¿Aún hay quienes creen que Web3 será más seguro que las finanzas tradicionales? Una serie de eventos en 2025 nos han dado una respuesta difícil de aceptar.
En los últimos tres años, Web3 ha evolucionado desde errores básicos como «transferencias a direcciones equivocadas», pero la variable más grande, la naturaleza humana, sigue rompiendo límites. Esta vez, no estamos ante vulnerabilidades técnicas, sino ante riesgos a nivel de sistema que comienzan a salir a la superficie.
Juego de poder: quien controla la palabra controla el mercado
El efecto dominó de políticos promoviendo Meme coins
A principios de año, una ola de emisión de Meme coins impulsada por figuras presidenciales barrió el mundo cripto. A simple vista, parece un comportamiento individual, pero en realidad oculta una red organizada de manipulación.
En uno de los casos más emblemáticos, un político lanzó un token que en pocas horas sufrió una caída del 80%. El equipo de análisis de datos en cadena detectó que al menos tres tokens estaban vinculados a direcciones relacionadas, involucrando varios proyectos de Rug Pull históricos. Lo más escalofriante fue que, según fuentes internas, con solo 5 millones de dólares en sobornos se pudo facilitar un tuit presidencial, que indirectamente provocó la liquidación de más de 100 millones de dólares en mercado.
La esencia del problema: cuando el centro de poder descubre que los activos criptográficos pueden liquidarse rápidamente, las reglas comienzan a distorsionarse. Esto no es solo una estafa, sino una invasión directa del poder en el mercado.
Los oráculos como «herramientas para reescribir la realidad»
En marzo, un mercado de predicciones conocido experimentó un giro insólito. Cerca de la fecha límite, un evento con una probabilidad casi cero fue votado como 100% probable. La razón fue sencilla: un gran tenedor con 5 millones de tokens de gobernanza votó en contra, y su poder de voto fue suficiente para revertir las decisiones de todos los pequeños inversores.
Tras esta controversia, aunque se optimizó la gobernanza, el problema central no se resolvió: los oráculos siguen siendo controlados por quien tenga más tokens. ¿En qué se diferencia esto del «control de grandes inversores» en las finanzas tradicionales?
La infiltración interna: la caída total de la cadena de confianza
El caso de 49,5 millones de dólares en autrorobo
El banco digital Infini sufrió un «ataque de hackers» que en realidad fue un elaborado plan interno. El acusado, un miembro clave del equipo técnico, tenía los permisos más altos del contrato y, en lugar de entregarlos tras completar el proyecto, reservó una puerta trasera para sí mismo.
Lo irónico es que su motivación fue la adicción a las operaciones con contratos y una gran deuda en línea. Un talento técnico que ganaba millones al año terminó en la delincuencia por adicción al juego. Tras la exposición del caso, el fundador de Infini prometió compensar en su totalidad, pero esto no pudo evitar que el mercado perdiera confianza en la gestión de riesgos.
La expansión del problema: cuando la estructura de permisos de la empresa es inadecuada y la vigilancia del riesgo interno escasa, la amenaza interna puede ser más letal que un hacker externo.
La verdadera cara de las stablecoins
El agujero negro de 456 millones de dólares
Un proyecto de stablecoin perdió fondos en un fideicomiso, y el caso llegó a los tribunales de Dubái. El clímax fue cuando un representante del proyecto, que afirmaba no ser el representante legal, apareció repentinamente en la audiencia y, tras abrir la cámara, se mostró a sí mismo.
Esta escena absurda reveló uno de los mayores problemas en el campo de las stablecoins: las cadenas de custodia de fondos son demasiado largas y las relaciones de poder, demasiado borrosas. El equipo del proyecto afirmó que los fondos fueron malversados, el custodio dijo que estaban autorizados, y ya no importa quién mienta, porque los usuarios ya aprendieron una lección: las stablecoins no son estables.
Otra controversia de stablecoins: el fundador del proyecto, mediante direcciones vinculadas, realizó ventas masivas en plataformas de préstamos, drenando todos los pools de liquidez. Su historial incluye dos proyectos fallidos anteriores, cada uno con problemas similares de «gestión de riesgos».
De promesas de financiamiento a trampas de mercado
El desastre del reverse merger
Un proyecto de blockchain intentó cotizar en la Bolsa de Hong Kong mediante la adquisición de una empresa listada. Al principio, el precio de las acciones se disparó y la financiación parecía casi asegurada. Pero luego, la cadena de financiamiento se rompió, el precio cayó en picado y se ordenó la suspensión, por no cumplir con los requisitos de cotización continua.
Este caso revela un problema: muchos proyectos desconocen la regulación del mercado, mezclando capacidad de financiamiento con capacidad operativa.
La verdad detrás de las cláusulas de cumplimiento en capital de riesgo
Un proyecto Layer1 fue expuesto por ofrecer a los inversores principales una cláusula de «salida sin riesgo» —lo que en finanzas tradicionales sería una estafa. Los inversores compraron tokens a 3 dólares cada uno y tenían el derecho de exigir reembolsos completos en un año. Es decir, estaban apostando a que el proyecto fracasaría, pero si fracasaba, no perdían nada.
