partidos aporta estabilidad política, atrae inversión institucional y facilita que el sector influya en la legislación que determinará su desarrollo y competitividad global.
Centrifuge se enfrenta al escrutinio regulatorio por su modelo de finanzas descentralizadas y opera sin marcos legales definidos. Sus retos clave son la incertidumbre normativa, equilibrar innovación y cumplimiento regulatorio, y la gobernanza en la supervisión durante su rápido crecimiento.
La iniciativa bipartidista de Eli Cohen puede favorecer regulaciones más estrictas y mayor transparencia, reforzando la confianza de los inversores y atrayendo a instituciones. Esto podría acelerar la adopción generalizada y fomentar un crecimiento sostenible en el sector cripto.
El gobierno de Estados Unidos ha adoptado una actitud favorable, integrando cripto en las finanzas tradicionales mediante regulaciones más claras. La SEC, la CFTC y la OCC han impulsado políticas flexibles, estandarizado las stablecoins a través de legislación y reconocido Bitcoin y Ethereum como commodities para uso institucional.











