

La reciente corrección de Bitcoin ha reavivado el debate en el mercado, pero la analista macroeconómica Lyn Alden sostiene que los temores a un colapso profundo son infundados. Considera que el tradicional ciclo de cuatro años pierde relevancia, ya que la demanda institucional y los factores macroeconómicos están modificando el ritmo de Bitcoin.
Puntos clave:
En el pódcast What Bitcoin Did, Alden señaló que el contexto actual no muestra los indicios característicos de una liquidación masiva. Su análisis parte de la observación rigurosa del sentimiento de mercado y de patrones históricos.
"En este ciclo no hemos alcanzado niveles de euforia; por tanto, hay menos motivos para esperar una capitulación importante", explicó. Destacó que la trayectoria de Bitcoin depende cada vez menos del ritmo tradicional de los halvings y más de factores macroeconómicos amplios. Este cambio supone una transformación fundamental en el funcionamiento del mercado de criptomonedas, donde la participación institucional adquiere un peso creciente.
Alden rechaza la idea de que el ciclo de cuatro años siga marcando la senda de Bitcoin. Este ciclo, históricamente vinculado a los halvings, ha sido una referencia habitual para anticipar movimientos de mercado. Sin embargo, Alden sostiene que el interés institucional y el cambio en las condiciones económicas podrían alargar el ciclo más allá de lo esperado.
Los inversores institucionales introducen dinámicas diferentes al mercado en comparación con los participantes minoristas. Sus horizontes temporales más amplios, mayores volúmenes de capital y distintos enfoques de gestión de riesgos pueden suavizar la volatilidad extrema de ciclos anteriores. Esta maduración del mercado podría hacer que los patrones de auge y caída tan marcados en el pasado sean menos intensos.
Sus comentarios coinciden con los de Matt Hougan, CIO de Bitwise, quien señaló que el mercado podría entrar en "unos buenos años" en lugar de un patrón comprimido de auge y caída. Esta visión apunta a un crecimiento más sostenido y gradual para Bitcoin, impulsado por la adopción institucional constante y la integración en los sistemas financieros tradicionales.
Alden defiende que los mercados rara vez alcanzan los extremos para los que los inversores se preparan. "Normalmente no es tan bueno como la gente espera ni tan malo como la gente espera", afirmó. Esta reflexión muestra una verdad esencial sobre la psicología de mercado: los participantes tienden a extrapolar en exceso las tendencias recientes, lo que genera decepción tanto en escenarios alcistas como bajistas.
El debate llega en un momento de tensión para los traders. Bitcoin ha retrocedido desde su máximo histórico de 125 100 $ el 5 de octubre, cayendo a 80 700 $ antes de rebotar hasta los 85 700 $, según CoinMarketCap. Esta volatilidad ha puesto a prueba tanto a traders a corto plazo como a holders a largo plazo.
El sentimiento se ha enfriado con fuerza, a medida que se desvanecen las previsiones de un cierre de año potente. Algunos analistas, como Arthur Hayes, cofundador de BitMEX, habían proyectado una subida hasta 250 000 $. La diferencia entre estas previsiones optimistas y la realidad actual ha obligado a revisar las expectativas en todo el sector.
La reciente caída ha alimentado nuevas especulaciones sobre cuándo llegará el próximo impulso alcista, pero Alden advierte que no hay que asumir que cada corrección precede a una ruptura asegurada. El timing de mercado sigue siendo tan complejo como siempre, incluso para participantes experimentados.
"La gente se convence de que merece un mercado alcista. Nadie tiene garantizado un mercado alcista", recuerda. Es un aviso de que los mercados no siguen calendarios predecibles, y que la paciencia y unas expectativas realistas resultan esenciales para el éxito inversor a largo plazo.
De cara al futuro, Alden prevé que Bitcoin recupere los 100 000 $ en 2026 y marque nuevos máximos ese año o en 2027. Esta previsión refleja un optimismo moderado, reconociendo tanto el potencial a largo plazo de Bitcoin como la posibilidad de que una apreciación significativa requiera tiempo.
