
"No existe una amenaza real de una venta masiva drástica a menos que se rompa el máximo de marzo de 2024 en torno a 74 000 $, por lo que se prevé que el mercado continúe sumando posiciones largas en cualquier corrección", señala John Glover, Chief Investment Officer de Ledn.
El ciclo de Bitcoin sigue activo, según altos directivos del sector financiero. El reciente retroceso refleja sobresaltos motivados por el sentimiento, no debilidades fundamentales. Mientras Bitcoin se mantenga por encima del máximo histórico de marzo de 2024, la criptomoneda tiene potencial para continuar su trayectoria alcista, con objetivos que podrían alcanzar los 160 000 $ en el próximo periodo.
Durante un periodo reciente, el mercado de criptomonedas vivió una corrección destacada. El análisis mostró una caída cercana al 6 % en 24 horas, con una capitalización total de mercado de 3,01 billones de dólares.
En concreto, Bitcoin registró una bajada del 5,8 % en ese mismo periodo, con cotizaciones en torno a 85 999 $. El activo mostró evoluciones distintas según el plazo: una caída semanal del 0,5 %, un descenso mensual del 22 %, una reducción anual del 11,5 % y una corrección del 32 % desde su máximo de 126 080 $.
John Glover, Chief Investment Officer de Ledn, ofreció un análisis detallado de la situación actual del mercado desde la perspectiva de la teoría de Ondas de Elliott. Este marco de análisis técnico, muy utilizado en mercados de criptomonedas, ayuda a identificar patrones recurrentes en la evolución de los precios.
Según el análisis de Glover, el mercado se encuentra actualmente en una fase correctiva de Onda IV. En la teoría de Ondas de Elliott, la Onda IV es la cuarta onda de un patrón de cinco y suele presentar características concretas. Estas correcciones suelen finalizar en el retroceso de Fibonacci del 23,6 % o del 38,2 %. Estos porcentajes, derivados de la secuencia de Fibonacci, marcan zonas clave de soporte donde suele aparecer presión compradora que detiene la caída.
El retroceso del 23,6 % se considera una corrección superficial, indicando un fuerte impulso de fondo. El nivel del 38,2 % supone un ajuste mayor, pero sigue dentro de una corrección saludable en una tendencia alcista. Comprender estos niveles técnicos es esencial para evaluar si el movimiento actual es solo una pausa temporal o el inicio de una reversión de tendencia más profunda.
"Si esta estructura de onda se está desarrollando como se espera en la situación actual", señala Glover, "la corrección de la Onda IV ya habría concluido y el mercado debería estar listo para retomar su trayectoria alcista".
Sin embargo, Glover introduce una advertencia relevante a través del principio de la Regla de Alternancia en las Ondas de Elliott. Esta regla indica que, si la Onda II fue una corrección simple A-B-C—como ocurrió en el ciclo anterior—la Onda IV suele adoptar una estructura más compleja. Esta complejidad puede reflejarse en mayor duración, múltiples sub-ondas o patrones irregulares que dificultan la previsión de la corrección.
"Lo observado hasta ahora en esta fase correctiva se ha caracterizado por movimientos rápidos y formaciones relativamente simples", apunta Glover. Esto plantea dudas sobre si la corrección realmente ha terminado o si aún falta más complejidad por delante.
Glover contempla como alternativa el escenario de una extensión de la onda 5 dentro de la Onda III. Según la teoría de Ondas de Elliott, las extensiones ocurren cuando una de las ondas de impulso (habitualmente la 3 o la 5) se prolonga en un patrón propio de cinco ondas. Este fenómeno es especialmente relevante, ya que podría modificar sustancialmente la expectativa de precios.
Si se produce una extensión de la onda 5, el precio de Bitcoin podría dirigirse hacia los 125 000 $ antes de que se produzca una corrección relevante. Este escenario supondría la continuación de la tendencia alcista actual con más impulso del previsto, llevando el activo a nuevos máximos antes de la fase correctiva.
En su análisis, Glover destaca el máximo de marzo de 2024 en torno a 74 000 $ como soporte clave. Este nivel es una referencia crítica para la estructura del mercado. "Mientras Bitcoin no rompa ese máximo de marzo de 2024 en 74 000 $, no existe una amenaza real de una venta masiva drástica", afirma Glover. Este soporte es tanto un marcador técnico como un umbral psicológico que diferencia una corrección saludable de una posible reversión de tendencia.
