

En octubre de 2024, Japón registró aproximadamente 11 219 061 cuentas relacionadas con criptoactivos, un aumento del 33,6 % respecto a las 8 397 670 del mismo mes del año anterior. Este incremento refleja el creciente interés de los inversores minoristas por los criptoactivos. Entre enero y octubre de 2024, la media mensual de nuevas cuentas abiertas fue de 239 588, lo que supone un crecimiento del 19,9 % frente a las 199 838 del año anterior en el mismo periodo.
En materia regulatoria, el equipo Web3 del Partido Liberal Democrático (PT) logró la aprobación del Consejo de Investigación de Políticas para sus propuestas de regulación sobre DAO (Organización Autónoma Descentralizada) en enero de 2024. Este avance marca un paso crucial hacia el establecimiento de un marco legal para la tecnología de criptoactivos en Japón.
En marzo de 2024, el Fondo de Inversión de Pensiones del Gobierno (GPIF) inició la recopilación de información sobre activos de baja liquidez, incluido Bitcoin. El GPIF está reuniendo conocimientos fundamentales, ejemplos internacionales y métodos de integración en carteras para estos activos, lo que indica un interés creciente de los inversores institucionales en los criptoactivos en Japón.
En julio de 2024, SBI Holdings se asoció con la gestora estadounidense Franklin Templeton para fundar una compañía de gestión de activos digitales. Este hecho se interpreta como una señal de que Japón se prepara para la aprobación de ETF de Bitcoin. En octubre, instituciones como Nomura Securities y Mitsubishi UFJ Trust and Banking presentaron propuestas instando a los reguladores a aprobar ETF de criptoactivos en el país.
En relación con los ETF de criptoactivos, la Agencia de Servicios Financieros ha manifestado que no quiere quedar rezagada respecto a las tendencias globales, aunque los avances hacia la aprobación concreta son escasos. El principal obstáculo radica en las restricciones legales actuales: el trading al contado está gravado hasta con un 55 %, mientras los ETF tributan por separado al 20 %. Este desequilibrio fiscal podría mantener la volatilidad del mercado si no se corrige.
En noviembre de 2024, la Agencia de Servicios Financieros comenzó a considerar un nuevo modelo de intermediación para stablecoins, vinculadas a criptoactivos o monedas fiduciarias. El intermediario propuesto conectaría exchanges y usuarios sin gestionar ni custodiar fondos, lo que facilitaría el acceso a los criptoactivos, por ejemplo, para compras de artículos en videojuegos.
En diciembre de 2024, la Agencia Nacional de Impuestos señaló que las ganancias de ETF de Bitcoin estadounidenses podrían estar sujetas a una tasa fiscal separada del 20 %. Sin embargo, ese mes el primer ministro Shigeru Ishiba mostró cautela sobre el entorno de trading de ETF de criptoactivos y la transición fiscal, y no presentó una política definida.
La Sede Digital del Partido Liberal Democrático lanzó el “Grupo de Trabajo Web3” para profundizar en la regulación de criptoactivos y la reforma tributaria. Satoshi Hamada, miembro de la Cámara de Consejeros por el partido Protege la Nación de NHK, envió una consulta escrita al gobierno sobre el posible uso de criptoactivos como reservas. Citó antecedentes estadounidenses y brasileños sobre la tenencia de Bitcoin como reservas, solicitó la opinión del gobierno japonés y propuso destinar parte de las reservas exteriores de Japón a Bitcoin y otros activos digitales.
En marzo de 2024, el número de cuentas NISA superó los 23 millones, con nuevas inversiones que alcanzaron unos 41,4 billones de yenes. Esto refleja el mayor interés de los ciudadanos japoneses por la inversión en acciones.
En 2024, el mercado de renta variable japonés experimentó una fuerte volatilidad motivada por diversos factores. A principios de año, el Nikkei 225 se acercó a su máximo previo a la burbuja, impulsado por el auge del sector de semiconductores y la depreciación del yen. El 11 de julio alcanzó el récord de 42 426,77 yenes, pero tras datos económicos débiles de Estados Unidos, cambios en la política del Banco de Japón y una rápida apreciación del yen, el mercado cayó un 12,4 % el 5 de agosto.
Este descenso sorprendió a los operadores, pero el mercado se estabilizó gradualmente con la mejora de los datos económicos estadounidenses y los ajustes del Banco de Japón. Esta recuperación demuestra la resiliencia del mercado japonés ante los cambios globales.
El Gobierno prevé un crecimiento real del PIB del 1,3 % en 2024, con expectativas de mayor consumo e inversión. Los economistas privados son más cautos y estiman un 0,9 %, reflejando dudas sobre el consumo y la demanda externa.