En una nota reciente, Coinbase Institutional sostiene que los mercados de futuros han infravalorado las probabilidades de una rebaja de tipos. Este análisis desafía el consenso actual y sugiere que los inversores podrían estar mal posicionados ante las próximas decisiones de la Reserva Federal.
"Creemos que las probabilidades de un recorte están realmente mal valoradas", señala la firma, citando análisis recientes sobre aranceles, datos privados y rastreadores de inflación en tiempo real. Estas fuentes ofrecen una visión más rica de la coyuntura económica que los indicadores tradicionales, mostrando tendencias que los mercados aún no han recogido plenamente.
Coinbase indica que los traders pasaron de prever una bajada de 25 pb a asumir que la Fed mantendría los tipos tras datos de inflación que generaron inquietud. Este giro en las previsiones repercute en los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas, que suelen comportarse mejor en entornos de tipos bajos.
No obstante, según la firma, los efectos de los aranceles tienden a reducir la inflación y aumentar el desempleo a corto plazo, frenando la demanda y reforzando el argumento para recortes. Esta dinámica, aunque parezca contraintuitiva, refleja la interacción compleja entre política comercial y monetaria, donde medidas proteccionistas pueden generar presiones deflacionistas incluso mientras alteran las cadenas de suministro.
Según lo publicado, Bitcoin podría mantenerse en un rango entre 60 000 $ y 80 000 $ a corto plazo si la Reserva Federal deja los tipos sin cambios en la próxima reunión del FOMC, según el análisis de XWIN Research Japan. Este escenario pondría a prueba la paciencia de quienes esperan un rápido retorno a máximos históricos.
Los analistas apuntan que una Fed prudente, con la inflación todavía cerca del 3 %, mantendría unas condiciones restrictivas, lo que históricamente pesa sobre la renta variable y las criptomonedas. La relación entre política monetaria y valoración de activos digitales es cada vez más clara a medida que Bitcoin y otros activos digitales maduran y atraen capital institucional.
Si no hay rebajas, XWIN prevé que el mercado siga oscilando en ese rango, con un apetito por el riesgo limitado hasta que regrese la claridad macroeconómica. Este contexto refuerza la importancia de los factores macroeconómicos en el precio de las criptomonedas, un cambio respecto a años anteriores, cuando se consideraba que Bitcoin funcionaba al margen de los mercados financieros tradicionales.
Lyn Alden considera que Bitcoin no se desplomará porque el mercado actual no ha llegado a niveles de manía, por lo que faltan razones de peso para grandes ventas. Además, rechaza la teoría del ciclo de cuatro años por considerarla obsoleta.
La inflación puede impulsar a Bitcoin como protección frente a la depreciación de las divisas, mientras que unos tipos de interés elevados suelen reducir su precio por el mayor coste de oportunidad. La fortaleza del dólar estadounidense afecta de forma inversa la demanda de Bitcoin. La liquidez global (oferta monetaria M2) es un factor determinante: cuando aumenta, los precios de Bitcoin tienden a subir. Además, las decisiones de la Reserva Federal ahora desencadenan reacciones inmediatas en el mercado de Bitcoin.
Bitcoin experimentó caídas relevantes en 2013, 2017 y 2021 tras subidas importantes. Las correcciones del 30-50 % son habituales en ciclos alcistas. Es probable que sigan produciéndose caídas como parte natural de los ciclos de mercado, aunque los patrones podrían variar a medida que Bitcoin se integre en las finanzas tradicionales.
Evite el sobreapalancamiento y diversifique su cartera en distintos activos. Concéntrese en las tendencias a largo plazo y no en las oscilaciones de corto plazo. La volatilidad de Bitcoin ofrece riesgos y oportunidades para quienes invierten con paciencia.
Bitcoin puede servir como protección frente a la inflación en crisis financieras, pero no es un refugio puro como el oro. Su alta volatilidad lo sitúa como un activo especulativo más que como una inversión tradicional de resguardo.











