

Para comprender las claves API, primero hay que analizar las propias API. Una Application Programming Interface (API) es un intermediario de software que permite intercambiar información entre dos o más aplicaciones. Por ejemplo, las API de distintas plataformas de datos permiten a otras aplicaciones recuperar y utilizar datos de criptomonedas, como precio, volumen y capitalización de mercado.
Una clave API puede consistir en una sola clave o en un conjunto de varias claves. Diferentes sistemas emplean estas claves para autenticar y autorizar aplicaciones, de manera similar a los nombres de usuario y contraseñas. Los clientes de API utilizan las claves API para autenticar la aplicación que realiza la llamada.
Por ejemplo, si una aplicación quiere acceder a la API de una plataforma de datos, la plataforma genera una clave API y la utiliza para autenticar la aplicación solicitante (el cliente de la API). Cuando la aplicación envía una solicitud a la API de la plataforma, la clave API se incluye en la solicitud.
En este contexto, solo la aplicación autorizada debe utilizar la clave API, y nunca debe compartirse con terceros. Si se comparte la clave API, un tercero podría acceder a la API y actuar como la aplicación autorizada.
Asimismo, la API de la plataforma puede utilizar la clave API para verificar que la aplicación está autorizada a acceder al recurso solicitado. Los propietarios de la API también pueden usar las claves API para monitorizar la actividad de la API, incluyendo tipos de solicitudes, tráfico y volumen.
Una clave API se emplea para controlar y rastrear quién accede a una API y cómo se utiliza. El término “clave API” puede tener distintos significados según el sistema. Hay sistemas que emiten un solo código, mientras que otros pueden emitir varios códigos por cada clave API.
En esencia, una clave API es un código único o un conjunto de códigos únicos que las API utilizan para autenticar y autorizar al usuario o aplicación que realiza la llamada. Algunos códigos se destinan a la autenticación, mientras que otros crean firmas criptográficas que validan la legitimidad de la solicitud.
Estos códigos de autenticación se denominan "claves API", mientras que los códigos que generan firmas criptográficas se conocen como “clave secreta”, “clave pública” o “clave privada”. La autenticación identifica y verifica a las partes implicadas.
La autorización determina a qué servicios de la API se puede acceder. Una clave API funciona igual que un nombre de usuario y una contraseña de cuenta, y puede combinarse con otras funciones de seguridad para reforzar la protección.
El propietario de la API genera cada clave API para una entidad concreta, y cada vez que se llama a un endpoint de la API que exige autenticación o autorización, se utiliza la clave adecuada.
Algunas claves API utilizan firmas criptográficas como capa adicional de verificación. Cuando un usuario envía datos a una API, se puede añadir una firma digital generada por otra clave a la solicitud. Gracias a la criptografía, el propietario de la API puede comprobar que la firma corresponde a los datos transmitidos.
Las claves criptográficas que se usan para firmar los datos enviados por API suelen dividirse en dos categorías:
Las claves simétricas utilizan una única clave secreta tanto para firmar los datos como para verificar la firma. En este modelo, el propietario de la API genera tanto la clave API como la clave secreta, que los servicios de la API emplean para verificar la firma. La principal ventaja de usar una sola clave es la rapidez en el proceso de generación y verificación de firmas, reduciendo la carga computacional. HMAC es un ejemplo ampliamente adoptado de sistema de clave simétrica.
Las claves asimétricas requieren un par de claves: una clave privada y una clave pública, distintas pero vinculadas criptográficamente. La clave privada genera la firma y la clave pública la verifica. El propietario de la API crea la clave API, mientras que el usuario genera su propio par de claves privada y pública. El propietario de la API solo utiliza la clave pública para verificar la firma, manteniéndose la clave privada en secreto.
El principal beneficio de las claves asimétricas es una mayor seguridad, ya que la creación y verificación de la firma se separan. Así, los sistemas externos pueden verificar firmas sin exponer el proceso de firmado. Algunos sistemas de cifrado asimétrico permiten añadir contraseñas a las claves privadas. Un ejemplo habitual es un par de claves RSA.
