

El mercado japonés de trading de criptomonedas ha experimentado una expansión notable en los últimos períodos, reflejando un giro generalizado en la percepción de los inversores hacia los activos digitales. Según datos de la Japan Virtual and Crypto Assets Exchange Association, el valor de las transacciones alcanzó cerca de 33,7 billones de yenes (unos 230 000 millones de dólares) durante los primeros siete meses del período, lo que supone el doble de la actividad respecto a períodos anteriores.
Este crecimiento en el volumen de trading responde a diversos factores. Las políticas regulatorias favorables en los principales mercados, especialmente en Estados Unidos, han creado un entorno global más propicio para la adopción de activos digitales. En Japón, las reformas previstas, como la reducción de impuestos y la introducción de nuevos marcos regulatorios para fondos de inversión enfocados en criptomonedas, han generado un fuerte impulso entre participantes minoristas e institucionales.
La aceptación creciente de las criptomonedas en el sector financiero tradicional japonés ha acelerado aún más el crecimiento del mercado. Daiwa Securities, el segundo mayor bróker del país, ha anunciado que los clientes de sus 181 sucursales minoristas pueden ahora utilizar Bitcoin y Ether como garantía en préstamos denominados en yenes. Este avance supone un hito en la integración de activos digitales en la banca tradicional, evidenciando la creciente confianza de las instituciones financieras establecidas en los mercados de criptomonedas.
La estrategia de Nomura Holdings, a través de su filial Laser Digital Holdings, ilustra este entorno en evolución. La unidad con sede en Suiza está en conversaciones preliminares con la Agencia de Servicios Financieros de Japón para obtener una licencia que le permita ofrecer servicios de trading integrales a clientes institucionales. El CEO, Jez Mohideen, ha destacado que esta solicitud demuestra la confianza del grupo en el ecosistema japonés de activos digitales y en su potencial de crecimiento a largo plazo.
El enfoque proactivo del gobierno de Japón respecto a la regulación de criptomonedas ha sido clave para el desarrollo del mercado. Las iniciativas políticas recientes se han orientado a generar un entorno más favorable tanto para inversores individuales como institucionales, abordando preocupaciones históricas sobre impuestos y claridad regulatoria.
Entre las reformas más relevantes destaca el tratamiento fiscal de los activos digitales. Tradicionalmente, el régimen fiscal japonés para criptomonedas se consideraba oneroso, con ganancias por trading sujetas a tasas de impuesto sobre la renta de hasta el 55 %. El compromiso del gobierno de aliviar esta carga fiscal ha sido recibido positivamente por los participantes del mercado, ya que facilita el acceso y fomenta la adopción de activos digitales como instrumentos de inversión legítimos.
Asimismo, los cambios regulatorios han ampliado la clasificación de los tokens que pueden considerarse instrumentos de inversión, y no solo activos especulativos. Esto repercute especialmente en los inversores institucionales, que deben cumplir requisitos estrictos sobre las clases de activos permitidas en sus carteras. Proporcionar mayor certidumbre regulatoria y ampliar el abanico de activos digitales conformes ha facilitado la asignación de capital a criptomonedas por parte de fondos de pensiones, aseguradoras y otros actores institucionales.
La licencia otorgada al primer emisor de stablecoin respaldada por yenes marca otro hito en la evolución regulatoria del país. Las stablecoins, diseñadas para mantener un valor estable respecto a monedas fiduciarias, abordan la preocupación principal sobre la volatilidad de las criptomonedas. La disponibilidad de una stablecoin regulada y denominada en yenes ofrece a los inversores japoneses una vía de entrada más estable al mercado de activos digitales y facilita la conversión entre activos tradicionales y cripto.
El conjunto de estas reformas ha impulsado una mayor participación en el mercado. Los inversores jóvenes, más habituados a la tecnología digital, se han mostrado especialmente activos en la adopción de criptomonedas. Paralelamente, los actores institucionales ven cada vez más los activos digitales como parte necesaria de carteras diversificadas, especialmente ante los bajos rendimientos de inversiones tradicionales y la incertidumbre económica.
El mercado japonés de criptomonedas se ha posicionado como uno de los de mayor crecimiento en Asia-Pacífico, atrayendo la atención de instituciones financieras internacionales e inversores globales. En los doce meses previos a mediados de 2025, el país registró un incremento del 120 % en el valor recibido en cadena, superando con creces a otros mercados principales como Corea del Sur, India y Vietnam.
Este ritmo de crecimiento refleja varias particularidades del mercado japonés. Primero, Japón cuenta con uno de los marcos regulatorios más sólidos del mundo para activos digitales, ofreciendo claridad y certeza legal ausentes en muchas otras jurisdicciones. La Agencia de Servicios Financieros japonesa aplica una supervisión estricta para proteger a los consumidores, evitando al mismo tiempo restricciones que limiten la innovación.
