
Datos recientes de encuestas de YouGov muestran una caída significativa en el apoyo público a Donald Trump, quien registra un índice de aprobación por debajo de los niveles alcanzados en su primer mandato presidencial. El sondeo indica que el índice neto de aprobación de Trump es actualmente de -19 %, lo que supone un cambio relevante en la percepción pública desde su regreso al cargo.
De acuerdo con la encuesta, solo el 38 % de los consultados aprueba la gestión de Trump como presidente, mientras que un 57 % desaprueba su actual enfoque de liderazgo. Esta diferencia evidencia una marcada polarización entre partidarios y críticos, y subraya la división de la opinión pública respecto a su administración.
La encuesta apunta a varios factores detrás de este descenso en la aprobación. Principalmente, la gestión de Trump en política económica está bajo mayor escrutinio, especialmente tras el aumento de tensiones comerciales. Los resultados revelan que los índices vinculados a su administración económica han descendido de manera abrupta, con muchos estadounidenses preocupados por el impacto de la guerra comercial en las industrias nacionales, los precios al consumidor y la estabilidad económica general.
Las comparaciones históricas reflejan que estos niveles de aprobación son inferiores a los promedios que Trump mantuvo en su primer mandato, a pesar de haber enfrentado desafíos y controversias similares en aquel periodo. Analistas políticos consideran que la incertidumbre económica, las decisiones políticas y los problemas de gobernanza han deteriorado la confianza pública.
Las inquietudes económicas plasmadas en la encuesta son especialmente relevantes, dado que Trump prometió fortalecer la economía estadounidense y restaurar la prosperidad. La desconexión entre esas promesas y la percepción actual se convierte en un desafío clave para la administración en medio de entornos económicos complejos, tanto a nivel nacional como internacional.
La noticia del descenso en la aprobación surge en un escenario de fuerte turbulencia política, semanas después de que Trump firmara la ley que puso fin a un cierre gubernamental de 43 días. Según el director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, el cierre provocó la pérdida de empleo de cerca de 60 000 trabajadores del sector privado, lo que supuso un impacto económico importante más allá de los trabajadores federales.
Este cierre gubernamental se convirtió en uno de los más largos de la historia estadounidense, solo superado por el cierre de 35 días ocurrido durante la primera presidencia de Trump, en 2018-2019. La prolongada paralización de la administración generó dudas sobre la eficacia del gobierno y la capacidad de mantener los servicios esenciales, alimentando el descontento reflejado en las encuestas.
La relación de Trump con el sector cripto se ha consolidado como un aspecto cada vez más relevante y polémico de su presidencia. Durante la campaña, Trump se presentó como defensor de los activos digitales, prometiendo convertir a Estados Unidos en la "capital cripto" mundial. Esta promesa atrajo la atención de la industria y de los inversores, que la consideraron una oportunidad para impulsar el crecimiento y la claridad regulatoria.
Sin embargo, tras su regreso a la Casa Blanca, Trump ha recibido tanto críticas como elogios por sus vínculos con el sector cripto. El enfoque de la administración sobre la regulación de criptoactivos y la implicación personal de Trump en proyectos relacionados han suscitado interrogantes entre legisladores, reguladores y órganos de ética, respecto a posibles conflictos de interés y riesgos para la seguridad nacional.
Recientemente, los senadores Elizabeth Warren y Jack Reed tomaron medidas formales al instar a la fiscal general Pam Bondi y al secretario del Tesoro Scott Bessent a iniciar una investigación exhaustiva sobre World Liberty Financial, una plataforma cripto vinculada a Trump. Los senadores han expresado serias preocupaciones por las supuestas conexiones de la plataforma con actores ilícitos de Corea del Norte y Rusia, citando riesgos de seguridad nacional y posibles violaciones de sanciones.
Según CNBC, ambos senadores mencionaron un informe detallado de la organización independiente Accountable.US, que presenta acusaciones graves sobre el proyecto cripto de la familia Trump. El informe señala que "la empresa cripto de la familia Trump vendió tokens a decenas de compradores sospechosos que interactuaron con una gran plataforma de lavado de dinero, un exchange iraní de criptomonedas e incluso hackers norcoreanos".
El informe de Accountable.US plantea dudas fundamentales sobre los procedimientos de debida diligencia y cumplimiento, afirmando: "En última instancia, queda la pregunta: ¿por qué la empresa cripto de la familia Trump aceptó dinero de personas con vínculos evidentes con enemigos de Estados Unidos y con la red que permite a esos enemigos y a otros delincuentes lavar miles de millones de dólares?"
Estas acusaciones han avivado el debate sobre la relación entre liderazgo político e intereses empresariales en el sector cripto. Los críticos argumentan que estos vínculos generan conflictos de interés inaceptables y pueden poner en riesgo la seguridad nacional, mientras los defensores sostienen que la implicación en el sector cripto responde a una política económica innovadora.
La controversia en torno a World Liberty Financial y sus supuestas conexiones con entidades sancionadas ha motivado peticiones de una mayor supervisión sobre los proyectos cripto con vínculos políticos. Legisladores de ambos partidos han manifestado inquietud por el uso potencial de activos digitales para elusión de sanciones, lavado de dinero y financiamiento de actores extranjeros hostiles.
Con las investigaciones en marcha y el aumento del escrutinio público, la administración Trump enfrenta una presión creciente para abordar estas preocupaciones, mientras mantiene su compromiso declarado con el impulso de la innovación cripto y la consolidación de Estados Unidos como líder mundial en activos digitales. El resultado de estas investigaciones y la respuesta de la administración tendrán repercusiones relevantes tanto para la posición política de Trump como para el panorama regulatorio de las criptomonedas en el país.
El índice de aprobación de Trump ha descendido en 9 puntos porcentuales. Su aprobación era del 46 % al inicio de su segundo mandato en enero de 2026 y se sitúa ahora en el 37 %, marcando su mínimo en este periodo.
Los principales motivos de la menor aprobación de Trump son el descontento económico y las preocupaciones por el coste de vida. Además, la polarización política y las divisiones extremas han reducido el apoyo en comparación con su primera presidencia.
Esta encuesta fue elaborada por Gallup, institución demoscópica de reconocido prestigio y alta credibilidad. Los estudios de Gallup destacan por su tamaño de muestra y rigor metodológico en el seguimiento de índices de aprobación.
Trump mantiene un índice de aprobación del 53 % entre los votantes republicanos a enero de 2026. Aunque ha bajado ligeramente en los últimos meses, sigue siendo muy superior al de otros candidatos republicanos y muestra un fuerte respaldo en la base partidaria.
Una menor aprobación debilita la influencia política y podría afectar las posibilidades de reelección. El aumento de la insatisfacción interna en el partido puede dificultar el control y la movilización de sus seguidores.
La aprobación de Trump entre los republicanos sigue siendo relativamente alta, aunque presenta fluctuaciones. Las encuestas recientes de 2026 muestran que su apoyo es competitivo en el partido, si bien ha disminuido respecto al máximo de su primer mandato. Mantiene una influencia destacada entre los votantes republicanos principales.











