El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, publicó recientemente un largo artículo en la plataforma X, reflexionando profundamente sobre el papel de la tecnología blockchain en el mundo actual. Afirmó que, frente al aumento de la vigilancia global, el deterioro tecnológico y las amenazas a la libertad, Ethereum no debería buscar dominar o convertirse en la próxima gran corporación tecnológica, sino transformarse en una fuerza central para las “tecnologías de refugio”.
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El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, publicó recientemente en la plataforma X un extenso artículo en el que reflexiona profundamente sobre el papel y la misión de Ethereum en el contexto global actual. Señala que, ante problemas como la vigilancia gubernamental, la expansión del poder corporativo y la decadencia tecnológica, Ethereum debería posicionarse como parte de un ecosistema de “tecnologías de refugio” (sanctuary technologies), en lugar de aspirar a un dominio total como las grandes corporaciones tecnológicas.
En el último año, muchas personas con las que he hablado han expresado preocupación por dos temas:
- Diversos aspectos del rumbo del mundo: control y vigilancia gubernamental, guerras, poder y vigilancia corporativa, la “mierda” en la tecnología / corporaciones, las redes sociales convirtiéndose en un campo de memes…
— vitalik.eth (@VitalikButerin) 3 de marzo de 2026
Vitalik menciona que, en el último año, al conversar con muchas personas, descubrió que en general temen por dos cosas. Primero, que la situación global se está deteriorando: mayor control y vigilancia por parte de gobiernos y empresas, conflictos bélicos, el deterioro de los productos tecnológicos, las redes sociales convertidas en campos de memes, y la interacción de la IA con estos problemas. Segundo, que lo más preocupante es que Ethereum parece no haber logrado mejorar significativamente la vida de quienes están afectados por estos problemas, especialmente en valores fundamentales como la libertad, la privacidad, la seguridad digital y la autoorganización comunitaria, donde su contribución ha sido limitada.
Reconoce que es fácil que la gente se queje de que el mundo se vuelve oscuro y que lo bueno desaparece, pero lo difícil es proponer soluciones concretas y encender un camino, en lugar de solo quejarse.
Vitalik menciona varias tecnologías que considera verdaderamente “liberadoras”, como Starlink de SpaceX (proporcionando internet sin control), modelos de lenguaje de código abierto que se ejecutan localmente, la aplicación de mensajería Signal, y Community Notes en X (notas comunitarias para contrarrestar la manipulación informativa). En comparación, en los conflictos en línea y los abusos de poder recientes, Ethereum ha tenido un papel bastante limitado. No le molesta que los memes políticos o las apuestas de suma cero en otras cadenas (como Solana) se muevan allí, pero sí le preocupa que Ethereum no haya respondido más activamente a estos desafíos profundos.
Algunos sugieren “no sueñes en grande, solo enfócate en las finanzas”, pero Vitalik considera que esa visión es vacía. La libertad financiera es importante, y un sistema resistente a la censura y a la devaluación puede resolver algunos problemas, pero no responde a las preocupaciones profundas del mundo. Las personas pueden centrarse en las finanzas, pero la comunidad en su conjunto debe participar en un panorama más amplio.
Vitalik enfatiza que Ethereum no puede “arreglar todo el mundo”, porque cambiar radicalmente el mundo requiere, en muchos casos, un poder similar al de entidades políticas centrales, lo cual va en contra de la esencia de las comunidades descentralizadas. Por ello, propone que Ethereum se posicione como parte de un ecosistema de “tecnologías de refugio”: tecnologías de código abierto y gratuitas que permitan a las personas vivir, trabajar, comunicarse, gestionar riesgos y acumular riqueza bajo presión externa, y perseguir objetivos comunes.
El objetivo principal no es transformar el mundo en un modelo Ethereum (todo sin intermediarios financieros, gobernanza mediante DAOs, UBI en cadena para todos), sino, por el contrario, promover la “destotalización” (de-totalization). Reducir las apuestas en la “batalla del paraíso”: evitar que los ganadores controlen completamente a los demás, y que los perdedores colapsen. Crear “islas digitales estables” en tiempos de caos, donde la dependencia mutua no pueda ser utilizada como arma.
Vitalik explica que el papel de Ethereum es crear un “espacio digital compartido sin propietario”, que permita a diferentes entidades colaborar de manera duradera. Aunque los canales de comunicación pueden ser interactivos, no constituyen un “espacio” real; solo la cadena de bloques puede crear objetos duraderos y únicos que representen arreglos sociales (como monedas, billeteras multisig con miembros cambiantes, mercados y estructuras de gobernanza).
Llama a la comunidad a esforzarse más, pero con una dirección más clara: no intentar ser como Apple o Google, ni usar las criptomonedas solo para buscar eficiencia o lucir impresionantes. En cambio, centrarse en construir un ecosistema de refugio: apoyar las finanzas abiertas y abarcar más aspectos. Desarrollar activamente un ecosistema completo, desde las billeteras y aplicaciones (incluyendo IA como interfaz), hasta sistemas operativos, hardware, e incluso niveles de seguridad física y biológica.
Finalmente, Vitalik advierte que sin usuarios, la tecnología no tiene valor. Es necesario buscar activamente a quienes realmente necesitan tecnologías de refugio, y optimizar aplicaciones de pagos, DeFi y comunidades descentralizadas para ellos. Estos grupos no son atendidos por las tecnologías centralizadas. Ethereum tiene muchos aliados, no solo en el mundo cripto, y ahora es momento de abrirse y avanzar juntos.