
El esquema Ponzi, que recibe su nombre de Charles Ponzi, un conocido estafador italiano afincado en Norteamérica, se hizo célebre por idear este modelo de fraude financiero. A principios de la década de 1920, Ponzi consiguió mantener su esquema durante más de un año, estafando a cientos de víctimas. Básicamente, un esquema Ponzi es una estafa de inversión que utiliza el dinero de los nuevos participantes para pagar a los anteriores. La clave es que los últimos en entrar casi nunca recuperan su inversión.
Un esquema Ponzi suele funcionar así:
Un promotor inicial anuncia una oportunidad de inversión en la que los participantes deben aportar 1 000 $. Se les promete la devolución íntegra de su inversión más un 10 % de beneficio tras un periodo de inversión determinado (por ejemplo, 90 días).
Supongamos que este inversor atrae a otros dos antes de que pasen los 90 días. El promotor toma 1 100 $ de los 2 000 $ aportados por los nuevos para pagar al primer inversor. Así, este queda satisfecho y probablemente reinvierta sus 1 000 $ iniciales.
Al utilizar los fondos de los nuevos inversores, el estafador puede pagar a los primeros participantes y convencerles para que reinviertan y recluten a más personas.
A medida que el sistema crece, el promotor debe buscar constantemente nuevos inversores para mantener los pagos prometidos.
Finalmente, cuando el sistema ya no puede sostenerse, el promotor es detenido o desaparece con el dinero de los inversores.
Un esquema piramidal (también conocido como estafa piramidal) es un modelo de negocio en el que se promete a los miembros beneficios o recompensas por unirse y reclutar a otros participantes.
Por ejemplo, un promotor (el estafador) ofrece a Alice y Bob la oportunidad de comprar derechos de distribución en una empresa por 1 000 $ cada uno. De este modo, ellos pueden revender esos derechos y recibir una comisión al captar nuevos miembros. Los 1 000 $ de cada venta se reparten al 50 % entre el vendedor y el promotor.
En este caso, Alice y Bob deben vender dos derechos de distribución cada uno para recuperar su inversión inicial, pues en cada venta recuperan 500 $. Así, la obligación de vender dos derechos para recuperar el capital inicial se traslada a sus clientes. Este modelo acaba colapsando, ya que requiere la entrada constante de nuevos participantes. El crecimiento insostenible es la razón principal de su ilegalidad.
La mayoría de los esquemas piramidales no ofrecen productos ni servicios reales, sino que se sostienen exclusivamente con el dinero de los nuevos miembros. Sin embargo, algunos esquemas piramidales se camuflan como empresas de «marketing multinivel» (multi-level marketing - MLM) que venden productos y servicios legalmente. Esto solo sirve para ocultar la naturaleza fraudulenta del modelo. Por ello, aunque existen muchas empresas MLM problemáticas que utilizan esquemas piramidales, no todas las compañías MLM son fraudulentas.
Ambos modelos son fraudes financieros que persuaden a las víctimas para invertir mediante la promesa de beneficios muy elevados.
Ambos requieren un flujo constante de dinero de nuevos inversores para mantenerse y funcionar.
Por lo general, no ofrecen productos ni servicios reales.
El esquema Ponzi suele presentarse como un servicio de gestión de inversiones, donde los participantes creen que los beneficios recibidos provienen de inversiones legítimas. En realidad, el estafador utiliza el dinero de unos para pagar a otros.
El esquema piramidal se basa en el marketing en red y exige reclutar nuevos miembros para obtener ingresos. Así, cada miembro recibe una comisión antes de que el resto del dinero fluya hacia la cima de la pirámide.
Mantén la duda. Toda oportunidad de inversión que prometa beneficios elevados y rápidos con un desembolso inicial bajo suele ser indicio de fraude. Esto es especialmente cierto en áreas poco conocidas o difíciles de comprender. Si parece demasiado bueno para ser cierto, probablemente lo sea.
Sé cauteloso ante oportunidades inesperadas. Ten especial precaución con invitaciones poco claras a inversiones a largo plazo.
Investiga cuidadosamente a quien promueve la inversión. El promotor debe ser verificado a fondo. Un asesor financiero reconocido, un bróker o una empresa de corretaje estarán registrados y supervisados por organismos legales.
No te bases en la confianza, exige pruebas. Las inversiones legítimas deben estar debidamente registradas. Lo primero es solicitar la información de registro mercantil. Si la oportunidad no está registrada, debe haber una explicación y prueba razonable de ello.
Comprende la naturaleza de la inversión. No inviertas nunca en lo que no entiendas. Utiliza todos los recursos disponibles y desconfía de inversiones «secretas».
Denuncia. Si detectas que alguien está siendo captado para un esquema Ponzi, notifícalo de inmediato a las autoridades para proteger a los inversores ante este fraude.
Algunas personas afirman que Bitcoin es un esquema piramidal gigantesco, pero esto es completamente falso. Bitcoin es, en esencia, dinero: una moneda digital descentralizada, protegida por algoritmos y criptografía, que se utiliza para comprar bienes y servicios. Al igual que el dinero fiduciario, las criptomonedas pueden emplearse en esquemas piramidales (u otras actividades ilegales), pero eso no convierte ni a las criptomonedas ni al dinero fiduciario en esquemas piramidales.
Un esquema Ponzi es una estafa financiera que utiliza el dinero de nuevos inversores para pagar los rendimientos a los anteriores. No existe actividad económica real, todo depende de atraer a más inversores. Cuando se agotan los nuevos participantes, el sistema colapsa.
El esquema Ponzi tiene un operador central que recauda el dinero, mientras que en el esquema piramidal cada miembro recluta a otros nuevos. Ambos terminan colapsando, pero el piramidal depende de la incorporación constante de nuevos miembros.
Fíjate en las promesas de altos rendimientos con bajo o ningún riesgo, y en las comisiones que crecen rápidamente. Son señales de alarma los beneficios no autorizados, la negativa a revelar información financiera y la necesidad constante de captar nuevos miembros.
Participar en esquemas Ponzi o piramidales puede acarrear graves responsabilidades penales, incluida la cárcel durante largos periodos. Estas prácticas están prohibidas por la ley y pueden tener consecuencias legales graves.
Entre los casos más conocidos figura el de Michael Eugene Kelly, con un fraude de 500 millones de USD y cerca de 8 000 inversores afectados, en su mayoría personas mayores. Estas estafas suelen atraer inversores con rendimientos ficticios.
Deja de invertir inmediatamente, retira tus fondos lo antes posible y denuncia ante las autoridades. Busca asesoramiento legal para proteger tus derechos.
Las personas son vulnerables porque se sienten atraídas por altos rendimientos, ignoran los riesgos y obvian la legalidad. La codicia y la confianza ciega facilitan el engaño. Estos esquemas explotan la psicología humana para eludir las alertas.