La mejora de los beneficios empresariales y el refuerzo de la gobernanza son impulsores clave del mercado de renta variable. Las iniciativas de creación de valor de la Bolsa de Tokio avanzan con fuerza, elevando el mercado en general. Además, los ETF de gestión activa han destacado, especialmente en la selección de valores de automatización industrial y tecnología.
Estos avances demuestran que el mercado japonés de acciones es mucho más que un espacio para la especulación a corto plazo: ofrece oportunidades reales de creación de valor a largo plazo. Para los inversores, es cada vez más relevante analizar el valor fundamental y los marcos de gobernanza de las empresas.
En la planificación de estrategias de inversión para 2025, numerosos expertos destacan el potencial de crecimiento de los criptoactivos frente a las acciones. El mercado de criptoactivos se perfila para ofrecer altos retornos a corto plazo, y el halving de Bitcoin podría desencadenar un gran ciclo alcista.
El halving de Bitcoin reduce las recompensas de minería, limita la oferta y aumenta la presión alcista sobre el precio. Los datos históricos señalan que los precios suelen alcanzar máximos aproximadamente un año después de cada halving, lo que sitúa a 2025 como objetivo probable. Al mismo tiempo, se espera un rápido crecimiento del mercado de altcoins, incluido Ethereum.
Aunque las acciones prometen crecimiento estable, los criptoactivos destacan en 2025 por su potencial de rentabilidad en plazos cortos. Junto a Bitcoin y Ethereum, la innovación constante (tokens BRC-20, tokenización de activos reales) está impulsando el mercado y atrayendo la atención de los inversores.
BlackRock, el mayor gestor de activos global, publicó en diciembre de 2024 un informe en el que recomienda asignar entre el 1 y el 2 % de la cartera a Bitcoin, lo que refleja una creciente aceptación institucional de los criptoactivos como vehículos de inversión.
El análisis indica que sumar un 1–2 % de Bitcoin a una cartera tradicional de acciones y bonos proporciona un perfil de riesgo similar al de carteras con los “Magnificent Seven” tecnológicos. El informe destaca la baja correlación de Bitcoin con otros activos, pero advierte de su alta volatilidad. Si bien el riesgo total se asemeja al de las tecnológicas, Bitcoin aporta diversificación a la cartera.
Pese a este atractivo, los criptoactivos enfrentan retos fiscales: el régimen tributario japonés implica procedimientos complejos, lo que dificulta la inversión, aunque se esperan reformas. Para quienes aceptan el riesgo en busca de rentabilidad, los criptoactivos siguen siendo una opción interesante.
Por el contrario, la inversión en renta variable es adecuada para la construcción de patrimonio a largo plazo, ofreciendo estabilidad mediante dividendos y el crecimiento empresarial. Las reformas de gobernanza y el aumento de recompras en empresas japonesas refuerzan el valor para el accionista y crean un entorno favorable para los inversores a largo plazo.
En 2025, se prevé que los criptoactivos superen a las acciones como principal foco inversor en Japón, impulsados por el halving de Bitcoin en abril de 2024, considerado catalizador del próximo ciclo alcista según la historia.
Pantera Capital, fondo de inversión estadounidense de referencia, presenta datos que muestran que el precio de Bitcoin suele tocar fondo unos 477 días antes del halving y luego comienza a subir, con un incremento medio que dura 480 días tras el halving. Los efectos de este evento tardan en reflejarse en el mercado.
El analista Ali Marchin proyecta que el ciclo alcista de Bitcoin continuará, con el próximo máximo previsto para octubre de 2025. Históricamente, los picos se han dado 368 días tras el halving de 2012, 526 días tras el de 2016 y 518 después del de 2020, lo que apunta a una ventana de máximo post-halving de entre uno y uno y medio años.
Estos análisis se apoyan en tendencias históricas, pero factores externos como sucesos geopolíticos o cambios regulatorios pueden alterar los resultados. Por ejemplo, grandes acciones políticas o crisis económicas pueden impactar significativamente el mercado.
Los altcoins (excluyendo Bitcoin) presentan gran volatilidad y tanto alto potencial de beneficio como de riesgo. Estos activos se ven especialmente afectados por el halving de Bitcoin, y la capitalización total de mercado de altcoins suele marcar máximos unos 505 días después del halving. Esta dinámica abarca activos como Ethereum.
Durante la denominada “temporada de altcoins”, las altcoins de gran capitalización recuperan máximos previos, mientras las innovadoras de pequeña y mediana capitalización alcanzan nuevos picos. Indicadores diversos sugieren que 2025 puede marcar la próxima temporada de altcoins.