Con este marco técnico, Glover prevé que los participantes de mercado sigan acumulando posiciones largas ante cualquier retroceso. Este comportamiento comprador refleja confianza en la estructura alcista, considerando las correcciones como oportunidades y no como señales de alerta.
Al sintetizar estos elementos técnicos, la visión de Glover anticipa "un periodo de importante volatilidad sin dirección durante los próximos meses". Este concepto describe un mercado con oscilaciones de precio relevantes pero sin tendencia clara. En estos periodos, el mercado fluctúa dentro de un rango, poniendo a prueba soportes y resistencias sin definirse en ningún sentido.
Glover proyecta que el mínimo de esta fase de consolidación se situará probablemente entre 71 000 $ y 80 000 $. Ese rango supone una corrección saludable desde los máximos recientes, preservando la tendencia alcista de fondo.
La conclusión positiva de este análisis se centra en el escenario posterior a la formación de ese suelo. "Una vez que la base se haya formado y la estructura de mercado se consolide, se prevé que el rally continúe hasta finales de 2026 y principios de 2027", pronostica Glover. El rango objetivo para esta fase del rally abarca 145 000-160 000 $, dependiendo del nivel donde finalmente se sitúe el mínimo de la Onda IV. Un fondo más alto en ese rango apuntaría a mayor fuerza y justificaría un objetivo próximo a 160 000 $, mientras que un fondo más bajo situaría el objetivo cerca de 145 000 $.
Fabian Dori, Chief Investment Officer de Sygnum, banco de activos digitales, aporta una perspectiva complementaria que se centra en factores fundamentales en vez de técnicos. Su análisis destaca una diferencia relevante: la reciente capitulación del mercado se debe principalmente a shocks de sentimiento, no a un deterioro macroeconómico o estructural.
Esta distinción es clave para comprender la naturaleza y duración probable de la corrección. Las correcciones impulsadas por sentimiento suelen ser más rápidas pero menos duraderas, al reflejar miedos y dudas temporales en vez de cambios fundamentales en el valor del activo. Por el contrario, las correcciones derivadas de un deterioro fundamental se desarrollan de forma más gradual y prolongada, ya que requieren mejoras reales en los factores subyacentes.
Dori identifica tres grandes categorías de factores que han influido de forma notable en el mercado de criptomonedas en los últimos meses:
1. Impactos macroeconómicos: El entorno macroeconómico internacional ha supuesto importantes desafíos. El repunte de las tensiones comerciales entre EE. UU. y China ha generado incertidumbre sobre el crecimiento global y los flujos de capital. Las guerras comerciales suelen provocar un sentimiento de aversión al riesgo en los mercados financieros, con salidas de capital de las criptomonedas junto a otros activos de riesgo.
Asimismo, las dificultades de funcionamiento del gobierno de EE. UU. han limitado la visibilidad macroeconómica, complicando la valoración de escenarios a corto plazo. Esta incertidumbre reduce el apetito por el riesgo y el tamaño de las posiciones en activos especulativos.
El panorama de política monetaria también ha cambiado, al reducirse las expectativas inmediatas de bajadas de tipos de interés por parte de los bancos centrales. Cuando disminuyen las previsiones de recortes, las divisas tradicionales tienden a fortalecerse y disminuye el atractivo relativo de activos como Bitcoin. Unos tipos de interés más altos aumentan el coste de oportunidad de mantener activos sin rendimiento, lo que puede impulsar rotación hacia instrumentos con rentabilidad.
2. Estrés en la estructura de mercado: La mecánica interna del mercado de criptomonedas ha sufrido una presión importante. El apalancamiento excesivo acumulado durante la fase alcista hizo al mercado vulnerable a liquidaciones rápidas. Cuando las posiciones apalancadas afrontan llamadas de margen, las ventas forzadas pueden provocar caídas en cascada, empujando los precios por debajo de los niveles justificados por los factores fundamentales.
La situación se vio agravada por la inmadurez de los oráculos de precios en protocolos de finanzas descentralizadas. Estos oráculos, encargados de proporcionar precios a los contratos inteligentes, a veces sufren retrasos o reflejan precios inexactos durante episodios de alta volatilidad. Esto puede desencadenar liquidaciones prematuras o excesivas, amplificando el estrés de mercado. El resultado fue un evento histórico de liquidaciones que eliminó miles de millones en posiciones apalancadas en un corto intervalo de tiempo.
