
La firma de ciberseguridad Cybertrace ha lanzado una seria advertencia sobre un vídeo deepfake sumamente convincente en el que aparece el magnate minero australiano y empresario Andrew "Twiggy" Forrest. El vídeo, que ha circulado por redes sociales en las últimas semanas, muestra a Forrest promocionando una plataforma de trading de criptomonedas fraudulenta que promete altos rendimientos a inversores desprevenidos.
El vídeo fraudulento, que apareció primero en Facebook antes de expandirse a otras plataformas, anima a los usuarios a registrarse en una plataforma engañosa que afirma generar importantes beneficios diarios para "personas comunes". Las víctimas son dirigidas a un sitio web denominado "Quantum AI", un nombre que, según Cybertrace, está cada vez más asociado a estafas y fraudes financieros en varias jurisdicciones. La plataforma se presenta de manera falsa como un avanzado sistema de trading basado en inteligencia artificial, capaz de predecir movimientos de mercado con una precisión sin precedentes.
En un análisis detallado, el CEO de Cybertrace, Dan Halpin, afirmó que el vídeo deepfake puede engañar fácilmente a las personas, ya que los estafadores detrás de él parecen contar con sofisticados conocimientos en ventas y marketing. Halpin destacó además la considerable duración del vídeo y su carácter repetitivo estratégico, lo que incrementa notablemente su credibilidad y el impacto psicológico sobre los espectadores.
"El vídeo es largo y, en muchos aspectos, repetitivo, lo que puede resultar muy convincente, y parece haber sido creado por alguien con conocimientos de ventas y marketing."
El deepfake manipula el comportamiento y el lenguaje corporal de Forrest con gran precisión, utilizando imágenes de una "charla junto a la chimenea" organizada por Rhodes Trust en octubre del año anterior. Cybertrace detectó el vídeo deepfake a finales de enero, mostrando una versión modificada mediante IA de Forrest promocionando un software ficticio de trading de criptomonedas con un discurso persuasivo y gestos reconocibles.
En el vídeo manipulado, la versión alterada de Forrest promete a los espectadores la oportunidad de unirse a él y a su equipo como socios en lo que describe como el software de trading de acciones y criptomonedas más avanzado del mundo, garantizando beneficios elevados independientemente de las condiciones del mercado. Esta promesa de rentabilidad constante, sin importar la volatilidad, es una característica clásica de los fraudes de inversión.
Forrest, ex CEO de la minera australiana Fortescue Metals Group, es un empresario de gran éxito con un patrimonio estimado en 29 400 millones de dólares, lo que lo convierte en una de las figuras empresariales más reconocidas de Australia. Los estafadores eligieron deliberadamente a una figura tan prominente y de confianza para aportar credibilidad a su estafa, aprovechándose de su reputación empresarial y éxito.
El vídeo deepfake concluye con Forrest instando a los espectadores a registrarse en la plataforma antes de que sea demasiado tarde, introduciendo un elemento de urgencia y escasez en la estafa, una táctica psicológica habitual para presionar a las víctimas a tomar decisiones apresuradas sin la debida diligencia.
Cybertrace ha advertido a los usuarios que extremen la precaución ante el reciente aumento de incidentes de fraude con deepfakes dirigidos a personalidades relevantes de distintos sectores. El auge de la inteligencia artificial accesible ha facilitado que los estafadores creen vídeos falsos convincentes que pueden engañar incluso a personas con conocimientos tecnológicos avanzados.
Además de Forrest, otras figuras destacadas de Australia como Gina Rinehart, la persona más rica del país, el empresario Dick Smith y la presentadora Allison Langdon también han sido objetivo de estafadores mediante vídeos deepfake, como ha destacado Cybertrace en sus recientes avisos de seguridad. Estos casos muestran una tendencia preocupante en la que los estafadores seleccionan sistemáticamente a figuras públicas de confianza para promocionar esquemas fraudulentos, en especial en el sector de las criptomonedas y las inversiones.
El problema va más allá de Australia. Según se ha informado en los últimos meses, Lee Hsien Loong, primer ministro de Singapur, también ha advertido a sus seguidores en redes sociales sobre el uso de vídeos deepfake que emplean su voz e imagen para promocionar estafas de criptomonedas. En su momento, Loong incluso compartió un vídeo de ejemplo de una entrevista propia, creado por estafadores para avalar un esquema fraudulento de trading de criptomonedas "sin intervención", lo que demuestra la dimensión global de esta amenaza.
