

El fundador de TRON, Justin Sun, ha interpuesto una demanda contra el coleccionista multimillonario David Geffen ante el Tribunal Federal de Manhattan (Estados Unidos), reclamando la devolución de una obra maestra de su colección. Se trata de "Le Nez" (La Nariz), una reconocida escultura de Alberto Giacometti, uno de los escultores contemporáneos más celebrados. Sun adquirió originalmente esta pieza en una importante casa de subastas internacional por 78 396 000 $ (unos 2 571 millones de dólares taiwaneses nuevos). Posteriormente, Sun donó la escultura a APENFT, fundación que cofundó junto a su exasesora de arte. Sin embargo, documentos legales han revelado un detalle clave: Sun nunca transfirió formalmente la propiedad de la escultura a APENFT, hecho que se ha vuelto central en la actual disputa judicial.
La valoración de "Die Nase" (La Nariz) de Giacometti es una de las más relevantes en el mercado de arte contemporáneo, y su valor supera con creces el precio de compra inicial al considerar su importancia histórica y procedencia artística. El valor de la escultura en el ámbito coleccionista sigue siendo tema central en los debates sobre adquisiciones de obras de alto valor y su posicionamiento en el mercado.
La demanda gira en torno a acusaciones de fraude y robo atribuidas a Sydney Xiong, exasesora de arte de Sun. Según la denuncia, Xiong realizó operaciones no autorizadas sin el conocimiento ni consentimiento de Sun. En concreto, se le acusa de falsificar documentos y firmas, además de urdir esquemas fraudulentos con la intervención de una abogada ficticia. Durante varios meses, un marchante actuando en nombre de Geffen negoció la compra de "Le Nez" de la colección de Sun a cambio de dos pinturas valoradas en 55 millones de dólares y 10,5 millones en activos digitales. Sun afirma que, aunque manifestó su disposición a vender la escultura e indicó a Xiong que le informara de cualquier oferta superior a 80 millones de dólares, la operación de Xiong con Geffen estuvo muy por debajo de ese umbral y nunca autorizó que Xiong ejecutara ninguna transacción.
La demanda sostiene además que Xiong falseó la parte de activos digitales de la operación (10,5 millones de dólares), presentándola como "depósito" de un comprador ficticio. Lo más grave para la credibilidad de Xiong es que presuntamente malversó 500 000 $ de esa suma al transferir fondos desde su cartera digital a la cuenta de Sun. Sun no supo que su obra había sido vendida en secreto hasta meses después, cuando preguntó a Xiong por la ausencia de avances en la venta. Tras descubrirlo, Sun presentó denuncias policiales y la demanda federal, imponiendo restricciones de transferencia y congelaciones de activos. Subrayó las dificultades particulares para proteger obras físicas frente a activos digitales, enfatizando que las obras maestras robadas deberían ser recuperadas por vía legal.
Los abogados de Geffen han respondido con desdén a la demanda, calificándola de "absurda y sin fundamento". Sostienen que Sun simplemente lamenta la operación y no tiene una reclamación legítima. La defensa argumenta que "la transacción se realizó mediante un intermediario, y no hay acusaciones de que Geffen tuviera vínculo o relación alguna con Xiong". Según los abogados de Geffen, esta ausencia de implicación directa no justifica la anulación de la transacción. Esta postura contrasta con la del equipo legal de Sun, que subraya: "La asesora Xiong ha admitido el robo. Falsificó la firma del señor Sun varias veces y creó la existencia de una abogada. Las transacciones legítimas de arte, y menos aún las que superan decenas de millones de dólares, no se realizan de esta manera".
Sun reclama de forma explícita en la demanda: Geffen debe devolver la escultura "Le Nez" o abonar una compensación de 80 millones de dólares. El caso es un punto de encuentro de alto perfil entre el mercado de arte contemporáneo, las transacciones de activos digitales y los litigios internacionales. La demanda ha suscitado gran interés entre especialistas del arte y comunidades inversoras en tecnología, especialmente tras la anterior adquisición de Sun de otra obra destacada del artista italiano Maurizio Cattelan por 6,2 millones de dólares.
La demanda de Justin Sun contra David Geffen refleja una disputa legal compleja que implica presunto fraude, falsificación y transferencia no autorizada de activos en el mercado de arte de alto valor. El caso evidencia vulnerabilidades en los procesos de autenticación y transferencia de obras contemporáneas, especialmente cuando intervienen intermediarios. Las acusaciones de Sun contra su exasesora Sydney Xiong se basan en la falsificación de documentos, fabricación de firmas y malversación de fondos digitales. Mientras el equipo legal de Geffen sostiene que su cliente es un comprador inocente en una transacción legítima, la demanda pone sobre la mesa cuestiones clave sobre la diligencia debida en grandes adquisiciones de arte. El resultado de este caso federal probablemente sentará precedente para la protección de los intereses de los coleccionistas ante asesores deshonestos y podría derivar en requisitos de verificación más estrictos en futuras transacciones de obras de alto valor. El proceso sigue abierto, con importantes implicaciones financieras y legales para todas las partes.











