
El director de políticas de una de las principales plataformas de intercambio de criptomonedas, Faryar Shirzad, ha desafiado públicamente la valoración de Bank of America, que sostiene que las stablecoins representan una amenaza relevante para las instituciones bancarias estadounidenses. El análisis de Bank of America afirmaba que la creciente adopción de stablecoins podría disminuir los depósitos bancarios, debilitando así la liquidez y la rentabilidad del sistema bancario tradicional. No obstante, Shirzad argumenta que esta visión parte de un error fundamental sobre la naturaleza de la demanda de stablecoins y el perfil de sus principales usuarios.
Shirzad recalca que las inquietudes expresadas por Bank of America no contemplan la distribución geográfica de los usuarios de stablecoins. La inmensa mayoría de la demanda proviene de mercados internacionales, y no de consumidores estadounidenses. Esta diferencia resulta esencial, ya que implica que las stablecoins no compiten directamente con los bancos estadounidenses por los depósitos locales. Por el contrario, se dirigen a un segmento de mercado al que la banca tradicional ha tenido históricamente dificultades para acceder.
El principal impulsor de la adopción de stablecoins está fuera de Estados Unidos, especialmente en mercados emergentes y economías en desarrollo. Shirzad expone que las stablecoins aportan una infraestructura financiera esencial para poblaciones de países afectados por inestabilidad monetaria o hiperinflación. Por ejemplo, en países donde la moneda local se devalúa rápidamente, los ciudadanos utilizan stablecoins respaldadas por el dólar como cobertura frente a la incertidumbre económica, preservando su poder adquisitivo de una forma que el sistema bancario local no puede ofrecer.
Esta demanda internacional de stablecoins refuerza la influencia global del dólar estadounidense, en lugar de debilitarla. Al hacer accesibles los activos denominados en dólares a poblaciones desatendidas en todo el mundo, las stablecoins amplían el alcance de la moneda estadounidense en mercados donde la infraestructura bancaria tradicional es limitada o inexistente. Personas en zonas remotas o países con sistemas financieros restrictivos pueden acceder a valor en dólares mediante la tecnología blockchain, ampliando de forma efectiva el papel del dólar como moneda de reserva global.
Además, las stablecoins ofrecen oportunidades de inclusión financiera a personas sin acceso a los servicios bancarios tradicionales. En muchos mercados emergentes, abrir una cuenta bancaria requiere mucha documentación, un saldo mínimo o cercanía física a una sucursal, barreras que excluyen a millones de personas del sistema financiero formal. Las stablecoins, accesibles desde dispositivos móviles y conexiones a Internet, aportan una vía alternativa para ahorrar y realizar transacciones en dólares.
Shirzad resalta un dato fundamental que refuerza aún más su postura: cerca de dos tercios de todas las transacciones con stablecoins se realizan en plataformas de finanzas descentralizadas (DeFi). Estas plataformas funcionan de forma radicalmente distinta a la banca tradicional, operando sobre redes blockchain sin intermediarios centralizados. Los protocolos DeFi permiten a los usuarios prestar, pedir prestado, intercambiar y obtener rendimientos sobre sus stablecoins a través de smart contracts en vez de mediante cuentas bancarias convencionales.
La predominancia de la actividad de stablecoins en entornos DeFi demuestra que estos activos digitales sirven a un uso claramente diferenciado de los depósitos bancarios tradicionales. Los usuarios de plataformas DeFi suelen buscar servicios que la banca tradicional no proporciona, como protocolos de préstamos sin permisos, creadores de mercado automatizados u oportunidades de yield farming. Este segmento de mercado constituye nueva actividad económica, no un trasvase de clientes bancarios existentes.
Por otro lado, el perfil demográfico de los usuarios típicos de stablecoins es muy distinto al del cliente de banca comunitaria. Suelen ser personas con mayor formación tecnológica, mentalidad internacional e interés en servicios financieros propios del entorno cripto. El solapamiento entre quienes confían en bancos comunitarios para sus necesidades financieras y quienes utilizan stablecoins para operar en DeFi o enviar remesas internacionales es mínimo.
