Cuando el mercado global de stablecoins está dominado por activos en dólares estadounidenses (USDT, USDC), un jugador importante del mundo financiero tradicional está intentando recuperar su voz en la cadena.
Japón, la tercera mayor reserva de divisas del mundo (yen japonés), cuyo gobierno y grandes instituciones financieras están lanzando una ambiciosa campaña en la cadena. La principal arma: la stablecoin en yen japonés.
Esto no solo se trata de pagos, sino de una profunda competencia que podría redefinir el flujo de capital en la cadena global: replicar en blockchain la “arbitraje en yen” que ha dominado los mercados de divisas durante décadas.
“El gigante dormido” y su ambición Web3
Japón es la cuarta economía mundial, con un 5.82% de las reservas de divisas en yenes, siendo la moneda de mayor importancia después del dólar y el euro. Sus tasas de interés extremadamente bajas durante mucho tiempo han convertido al yen en una de las “monedas de financiación” más confiables para los inversores globales: los inversores toman prestado yenes a bajo costo, los cambian por monedas de mayor rendimiento y obtienen beneficios del diferencial.
Sin embargo, en la economía blockchain, esta posición central del yen casi pasa desapercibida. Esta situación comenzó a cambiar rápidamente tras la asunción de Fumio Kishida como primer ministro en 2025 y su estrategia de convertir a Japón en un centro Web3.
Uno de los ejes de la política es promover la institucionalización de las criptomonedas y priorizar el desarrollo de stablecoins y tokens respaldados por activos reales (RWA).
El tablero estratégico de SBI “estrategia nacional”
SBI Group, uno de los mayores conglomerados financieros de Japón, se ha convertido en un actor clave en esta estrategia nacional. Su fundador, Yoshitaka Kitao, una figura legendaria que cofundó SoftBank Financial con Masayoshi Son, está transformando SBI en un proveedor de infraestructura financiera en la cadena japonesa.
En colaboración con Startale Group, desarrollan la blockchain Strium, dirigida al mercado institucional: convertirse en la capa de liquidación para acciones tokenizadas y RWA. Pero para que exista una verdadera acción en la cadena con acciones (que incluyan dividendos y derechos de voto), se necesita una stablecoin en yenes que sea compatible con las regulaciones, para pagar dividendos y liquidaciones en la cadena.
Este es el significado estratégico de la stablecoin en yenes. No solo para pagos internos, sino para conectar una gran estrategia global: el arbitraje en yen en la cadena.
En el mundo tradicional, este proceso es lento y limitado por horarios de mercado. En la cadena, en teoría, puede hacerse 24/7 y casi en tiempo real: los inversores hipotecan activos para emitir stablecoins en yen, cambian a stablecoins en dólares y participan en protocolos DeFi para obtener mayores rendimientos. Esto podría canalizar la enorme demanda institucional de préstamos en yen hacia el sistema financiero descentralizado.
Startale Group ha anunciado que lanzará en el segundo trimestre de 2026 una stablecoin en yenes diseñada específicamente para esto, JPYSC. Su fundador, Sohta Watanabe, reveló que ya ha contactado con varias instituciones financieras top en EE.UU., que muestran gran interés en aprovechar la stablecoin en yen para arbitraje y swaps en la cadena.
Tres desafíos: liquidez, regulación y retail
Aunque el plan es ambicioso, Japón enfrenta tres obstáculos principales en su camino hacia convertirse en un centro financiero en la cadena:
Una carrera por la soberanía financiera y la eficiencia
La estrategia de stablecoins en yenes de Japón es, en esencia, una competencia por la soberanía financiera y la eficiencia. Mientras EE.UU. expande silenciosamente su dominio en la cadena con stablecoins en dólares, Europa construye un mercado unificado con MiCA, y los EAU crean una “capa de liquidación compatible” en Abu Dabi, Japón debe encontrar su lugar.
Su camino depende en gran medida de sus ventajas tradicionales: sus enormes reservas internacionales en yen, sus instituciones financieras maduras y su enfoque en RWA y arbitraje institucional. Intenta reconstruir en la cadena un mercado paralelo donde el yen sea una moneda de financiamiento clave.
El éxito de esta competencia no solo dependerá de la tecnología o de una sola stablecoin, sino también de la velocidad de innovación regulatoria, la determinación de los grandes actores tradicionales y la capacidad de despertar a la “fuerza minorista dormida” en el país. Si logra avanzar, el mercado global de crédito y arbitraje, valorado en 40 billones de dólares, tendrá en su versión en la cadena un activo fundamental que no sea el dólar.
La ambición Web3 de Japón está en esta pequeña moneda digital vinculada al yen.
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