En diciembre de 2024, Coingecko indica que la capitalización de mercado de altcoins alcanzó 1,89 billones de dólares, superando el récord anterior de 1,79 billones en noviembre de 2021. La dominancia de Bitcoin ha bajado del 60 % al 51 % desde noviembre, lo que destaca la renovada actividad de las altcoins.
El Altcoin Season Index superó el 75 % el 2 de diciembre de 2024 y se mantuvo en ese nivel una semana, lo que sugiere que 2025 puede ser el verdadero pico para el mercado de altcoins. En 2024, los meme coins lideraron el rendimiento entre las 50 principales, mientras innovaciones como los tokens BRC-20 y la tokenización RWA también ganan protagonismo.
Si la inversión de capital riesgo repunta en 2025 a niveles de 2021–2022, estos proyectos podrían impulsar el mercado. Sin embargo, solo los tokens con fundamentos sólidos y utilidad real se espera que sobrevivan al ciclo. Los inversores deben analizar cuidadosamente la base técnica, el historial del equipo y los casos de uso de cada proyecto.
De cara a 2025, se espera que el mercado de renta variable japonés logre crecimiento a largo plazo, apoyado por reformas de gobernanza corporativa, aumento de recompras y mayores retornos para el accionista.
Fidelity International señala que las recompras de acciones de empresas japonesas pueden influir fuertemente en el mercado, al reducir la oferta y elevar el beneficio por acción (BPA). Esta tendencia es especialmente atractiva para inversores extranjeros y se prevé que aumente la entrada de capital.
Entre 2023 y 2025, las empresas japonesas han priorizado la eficiencia de capital, favoreciendo la apreciación sostenida de los precios. El uso eficiente de las reservas para retornos al accionista y la inversión en crecimiento está elevando la valoración bursátil.
Las encuestas de Reuters prevén que el Nikkei 225 marcará máximos históricos a finales de 2025, impulsado por mejores resultados empresariales y recuperación económica, con especial ventaja para los exportadores. La entrada de capital extranjero también aumenta, dinamizando el mercado.
Las empresas japonesas han acelerado sus reformas de gobernanza, lo que favorece el crecimiento del mercado a largo plazo. Se observa un cambio claro del acaparamiento de efectivo hacia una asignación activa de capital para retornos y expansión.
Todo esto está alineado con las iniciativas de la Bolsa de Tokio para aumentar el valor corporativo y mejorar la calidad general del mercado. Para los inversores, analizar la gobernanza y las estrategias de asignación de capital será cada vez más importante para sus decisiones futuras.
Los precios de los criptoactivos suelen evolucionar en paralelo con los mercados financieros tradicionales. Cuando aumentan los temores de recesión en Estados Unidos, los mercados cripto suelen acelerar las ventas, reflejando la caída de las bolsas por el “efecto contagio”.
En origen, los criptoactivos se concibieron como alternativas independientes a las finanzas centralizadas, pensados como monedas e instrumentos de inversión sustitutivos. Aunque el mercado permaneció aislado antes de 2017, desde entonces se ha integrado con el sistema financiero tradicional y es cada vez más sensible a su volatilidad.
Los estudios muestran que la reacción de los criptoactivos a la política monetaria varía según el tipo de activo. Bitcoin y otros activos con función monetaria son muy sensibles a las decisiones de la Reserva Federal, por su uso extendido en transacciones y su capacidad de respuesta a cambios en la economía y la demanda.
Por el contrario, los activos tipo protocolo como Ethereum funcionan como plataformas para el desarrollo de NFT y otros productos cripto. Sus precios dependen más de la innovación tecnológica y el crecimiento del ecosistema, y reaccionan menos a los anuncios de política monetaria.
La política económica de Japón también influye en los mercados financieros globales, incluidos los criptoactivos. Los bajos tipos de interés prolongados favorecen los “carry trades”, es decir, tomar prestado yenes baratos para invertir en activos de mayor rentabilidad, lo que puede generar demanda de activos de riesgo como los cripto.
Los tipos bajos amplían la liquidez global e indirectamente favorecen los mercados cripto. La política expansiva del Banco de Japón aumenta la liquidez mundial, parte de la cual puede llegar a los criptoactivos. Sin embargo, una política restrictiva podría reducir la liquidez y presionar a la baja los precios cripto.
En definitiva, el mercado de criptoactivos está estrechamente vinculado a las tendencias macroeconómicas y la política monetaria. Los inversores deben seguir cuidadosamente estos factores, ya que las decisiones de los bancos centrales y los principales indicadores pueden influir notablemente en el sector. Es esencial mantenerse informado.
TechFlame concluye que existe escasa correlación directa entre el Nikkei 225 y Bitcoin o los principales tokens, aunque la economía japonesa influye en cierta medida en los mercados cripto. Esto indica que ambos mercados responden a factores distintos.