En vez de considerar las stablecoins como amenazas competitivas, Shirzad sugiere que los bancos deberían verlas como herramientas que permiten mejorar servicios y expandirse a nuevos mercados. Las entidades financieras pueden integrar stablecoins en su oferta, proporcionando a los clientes pagos por blockchain, transferencias internacionales más ágiles o acceso a rentabilidades DeFi, manteniendo la relación de confianza bancaria tradicional.
Algunos bancos con visión de futuro ya están explorando alianzas con emisores de stablecoins y estrategias de integración de blockchain. Al emitir sus propias stablecoins o asociarse con proveedores existentes, pueden ofrecer a sus clientes las ventajas de la tecnología blockchain (liquidación 24/7, dinero programable, costes de transacción reducidos), aprovechando al mismo tiempo su experiencia en cumplimiento normativo y la relación que mantienen con el cliente.
Además, los bancos pueden usar stablecoins para ampliar su alcance en mercados internacionales desatendidos sin invertir en infraestructura física costosa. Al ofrecer servicios basados en stablecoins, las entidades financieras tradicionales pueden competir con mayor eficacia frente a fintechs y plataformas cripto que ya atienden a estas poblaciones. Este enfoque permite a los bancos participar en la economía digital de activos en expansión, en lugar de quedar al margen.
Considerar las stablecoins como amenazas refleja una actitud defensiva que puede hacer que los bancos pierdan oportunidades estratégicas. Conforme el sector financiero evoluciona con la innovación tecnológica, las instituciones que se adapten e integren nuevas herramientas como las stablecoins estarán mejor preparadas para atender las necesidades de diversos clientes y mantener su relevancia en una economía cada vez más digital.
Una stablecoin es una criptomoneda diseñada para mantener un valor estable, vinculada a una moneda fiduciaria u otros activos. A diferencia de las criptomonedas convencionales, con alta volatilidad, las stablecoins presentan fluctuaciones mínimas de precio, lo que las hace ideales para transacciones y como reserva de valor.
A Bank of America le preocupa que el pago de intereses por stablecoins pueda provocar grandes salidas de depósitos de los bancos tradicionales, poniendo en peligro su modelo de negocio principal. También les inquieta la posible disrupción normativa y la competencia de plataformas cripto que ofrecen mayores rendimientos sobre activos estables.
El ejecutivo destacó el cumplimiento normativo y la transparencia regulatoria, insistiendo en que resulta esencial contar con directrices claras. Considera que las stablecoins podrán adoptarse y usarse mejor una vez que existan reglas explícitas y un marco transparente para el sector.
Las stablecoins ofrecen estabilidad, pero también implican riesgos. Los principales son la insuficiencia de reservas que respalden su valor, el riesgo de desvinculación (depegging), restricciones de liquidez e incertidumbre regulatoria. Su seguridad depende de la credibilidad del emisor y la transparencia de las reservas.
Las stablecoins mejoran la eficiencia financiera al posibilitar transacciones internacionales más rápidas y asequibles. Complementan la banca tradicional al ofrecer acceso permanente y reducir intermediarios. Aunque pueden transformar ciertas funciones bancarias, democratizan el acceso a almacenamiento de valor estable y sistemas de pago globales.
Los reguladores de EE. UU. aplican un modelo escalonado, con supervisión federal para las stablecoins sistémicas y regulación estatal para entidades menores. La SEC apuesta por reglas flexibles y el DOJ se centra en combatir delitos vinculados a criptoactivos. EE. UU. prohíbe las monedas digitales de banco central y exige que las stablecoins mantengan reservas 1:1 en activos de bajo riesgo como bonos del Tesoro.
Stablecoins como USDC y USDT son emitidas por entidades centralizadas y afirman estar respaldadas 1:1 por reservas en dólares estadounidenses. Los riesgos principales son posibles discrepancias entre reservas declaradas y reales, el riesgo de contraparte del emisor centralizado y la incertidumbre regulatoria que puede afectar sus garantías de reembolso.