El usuario es responsable de la seguridad de las claves API. Funcionan como contraseñas y requieren las mismas precauciones. Nunca comparta su clave API con terceros, ya que hacerlo equivale a compartir su contraseña y expone su cuenta a riesgos importantes.
Las claves API son un objetivo frecuente de ciberataques, ya que permiten operaciones críticas como el acceso a datos personales o la realización de transacciones financieras. Se han dado casos en los que atacantes han accedido a repositorios de código online y han robado claves API.
Si las claves API son robadas, pueden producirse consecuencias graves y pérdidas económicas significativas. Algunas claves API no caducan, lo que permite a los atacantes seguir usándolas hasta que se revoquen.
Como las claves API otorgan acceso a información sensible, es esencial emplearlas de forma segura. Siga estas mejores prácticas para una gestión sólida de claves API:
1. Rotación periódica de claves API
Rote las claves API de manera regular. Para ello, elimine la clave API actual y genere una nueva. En entornos con varios sistemas, eliminar y crear nuevas claves API es sencillo. Así como algunos sistemas obligan a cambiar la contraseña cada 30–90 días, los propietarios de claves API deberían hacer rotaciones periódicas siempre que puedan.
2. Uso de listas blancas de IP
Al crear una nueva clave API, defina una lista de direcciones IP autorizadas (lista blanca de IP). También puede establecer una lista de direcciones IP bloqueadas (lista negra de IP). Si la clave se ve comprometida, las IP no autorizadas no podrán utilizarla.
3. Emisión de múltiples claves API
Emitir varias claves para tareas distintas reduce los riesgos, ya que la seguridad de la cuenta no depende de una sola clave. Además, puede asignar listas blancas de IP diferentes para cada clave, mejorando notablemente la seguridad.
4. Almacenamiento seguro de las claves API
No almacene jamás las claves en ubicaciones públicas, ordenadores compartidos ni en texto plano. Para reforzar la seguridad, emplee métodos de cifrado o servicios de gestión de secretos para cada clave, y evite su divulgación accidental.
5. No comparta nunca sus claves API
Compartir su clave API equivale a compartir la contraseña. Así, otorga a terceros los mismos privilegios de autenticación y autorización. En caso de brecha de datos, las claves API robadas pueden usarse para comprometer su cuenta. Solo usted y el sistema que genera la clave deben utilizarla.
Si su clave API se ve comprometida, revoquela o desactívela de inmediato para evitar daños mayores. Si sufre pérdidas económicas, documente la información relevante sobre el incidente y contacte con las organizaciones implicadas y con las autoridades para aumentar las posibilidades de recuperar los activos perdidos.
Las claves API cumplen funciones de autenticación y autorización, por lo que los usuarios deben almacenarlas de forma segura y emplearlas con precaución. Existen diversas capas y estrategias para protegerlas. Trate siempre su clave API como trataría la contraseña de su cuenta.
Una clave API es un código único que autentica y gestiona el acceso a una interfaz de programación. Garantiza la seguridad y aplica los permisos del usuario para la API, impidiendo accesos no autorizados.
Almacene las claves API cifradas mediante variables de entorno o archivos de configuración con acceso restringido. Nunca incruste las claves en el código fuente. Utilice un gestor de secretos para automatizar el cifrado y descifrado en tiempo de ejecución.
La filtración de claves API puede provocar accesos no autorizados, robo de fondos, toma de control completa de la cuenta y transacciones no autorizadas. Los atacantes pueden acceder a información confidencial, modificar la configuración de seguridad y causar importantes pérdidas económicas.
Proporcione solo los permisos estrictamente necesarios para sus claves API siguiendo el principio de mínimo privilegio. Revise y actualice periódicamente los permisos para mantener una seguridad óptima.
Revoque o desactive inmediatamente la clave API para evitar usos indebidos. Contacte con el proveedor de la API para obtener instrucciones adicionales. Genere cuanto antes una nueva clave de sustitución.