La confianza se resintió también por rumores sobre market-makers clave—entidades que aportan liquidez y facilitan trading entre plataformas. Aunque infundados en gran parte, estos rumores contribuyeron a la incertidumbre y la aversión al riesgo en un momento crítico. De igual modo, la especulación falsa sobre ventas masivas por parte de inversores institucionales provocó pánico momentáneo, aunque análisis posteriores demostraron que esas preocupaciones eran exageradas o directamente infundadas.
3. Presión de liquidez: Las condiciones de liquidez del sistema financiero global se han endurecido por varias vías. La decisión estratégica del Tesoro de EE. UU. de aumentar su cuenta de efectivo drena liquidez del sistema, reduciendo las reservas bancarias y el dinero disponible para invertir en activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.
La volatilidad en los mercados privados de crédito ha añadido presión adicional. A medida que estos mercados sufren tensiones, los inversores prefieren mantener liquidez o trasladarse a instrumentos tradicionales más líquidos en vez de asumir riesgos en activos especulativos.
El mercado de criptomonedas también ha sufrido restricciones de liquidez específicas debido al agotamiento del poder comprador en Digital Asset Treasuries—entidades corporativas con Bitcoin en balance. Tras una acumulación agresiva durante la fase alcista, muchas de estas entidades han alcanzado sus límites o están restringidas para seguir comprando, eliminando una fuente relevante de presión compradora constante en el mercado.
Pese a este complicado conjunto de factores, Dori mantiene una visión relevante: "A pesar del sentimiento dañado y la alta volatilidad, tanto los impulsores macroeconómicos como los fundamentales específicos de cripto siguen ofreciendo importantes vientos de cola a la clase de activo".
Esto implica que, aunque los factores a corto plazo han generado una presión notable sobre los precios, los motores a largo plazo de la adopción y la revalorización de las criptomonedas siguen intactos. Entre ellos se cuentan la adopción institucional continuada, la mayor claridad regulatoria en principales jurisdicciones, los avances tecnológicos en blockchain y el reconocimiento creciente de las criptomonedas como clase de activo legítima.
El análisis de Dori lleva a una conclusión clave: la corrección reciente parece "excesiva y no estructural". Esto significa que la magnitud de la caída ha sobrepasado lo que justificarían los fundamentales, abriendo un desfase entre precio y valor intrínseco. Estos excesos suelen ofrecer oportunidades a inversores con horizonte más largo, ya que los precios tienden a realinearse con el valor fundamental.
En respuesta a si el ciclo alcista ha terminado, Dori tranquiliza: "El ciclo no concluye en esta fase". Explica que el cambio en la narrativa vino motivado menos por un deterioro fundamental y más por una reevaluación repentina de riesgos. Esta reevaluación se produjo en un momento de debate sobre si el tradicional ciclo de cuatro años había alcanzado su techo.
La teoría del ciclo de cuatro años, que ha marcado históricamente los movimientos de Bitcoin, sostiene que la criptomoneda experimenta grandes mercados alcistas cada cuatro años, tras eventos de halving. Estos halvings, que reducen la creación de nuevos Bitcoin, han precedido históricamente grandes rallies de precio. Sin embargo, con la maduración del mercado y la entrada institucional, algunos analistas cuestionan la vigencia de este patrón.
El análisis de Dori indica que la reciente turbulencia refleja "capitulación de sentimiento más que deterioro fundamental a largo plazo". La capitulación de sentimiento ocurre cuando incluso los inversores más convencidos pierden confianza y venden, lo que a menudo marca la fase final de una corrección antes de la recuperación. Este tipo de capitulación puede producirse sin motivo fundamental, solo por miedo e incertidumbre.
"Desde la perspectiva del ciclo, estamos en fase de maduración, no de finalización", aclara Dori. Esta fase implica más volatilidad, consolidación y el paso gradual de pioneros a participantes generalistas. Es un proceso natural y saludable para el desarrollo a largo plazo de la clase de activo, aunque incómodo para el inversor a corto plazo.