Lo peor es que otros inversores en ronda B solo se enteraron de esta cláusula cuando el escándalo estalló. Esto no solo es injusto, sino que destruye la información asimétrica.
Los límites de la naturaleza humana
La versión definitiva del personaje creativo
Un cofundador inició un «escándalo de muerte simulada». Un video en vivo anunciando su suicidio se viralizó, generando condolencias. Pero días después, una publicación automática reveló que todo fue un elaborado plan para escapar del acoso y las amenazas, una actuación cuidadosamente preparada.
Tras la investigación, se descubrió que en los días posteriores a su «fallecimiento», fondos de la wallet vinculada se transfirieron en grandes cantidades, moviendo los tokens del proyecto. ¿Fue realmente una víctima desesperada o solo una estrategia para cubrir un retiro de fondos? Nadie puede distinguirlo ya.
Las nuevas acciones de los «profesionales del dinero»
Un emprendedor que había fracasado en un proyecto de scooters eléctricos reapareció en 2025, esta vez enfocado en criptoactivos. La compañía anunció que buscaría recaudar cientos de millones de dólares para comprar Bitcoin, Ethereum y otras principales criptomonedas, logrando captar financiamiento. Luego, anunció alianzas con fabricantes de autos y la diversificación hacia otros sectores… Sin importar el resultado, aquí se ha llevado al extremo el arte de la financiación.
Señales de riesgo a nivel sistémico
Al analizar estos eventos, encontramos varios puntos en común:
Concentración excesiva del poder de gobernanza — Ya sea en oráculos o en decisiones de fundaciones, unos pocos con recursos grandes pueden revertir decisiones mayoritarias.
Información asimétrica — Desde ocultar términos de inversión hasta relaciones de poder borrosas, las barreras informativas están en todas partes.
Confusión entre poder y permisos — Los límites entre fundadores, inversores y equipos técnicos se vuelven cada vez más difusos.
Falta de cultura de gestión de riesgos — Problemas recurrentes sin mejoras sistémicas.
Conclusión
El Web3 de 2025 ya no se trata solo de «errores técnicos», sino de «defectos en el diseño humano». La demanda de regulación estricta crece en todos lados, reflejando en cierto modo la desesperanza del mercado en su capacidad de autorregulación.
En este entorno, decidir en qué proyectos participar y en quién confiar se vuelve una habilidad más importante que el análisis técnico.
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Guía de fallos de Web3 2025: Desde la manipulación en la sombra hasta la caída en la gobernanza
¿Aún hay quienes creen que Web3 será más seguro que las finanzas tradicionales? Una serie de eventos en 2025 nos han dado una respuesta difícil de aceptar.
En los últimos tres años, Web3 ha evolucionado desde errores básicos como «transferencias a direcciones equivocadas», pero la variable más grande, la naturaleza humana, sigue rompiendo límites. Esta vez, no estamos ante vulnerabilidades técnicas, sino ante riesgos a nivel de sistema que comienzan a salir a la superficie.
Juego de poder: quien controla la palabra controla el mercado
El efecto dominó de políticos promoviendo Meme coins
A principios de año, una ola de emisión de Meme coins impulsada por figuras presidenciales barrió el mundo cripto. A simple vista, parece un comportamiento individual, pero en realidad oculta una red organizada de manipulación.
En uno de los casos más emblemáticos, un político lanzó un token que en pocas horas sufrió una caída del 80%. El equipo de análisis de datos en cadena detectó que al menos tres tokens estaban vinculados a direcciones relacionadas, involucrando varios proyectos de Rug Pull históricos. Lo más escalofriante fue que, según fuentes internas, con solo 5 millones de dólares en sobornos se pudo facilitar un tuit presidencial, que indirectamente provocó la liquidación de más de 100 millones de dólares en mercado.
La esencia del problema: cuando el centro de poder descubre que los activos criptográficos pueden liquidarse rápidamente, las reglas comienzan a distorsionarse. Esto no es solo una estafa, sino una invasión directa del poder en el mercado.
Los oráculos como «herramientas para reescribir la realidad»
En marzo, un mercado de predicciones conocido experimentó un giro insólito. Cerca de la fecha límite, un evento con una probabilidad casi cero fue votado como 100% probable. La razón fue sencilla: un gran tenedor con 5 millones de tokens de gobernanza votó en contra, y su poder de voto fue suficiente para revertir las decisiones de todos los pequeños inversores.
Tras esta controversia, aunque se optimizó la gobernanza, el problema central no se resolvió: los oráculos siguen siendo controlados por quien tenga más tokens. ¿En qué se diferencia esto del «control de grandes inversores» en las finanzas tradicionales?
La infiltración interna: la caída total de la cadena de confianza
El caso de 49,5 millones de dólares en autrorobo
El banco digital Infini sufrió un «ataque de hackers» que en realidad fue un elaborado plan interno. El acusado, un miembro clave del equipo técnico, tenía los permisos más altos del contrato y, en lugar de entregarlos tras completar el proyecto, reservó una puerta trasera para sí mismo.