El análisis estadístico muestra que el coeficiente de correlación entre Nikkei y Bitcoin suele estar por debajo de 0,3, lo que indica una relación débil. El Nikkei refleja resultados empresariales y confianza en la economía japonesa, mientras los criptoactivos se ven influenciados por la innovación tecnológica, la regulación y el sentimiento inversor.
La volatilidad es también muy diferente: el Nikkei fluctúa a diario entre un 1 y 2 %, mientras los criptoactivos pueden moverse más del 10 % en un solo día. Esto pone de relieve la madurez del Nikkei y el mayor riesgo y diversidad de los criptoactivos.
Ambos mercados pueden fluctuar al mismo tiempo en eventos macroeconómicos globales, como una recesión o crisis de liquidez, que provocan ventas masivas y caídas tanto en el Nikkei como en los precios cripto.
No obstante, estos movimientos simultáneos suelen ser breves. En el largo plazo, los mercados tienden a evolucionar de forma independiente. Los inversores deben analizar factores específicos de criptoactivos y no limitarse a seguir el Nikkei.
Por ejemplo, cambios regulatorios, hackeos en exchanges o avances tecnológicos pueden afectar notablemente a los criptoactivos pero apenas influir en las acciones japonesas. Por el contrario, los resultados empresariales japoneses o la política del Banco de Japón impactan fuertemente en el Nikkei y apenas en los criptoactivos.
Se espera que 2025 sea un año clave para los criptoactivos. El halving de Bitcoin puede desencadenar un mercado alcista, lo que hace que resulten especialmente atractivos para quienes buscan rentabilidad a corto plazo. Paralelamente, el mercado de renta variable apunta a un crecimiento sostenible apoyado en reformas de gobernanza y mejores resultados empresariales.
Ambos mercados tienen características diferenciadas y cubren necesidades diversas. Los criptoactivos ofrecen alta volatilidad y potencial de rentabilidad, con la regulación y la fiscalidad como factores determinantes. La aprobación de ETF de cripto y reformas fiscales en Japón podrían dinamizar aún más este sector.
2025 es un año a considerar la inversión en criptoactivos, siempre que se comprendan los riesgos. Es esencial definir la tolerancia al riesgo, los objetivos de inversión y diversificar correctamente. La exposición a cripto debe ser una parte de la cartera, evitando la concentración excesiva.
Como los criptoactivos operan 24/7, es fundamental disponer de sistemas para reaccionar rápidamente a las fluctuaciones del mercado. Estar informado y monitorizar el sector es clave para tomar buenas decisiones.
La inversión en acciones sigue siendo una opción sólida para construir patrimonio a largo plazo, con rentabilidades estables mediante dividendos y crecimiento corporativo. Las reformas de gobernanza y las recompras en empresas japonesas están aumentando el valor para el accionista y el atractivo a largo plazo.
En definitiva, el equilibrio entre criptoactivos y renta variable será clave en 2025. Comprender las características de ambos mercados y ajustar la asignación a los objetivos y tolerancia al riesgo permite mejorar las expectativas de rentabilidad estable.
Los criptoactivos se negocian 24/7 y son altamente volátiles, mientras que la renta variable está más regulada y ofrece mayor estabilidad. En 2025, los criptoactivos se prevé que tengan mayor potencial de crecimiento y conviene considerarlos en una cartera diversificada.
Desde una perspectiva neutral, asignar cerca del 1 % de la cartera a criptoactivos (como Bitcoin y Ethereum) es apropiado. Evite la sobreexposición a acciones estadounidenses, diversifique en mercados emergentes y metales preciosos, y mantenga una asignación global equilibrada.
La renta variable se recomienda para inversores principiantes. Las acciones tienen menor volatilidad y mayor estabilidad, lo que facilita la gestión del riesgo. Los criptoactivos son muy volátiles y de alto riesgo/alta rentabilidad, por lo que es mejor adquirir conocimientos y experiencia antes de invertir.
El mercado de criptoactivos se espera que crezca rápidamente en 2025 con la entrada de inversores institucionales, superando los 400 billones de yenes de capitalización. El mercado de renta variable también debería mostrar crecimiento estable. Las principales oportunidades en cripto son las monedas base como Bitcoin y los tokens de proyectos; en renta variable, destacan las empresas vinculadas a blockchain.
Los criptoactivos están sujetos a impuestos sobre ganancias de capital, mientras que la renta variable aplica diferentes tasas para ganancias a corto y largo plazo. Mantenga registros detallados de las operaciones y consulte a un experto fiscal para optimizar resultados.