Segundo, la estructura demográfica y económica de Japón favorece la adopción de criptomonedas. El envejecimiento de la población y las bajas tasas de interés han llevado a los inversores a buscar alternativas para obtener rendimiento, y los activos digitales se han convertido en una opción cada vez más atractiva. Además, la avanzada infraestructura tecnológica y el elevado nivel de alfabetización digital en Japón facilitan el trading y almacenamiento de criptomonedas.
Tercero, la participación de grandes instituciones financieras tradicionales como Nomura Holdings y Daiwa Securities aporta legitimidad al mercado de criptomonedas y ofrece a los inversores minoristas canales fiables para acceder a estos activos. A diferencia de otros mercados donde el trading de cripto está limitado a exchanges especializados, Japón está logrando una integración más profunda entre finanzas tradicionales y digitales.
Los planes de expansión de Nomura a través de Laser Digital Holdings ejemplifican el creciente interés institucional en el mercado cripto japonés. La unidad, creada en 2022, ofrece servicios de gestión de activos, capital riesgo y potencialmente de broker-dealer, tanto para instituciones financieras tradicionales como para empresas de criptomonedas. Laser obtuvo una licencia integral para operar en Dubái en 2023 y estableció una filial japonesa ese mismo año, siguiendo una estrategia global coordinada.
Si recibe la aprobación regulatoria, Laser planea ofrecer servicios completos de broker-dealer a clientes institucionales, incluidas plataformas de intercambio de activos digitales que operan en Japón. Esto permitiría que Nomura actúe como puente entre las finanzas tradicionales y el ecosistema cripto, facilitando una mayor participación institucional en los mercados de activos digitales.
No obstante, el proceso no está exento de dificultades. Nomura registró pérdidas trimestrales en sus operaciones europeas a principios de 2025, y el director financiero Hiroyuki Moriuchi reconoció que el desempeño de Laser había sido "no muy bueno". Aunque el CEO Mohideen esperaba que Laser alcanzara la rentabilidad en los dos años siguientes a su lanzamiento, posteriormente admitió que el punto de equilibrio podría demorarse más de lo previsto.
Pese a estos obstáculos, la apuesta de Nomura por ampliar sus operaciones de activos digitales en Japón refleja confianza en el potencial a largo plazo del mercado. Para los reguladores, la entrada de instituciones financieras consolidadas como Nomura supone tanto oportunidades como desafíos. Por un lado, la participación institucional puede aportar más estabilidad, liquidez y profesionalismo al mercado de criptomonedas. Por otro, exige una supervisión rigurosa para que las instituciones mantengan prácticas de gestión de riesgos adecuadas frente a las particularidades de los activos digitales.
La evolución del mercado de criptomonedas en Japón es parte de una tendencia global hacia la integración de activos digitales en las finanzas convencionales. Con marcos regulatorios cada vez más sólidos y mayor participación institucional, las criptomonedas están dejando de ser instrumentos especulativos de nicho para convertirse en elementos reconocidos del sistema financiero. La experiencia japonesa ofrece referencias valiosas para otros países que buscan equilibrar innovación y protección al inversor en este sector dinámico.
Nomura Securities busca expandir el trading de cripto en Japón para aprovechar la creciente demanda del mercado, fortalecer la participación institucional, mejorar su competitividad y generar nuevos ingresos en el sector de activos digitales en rápida evolución.
Japón regula el trading de cripto mediante la Payment Services Act (PSA), que exige el registro de los exchanges ante la FSA. El marco regulatorio prioriza la protección al consumidor, el cumplimiento de normas contra el lavado de dinero y la vigilancia del mercado para garantizar operaciones de trading de criptomonedas seguras y transparentes.
Refleja adopción institucional y avances regulatorios. El acceso ampliado permite mayor volumen de trading, incrementa la liquidez y atrae a más inversores institucionales. Esto refuerza la posición de Japón como centro de cripto y acelera la integración de activos digitales en las finanzas tradicionales.
Los inversores pueden abrir una cuenta en la plataforma de Nomura, completar la verificación de identidad, depositar fondos y acceder al trading de cripto mediante una interfaz fácil de usar. La plataforma ofrece datos de mercado en tiempo real, múltiples pares de trading y soluciones de custodia seguras para transacciones eficientes de criptomonedas.
La estrategia japonesa enfatiza una supervisión regulatoria más estricta y participación institucional a través de entidades licenciadas, permitiendo mayor acceso y manteniendo estándares de protección al consumidor superiores a los de muchos otros mercados.
Nomura debe gestionar complejidades regulatorias internacionales, riesgos de volatilidad, amenazas de ciberseguridad, requisitos de infraestructura operativa y competencia de plataformas de cripto consolidadas. Además, la gestión de soluciones de custodia y la integración de sistemas tradicionales con tecnología blockchain plantean retos importantes de implementación.