Lo irónico es que su motivación fue la adicción a las operaciones con contratos y una gran deuda en línea. Un talento técnico que ganaba millones al año terminó en la delincuencia por adicción al juego. Tras la exposición del caso, el fundador de Infini prometió compensar en su totalidad, pero esto no pudo evitar que el mercado perdiera confianza en la gestión de riesgos.
La expansión del problema: cuando la estructura de permisos de la empresa es inadecuada y la vigilancia del riesgo interno escasa, la amenaza interna puede ser más letal que un hacker externo.
La verdadera cara de las stablecoins
El agujero negro de 456 millones de dólares
Un proyecto de stablecoin perdió fondos en un fideicomiso, y el caso llegó a los tribunales de Dubái. El clímax fue cuando un representante del proyecto, que afirmaba no ser el representante legal, apareció repentinamente en la audiencia y, tras abrir la cámara, se mostró a sí mismo.
Esta escena absurda reveló uno de los mayores problemas en el campo de las stablecoins: las cadenas de custodia de fondos son demasiado largas y las relaciones de poder, demasiado borrosas. El equipo del proyecto afirmó que los fondos fueron malversados, el custodio dijo que estaban autorizados, y ya no importa quién mienta, porque los usuarios ya aprendieron una lección: las stablecoins no son estables.
Otra controversia de stablecoins: el fundador del proyecto, mediante direcciones vinculadas, realizó ventas masivas en plataformas de préstamos, drenando todos los pools de liquidez. Su historial incluye dos proyectos fallidos anteriores, cada uno con problemas similares de «gestión de riesgos».
De promesas de financiamiento a trampas de mercado
El desastre del reverse merger
Un proyecto de blockchain intentó cotizar en la Bolsa de Hong Kong mediante la adquisición de una empresa listada. Al principio, el precio de las acciones se disparó y la financiación parecía casi asegurada. Pero luego, la cadena de financiamiento se rompió, el precio cayó en picado y se ordenó la suspensión, por no cumplir con los requisitos de cotización continua.
Este caso revela un problema: muchos proyectos desconocen la regulación del mercado, mezclando capacidad de financiamiento con capacidad operativa.
La verdad detrás de las cláusulas de cumplimiento en capital de riesgo
Un proyecto Layer1 fue expuesto por ofrecer a los inversores principales una cláusula de «salida sin riesgo» —lo que en finanzas tradicionales sería una estafa. Los inversores compraron tokens a 3 dólares cada uno y tenían el derecho de exigir reembolsos completos en un año. Es decir, estaban apostando a que el proyecto fracasaría, pero si fracasaba, no perdían nada.
Lo peor es que otros inversores en ronda B solo se enteraron de esta cláusula cuando el escándalo estalló. Esto no solo es injusto, sino que destruye la información asimétrica.
Los límites de la naturaleza humana
La versión definitiva del personaje creativo
Un cofundador inició un «escándalo de muerte simulada». Un video en vivo anunciando su suicidio se viralizó, generando condolencias. Pero días después, una publicación automática reveló que todo fue un elaborado plan para escapar del acoso y las amenazas, una actuación cuidadosamente preparada.
Tras la investigación, se descubrió que en los días posteriores a su «fallecimiento», fondos de la wallet vinculada se transfirieron en grandes cantidades, moviendo los tokens del proyecto. ¿Fue realmente una víctima desesperada o solo una estrategia para cubrir un retiro de fondos? Nadie puede distinguirlo ya.
Las nuevas acciones de los «profesionales del dinero»
Un emprendedor que había fracasado en un proyecto de scooters eléctricos reapareció en 2025, esta vez enfocado en criptoactivos. La compañía anunció que buscaría recaudar cientos de millones de dólares para comprar Bitcoin, Ethereum y otras principales criptomonedas, logrando captar financiamiento. Luego, anunció alianzas con fabricantes de autos y la diversificación hacia otros sectores… Sin importar el resultado, aquí se ha llevado al extremo el arte de la financiación.
Señales de riesgo a nivel sistémico
Al analizar estos eventos, encontramos varios puntos en común:
Concentración excesiva del poder de gobernanza — Ya sea en oráculos o en decisiones de fundaciones, unos pocos con recursos grandes pueden revertir decisiones mayoritarias.
Información asimétrica — Desde ocultar términos de inversión hasta relaciones de poder borrosas, las barreras informativas están en todas partes.
Confusión entre poder y permisos — Los límites entre fundadores, inversores y equipos técnicos se vuelven cada vez más difusos.
Falta de cultura de gestión de riesgos — Problemas recurrentes sin mejoras sistémicas.
Conclusión
El Web3 de 2025 ya no se trata solo de «errores técnicos», sino de «defectos en el diseño humano». La demanda de regulación estricta crece en todos lados, reflejando en cierto modo la desesperanza del mercado en su capacidad de autorregulación.
En este entorno, decidir en qué proyectos participar y en quién confiar se vuelve una habilidad más importante que el análisis técnico.