"El uso de la tecnología deepfake para difundir desinformación seguirá creciendo", advirtió Loong en su comunicado público.
"Debemos mantenernos alerta y aprender a protegernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos frente a estas estafas."
Los estafadores llevan empleando diferentes métodos para engañar a personas y robar su dinero fiduciario o tokens digitales desde la aparición de las criptomonedas. La evolución de estas tácticas refleja la creciente sofisticación de los ciberdelincuentes y su capacidad de adaptación a nuevas tecnologías.
En 2020, piratas informáticos comprometieron las cuentas de usuarios destacados de Twitter, entre ellos el expresidente de EE. UU. Barack Obama y el entonces presidente electo Joe Biden, para promocionar una estafa con Bitcoin, demostrando que incluso las cuentas más protegidas pueden ser vulnerables ante atacantes decididos. Este caso resaltó la importancia de medidas de seguridad multicapa y la necesidad de mantener una vigilancia constante en la era digital.
Los expertos en seguridad recomiendan varias medidas preventivas: verificar oportunidades de inversión a través de canales oficiales, desconfiar de promesas de rendimientos garantizados, comprobar si existen comunicados oficiales de las personas supuestamente implicadas y reportar cualquier contenido sospechoso a los administradores de la plataforma y a las autoridades. A medida que la tecnología deepfake se vuelve más sofisticada y accesible, la responsabilidad de estar informado y actuar con cautela recae cada vez más en los propios usuarios y sus redes.
Un deepfake es un contenido sintético generado mediante inteligencia artificial y algoritmos de aprendizaje profundo, en particular redes generativas antagónicas (GAN). Permite sustituir o manipular rostros en vídeos para crear imágenes altamente realistas pero falsas, utilizadas a menudo con fines engañosos en estafas y campañas de desinformación.
Observa con atención los detalles faciales buscando movimientos antinaturales o desajustes en la sincronización de labios. Comprueba si los movimientos de la boca se corresponden exactamente con el audio. Presta atención a parpadeos irregulares, texturas de piel inusuales o anomalías al pestañear. Utiliza herramientas de detección basadas en IA para identificar deepfakes. Verifica siempre a través de canales oficiales antes de confiar en la autenticidad del contenido.
Las estafas con deepfakes suplantan a ejecutivos, generan urgencia para transferir fondos y explotan la confianza. Los autores emplean IA para crear vídeos y audios realistas, haciéndose pasar por CEO o altos cargos. Simulan situaciones de emergencia, presionan a empleados de menor rango y eluden comprobaciones para robar dinero antes de ser detectados.
Consulta directamente las cuentas oficiales de la celebridad, revisa el sitio web oficial de la empresa de forma independiente, investiga la inversión en fuentes fiables y desconfía de recomendaciones espontáneas de famosos. Los deepfakes son cada vez más sofisticados, así que confirma siempre a través de canales oficiales antes de invertir.
Denuncia de inmediato a la policía con pruebas detalladas. Contacta con las entidades financieras para bloquear cuentas. Informa a las plataformas de pago implicadas. Colabora plenamente con la investigación policial. Documenta todas las comunicaciones y transacciones fraudulentas para los procedimientos legales.
El fraude con deepfakes es un delito grave que conlleva importantes multas y largas penas de prisión. La legislación prohíbe estrictamente el uso de tecnología para el engaño y la alteración del orden público. Los responsables enfrentan procesos judiciales estrictos y responsabilidad penal.
Verifica identidades a través de varios canales antes de cualquier transacción financiera. Fíjate en movimientos oculares poco naturales, rasgos faciales borrosos o audio inconsistente en los vídeos. Solicita videollamadas en directo con pasos adicionales de verificación. Nunca compartas información personal o financiera solo por el contenido de un vídeo. Utiliza contactos oficiales para confirmar las solicitudes de forma independiente.
Los vídeos deepfake ponen en riesgo la seguridad financiera al crear contenidos fraudulentos sumamente realistas que engañan a los inversores. Esta tecnología debilita la confianza en las transacciones y permite a los criminales suplantar a figuras legítimas, provocando importantes pérdidas económicas e inestabilidad en los mercados.