Dori reconoce que en los últimos meses se ha producido "una corrección dolorosa y un reajuste de sentimiento" que ha puesto a prueba la convicción inversora y forzado a revisar la exposición al riesgo. Sin embargo, remarca que los motores de este ciclo a medio plazo siguen siendo sólidos. Estos factores abarcan varias áreas:
Impulso macroeconómico: Pese a las dudas a corto plazo, las tendencias macroeconómicas a largo plazo siguen apoyando los activos alternativos. Entre ellas están el temor a la devaluación de divisas, la inestabilidad geopolítica que impulsa la búsqueda de reservas de valor y el avance hacia la infraestructura financiera digital.
Condiciones de liquidez: Aunque la liquidez a corto plazo se ha ajustado, la tendencia global sigue siendo de apoyo. Los balances de bancos centrales siguen altos históricamente, y futuras medidas expansivas beneficiarían previsiblemente a los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.
Fundamentos onchain: El crecimiento de la actividad en red, los avances de desarrollo y las métricas de adopción en grandes plataformas blockchain siguen al alza. Estos indicadores onchain muestran utilidad y adopción reales, más allá del interés especulativo.
Entorno regulatorio: Aunque persiste la incertidumbre en algunos territorios, la tendencia regulatoria general es hacia mayor claridad y legitimidad. Las principales economías establecen marcos para las criptomonedas, reduciendo el riesgo regulatorio y permitiendo la entrada institucional.
"El entorno actual es incómodo y desafiante a corto plazo", reconoce Dori, asumiendo el sufrimiento real de los inversores en esta corrección. Sin embargo, enmarca este periodo en la historia: "A lo largo de la historia del mercado de criptomonedas, estos periodos han ofrecido sistemáticamente puntos de entrada atractivos para inversores a medio y largo plazo, más que señales de final de ciclo".
Este enfoque histórico es esencial para mantener la convicción en periodos de tensión de mercado. Los ciclos anteriores de Bitcoin incluyeron múltiples correcciones del 30-40 % o más en mercados alcistas más amplios, cada una vivida como potencialmente catastrófica, pero que luego resultó ser una oportunidad para inversores pacientes. El factor clave que distingue una corrección de mitad de ciclo de un techo definitivo son los motores fundamentales—y según Dori, estos siguen apoyando la apreciación a medio plazo.
El ciclo de cuatro años de Bitcoin, impulsado por los halvings que ocurren cada cuatro años, sigue patrones de acumulación, anticipación, crecimiento parabólico y corrección. El ciclo actual de 2025 muestra dominio institucional y máximos de precio antes del halving, lo que indica que el ciclo continúa pero evoluciona con la adopción institucional.
La volatilidad sin dirección implica que el precio de Bitcoin no muestra una tendencia clara y fluctúa aleatoriamente en ambos sentidos. Para los inversores, esto exige una gestión del riesgo especialmente cuidadosa, ya que los movimientos pueden provocar pérdidas inesperadas o ganancias notables. El ciclo de BTC sigue en vigor, con potencial de rally continuado.
Los CIO consideran Bitcoin una oportunidad atractiva a largo plazo incluso en entornos de alta volatilidad. Creen que el ciclo actual sigue en marcha y con potencial de apreciación, y ven los retrocesos como puntos de entrada estratégicos para la asignación de capital institucional.
Sí, Bitcoin tiene potencial alcista en 2024-2025. Entre los factores clave: descenso de reservas en exchanges, aumento de tenencias corporativas y gubernamentales, mejora de la dinámica entre oferta y demanda y mayor adopción institucional que fortalece los fundamentos del mercado.
Supervise indicadores clave: impulso del precio, incremento de volumen de trading y cambios en el sentimiento de mercado. Un movimiento alcista sostenido junto con mayor volumen suele indicar el inicio de un ciclo alcista. Observe rupturas sostenidas por encima de resistencias previas.
En contextos de alta volatilidad, diversifique su cartera y emplee órdenes stop-loss para limitar pérdidas. Evite el apalancamiento excesivo, mantenga liquidez suficiente y considere el promedio de coste en dólares para suavizar las entradas. Ajuste el tamaño de la posición a su tolerancia al riesgo para lograr éxito a largo plazo.
Bitcoin muestra una volatilidad notablemente superior a la de los activos tradicionales, con riesgo de movimientos extremos de precio. Esto exige una asignación conservadora y diversificación para gestionar el riesgo de forma eficaz durante los ciclos de mercado.











