

Janet Yellen, Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, lanzó una advertencia contundente sobre el grave impacto económico del cierre gubernamental que continúa hasta noviembre de 2025. Este cierre ya figura como uno de los más prolongados en la historia reciente de Estados Unidos, provocando grandes alteraciones en los mercados financieros y en funciones esenciales del gobierno.
Yellen destacó que el cierre actual está produciendo efectos económicos de amplio alcance, debilitando tanto el funcionamiento federal como la confianza de los inversores y la estabilidad de los mercados. Las principales agencias federales siguen paralizadas, los pagos a contratistas y empleados públicos se retrasan, y la incertidumbre se extiende por todo el entorno empresarial.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) anticipa una caída notable de entre 1 y 2 puntos porcentuales en el producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos durante el cuarto trimestre de 2025, directamente vinculada al efecto del cierre sobre la actividad económica. Entre los factores están la reducción del gasto público, los retrasos en proyectos de infraestructura y la bajada del poder adquisitivo de los trabajadores federales afectados.
Michael Feroli, economista jefe de J.P. Morgan, ofreció un análisis detallado y señaló que cada semana de cierre resta cerca de un 0,1 % al crecimiento anualizado del PIB. Esta cifra ilustra cómo la duración del cierre se traduce en pérdidas económicas concretas. Por ejemplo, diez semanas de cierre supondrían un descenso de alrededor del 1 % en el crecimiento anualizado del PIB.
El impacto económico se transmite por varias vías: menor gasto de los consumidores ante la incertidumbre, aplazamiento de inversiones empresariales e interrupciones en los servicios públicos que sostienen la actividad económica. El cierre, además, debilita el ánimo de consumidores y empresas, factores psicológicos cruciales para el rendimiento económico.
Este cierre ha superado el récord anterior de 2018–2019, que duró 35 días. El cierre de noviembre de 2025 es oficialmente el más largo de la historia de Estados Unidos. Cuanto más dure, más se agravan los efectos negativos y más difícil será la recuperación.
La mayoría de los cierres del gobierno estadounidense han sido breves, resolviéndose en pocos días o semanas. Sin embargo, los cierres extensos de 2018–2019 y 2025 han provocado consecuencias económicas más profundas y persistentes. El cierre de 2018–2019 le costó a la economía miles de millones de dólares, con impactos que perduraron incluso después de la reanudación de los servicios gubernamentales.
En comparación con episodios anteriores, el cierre de 2025 representa un reto económico sin precedentes, que exige una acción urgente de los responsables políticos y los líderes para evitar daños aún mayores.
En medio de la incertidumbre económica generalizada, los mercados financieros han mostrado una gran volatilidad. El mercado de criptomonedas, considerado a menudo un indicador del apetito de riesgo de los inversores, ha reflejado esta inestabilidad. El precio de Bitcoin subió un 1,45 % en 24 horas, reflejando cierto interés especulativo a corto plazo.
No obstante, en los últimos 30 días, Bitcoin ha caído un 14,99 %, lo que evidencia que la incertidumbre macroeconómica afecta a los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas. El volumen negociado en las últimas 24 horas también se ha desplomado un 35,6 %, lo que indica que los inversores están más cautelosos y han reducido su actividad.
Esta caída brusca en el volumen de negociación revela más que un descenso de precios: señala una menor liquidez y un descenso general del interés en el mercado. En tiempos de crisis, los inversores suelen retirarse de activos volátiles y prefieren refugios más seguros o mantener liquidez.
El vínculo entre el cierre del gobierno y el desempeño del mercado cripto evidencia cómo los eventos macroeconómicos afectan a los activos digitales, desafiando la creencia de que las criptomonedas están completamente desconectadas de las finanzas tradicionales. En contextos de crisis económica, incluso los activos considerados alternativos o descentralizados resultan vulnerables a la inestabilidad macroeconómica.
Un cierre gubernamental se produce cuando el Congreso no aprueba el presupuesto federal anual, lo que suspende los servicios no esenciales y el gasto discrecional. Normalmente, esto se debe a disputas políticas entre los legisladores sobre la asignación de fondos y las prioridades presupuestarias.
Cada semana de cierre reduce el PIB estadounidense cerca de un 0,15 %, detiene los servicios federales no esenciales y deja a los empleados sin cobrar. El cierre de 35 días en 2018 costó a la economía estadounidense unos 24 000 millones de dólares.
Yellen alertó sobre amenazas a la estabilidad económica como el deterioro del Estado de derecho, el debilitamiento de la independencia de la Reserva Federal, la disminución de la inversión productiva, el aumento de la incertidumbre política que desincentiva a las empresas y el debilitamiento de las instituciones fundamentales para la prosperidad a largo plazo de Estados Unidos.
Un cierre prolongado reduce el nivel de empleo y aumenta el desempleo. La actividad económica se ralentiza, las empresas despiden trabajadores y tanto la inversión como el consumo pierden fuerza. Sus efectos prolongados pueden agravar y extender una recesión.
Los empleados federales pueden ser suspendidos y quedarse sin salario durante el cierre. Aunque en ocasiones se les paga con carácter retroactivo tras la reapertura del gobierno, esto no está garantizado en todos los casos.
Los cierres generan volatilidad bursátil a corto plazo, pero su impacto económico a largo plazo es limitado. Históricamente, cada semana de cierre resta cerca de 0,15 puntos porcentuales al PIB, con una recuperación posterior habitual. Los rendimientos de los bonos suelen bajar y el dólar se debilita temporalmente.
Desde 1980, ha habido 15 cierres gubernamentales en Estados Unidos. El más largo antes de 2025 duró 21 días en los años noventa. La mayoría, en la década de 1980, solo se prolongaron de 1 a 3 días.
Sí, un cierre gubernamental puede influir de forma indirecta en las decisiones de la Reserva Federal al alterar los datos de empleo, clave para la política monetaria. Esta inestabilidad estadística puede aumentar la volatilidad de los mercados.
Los consumidores, especialmente los empleados federales suspendidos, pueden perder ingresos. Los servicios públicos pueden verse interrumpidos, la actividad económica general disminuir y el acceso a beneficios gubernamentales esenciales quedar afectado.











