Conocí a una persona, pensé que le faltaba amor, así que la compensé de manera loca. Luego me di cuenta de que quien realmente carecía de amor no era él, sino yo mismo. La forma en que amo a alguien, en realidad, era solo mi manera de querer ser amado. Las atenciones que le imponía no eran más que mis propios deseos profundos. Siempre tengo miedo de que esté solo, en realidad tengo miedo de ser rechazado. Siempre quiero acompañarlo, en realidad anhelo que me tengan en cuenta. Siempre estamos satisfaciendo en secreto nuestras propias expectativas en el nombre de amar a los demás, creyendo que estamos sanando al otro, pero al final nos damos cuenta de que quien realmente necesita ser sanado somos nosotros. Esos esfuerzos desinteresados no son más que proyectar con cuidado el amor que nos falta en los demás, porque lo que más queremos dar a los demás suele ser exactamente lo que más deseamos para nosotros mismos.
—《Reeducarse a uno mismo》
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Conocí a una persona, pensé que le faltaba amor, así que la compensé de manera loca. Luego me di cuenta de que quien realmente carecía de amor no era él, sino yo mismo. La forma en que amo a alguien, en realidad, era solo mi manera de querer ser amado. Las atenciones que le imponía no eran más que mis propios deseos profundos. Siempre tengo miedo de que esté solo, en realidad tengo miedo de ser rechazado. Siempre quiero acompañarlo, en realidad anhelo que me tengan en cuenta. Siempre estamos satisfaciendo en secreto nuestras propias expectativas en el nombre de amar a los demás, creyendo que estamos sanando al otro, pero al final nos damos cuenta de que quien realmente necesita ser sanado somos nosotros. Esos esfuerzos desinteresados no son más que proyectar con cuidado el amor que nos falta en los demás, porque lo que más queremos dar a los demás suele ser exactamente lo que más deseamos para nosotros mismos.
—《Reeducarse a uno mismo》