2026年 para la industria de las criptomonedas en Estados Unidos será un año clave. Este año no solo determinará quién liderará el poder en el país, sino que también decidirá si el marco regulatorio de activos digitales puede realmente consolidarse. Según conversaciones con profesionales del sector, la probabilidad de que esta ley integral de estructura del mercado cripto se apruebe el próximo año se estima entre el 50% y el 60%.
Encrucijada legislativa: la doble presión del tiempo y las diferencias
El actual proceso legislativo en el Senado sobre regulación de criptomonedas implica una coordinación compleja en múltiples niveles. El Comité Bancario del Senado está elaborando un borrador con el objetivo de delimitar las competencias entre la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Commodities (CFTC), además de crear un nuevo sistema de clasificación para ciertos activos digitales. Paralelamente, el Comité de Agricultura del Senado, encargado de supervisar la CFTC, también desarrolla una versión independiente, otorgándole poderes adicionales. Estas dos propuestas deberán fusionarse en una sola.
Las expectativas optimistas iniciales apuntaban a que el Comité Bancario del Senado pudiera votar y enmendar la ley antes de fin de año, pero ese calendario ya quedó fuera de alcance. Actualmente, el objetivo es que la ley sea “revisada” a principios de 2026. Un portavoz del Comité Bancario confirmó que se han logrado avances significativos con los demócratas y que las negociaciones continúan, esperando avanzar en el inicio del nuevo año.
Sin embargo, el verdadero problema es que, incluso si el Senado aprueba la ley, aún debe coordinarse con la versión aprobada por la Cámara de Representantes (la “Ley de Claridad”). Todo el proceso involucra múltiples votaciones en comités, la votación en toda la cámara del Senado, y posteriormente resolver las diferencias con la Cámara de Representantes. Un proceso tan complejo, sumado a la bomba de tiempo de las elecciones intermedias, hace que la ventana legislativa sea extremadamente estrecha.
La “guerra oculta” en torno a las stablecoins de rendimiento
La divergencia más explosiva se da en la regulación de las stablecoins de rendimiento. La banca y la industria cripto mantienen posturas completamente opuestas.
Las asociaciones bancarias insisten en que la Ley de Stablecoins GENIUS, aprobada el verano pasado, tiene fallos críticos: no limita eficazmente la capacidad de los emisores de stablecoins para ofrecer intereses. Aseguran que esto allana el camino para que las stablecoins evolucionen hacia instrumentos de ahorro, distorsionando los incentivos del mercado y creando competencia desleal contra el sistema financiero tradicional.
Por su parte, la industria cripto sostiene que dotar a las stablecoins de funciones de rendimiento es una forma saludable de competencia y no debería prohibirse. Ambas partes mantienen sus posturas, usando esto como fichas en su juego de poder.
Dilema de jurisdicción: ¿quién tiene la última palabra?
El CEO de la Cámara de Comercio Digital, Cody Cabbage, señala que otra divergencia profunda gira en torno a cómo se regula DeFi — en particular, cómo se aplican las reglas contra el lavado de dinero a los protocolos descentralizados, y si un token debe estar bajo la jurisdicción de la SEC o de la CFTC.
Este problema aparentemente técnico oculta una lucha de poder de fondo. La cuestión clave es: ¿quién tiene la decisión final? Cabbage expresa las preocupaciones reales del sector: si la SEC obtiene la autoridad principal para clasificar tokens, sería como revivir la era de Gary Gensler, solo que con otro nombre. Gensler, durante su mandato, fue considerado como un firme defensor de una postura dura contra las criptomonedas, y la industria teme que la nueva estructura de poder siga inclinándose hacia una regulación estricta.
El efecto Trump: el fantasma de los conflictos de interés
Un tema inevitable es el enorme interés económico del actual presidente Donald Trump en el sector cripto. Según estimaciones de Bloomberg en julio, Trump y su familia habrían obtenido aproximadamente 6.200 millones de dólares de empresas relacionadas con las criptomonedas. Esto incluye World Liberty Financial (un proyecto DeFi y stablecoin en el que Trump y sus tres hijos son cofundadores) y una participación del 20% en la empresa estadounidense de Bitcoin. Más controvertido aún, Trump lanzó las monedas meme TRUMP y MELANIA, lo que ha generado preocupación entre los legisladores.
Estos enormes beneficios ejercen una presión sutil sobre la legislación. La senadora republicana Cynthia Lummis, participante en las negociaciones, reveló que la Casa Blanca ya está involucrada en discusiones sobre cláusulas éticas. Lummis y el senador demócrata Ruben Gallego presentaron borradores al gobierno, pero estos fueron devueltos sin cambios.
Desde la perspectiva demócrata, con las elecciones intermedias acercándose, la “responsabilidad” se ha convertido en un tema de campaña. Cualquier información que sugiera que el presidente o su equipo puedan obtener beneficios indebidos será utilizada como arma política. Esto añade un riesgo adicional a la legislación.
Crisis en la estructura institucional: el riesgo de un vacío de poder
Otro problema ignorado pero igualmente crítico es la vacante en la Comisión de Comercio de Futuros de Commodities (CFTC). En los últimos 12 meses, cuatro miembros de la comisión han renunciado o anunciado su salida, incluyendo dos demócratas y dos republicanos. La presidenta interina, Caroline Pham, ha declarado que dejará el cargo una vez que el nuevo presidente, Mike Selig, sea confirmado. Esto significa que la agencia, que tendrá una jurisdicción más amplia sobre las criptomonedas, actualmente cuenta con solo un miembro republicano.
Cabbage señala que ningún senador está dispuesto a entregar tanto poder a una institución con un equipo tan reducido y con tantas vacantes. La estructura debería tener cinco miembros, pero ahora está prácticamente inoperativa. Los demócratas usan esta situación como una ficha de negociación, complicando aún más las negociaciones.
Momento crítico: la primera mitad de 2026, la última oportunidad
El consenso en la industria es claro: el tiempo apremia. Una vez que el Comité Bancario del Senado tenga listo y apruebe su versión de la ley, deberá fusionarse con la del Comité de Agricultura, y luego pasar por la votación en toda la cámara del Senado. Después, se coordinará con la versión de la Cámara de Representantes — un proceso de maratón.
Kevin Wesoich, director de políticas de Anchorage Digital, afirma que los legisladores solo tienen aproximadamente hasta la primera mitad de 2026 para completar todo esto. “Una vez que entre en temporada electoral, los legisladores estarán completamente ocupados con sus campañas”, dice. “Quizá exista una pequeña ventana antes de las vacaciones de fin de año de 2026, pero ya será después de las elecciones.”
Cabbage, por su parte, lanza una advertencia más concreta: si en enero no se inicia la revisión en el comité, se sentirá profundamente pesimista. “Necesito ver que ambos comités hagan su revisión, que el Senado tenga un acuerdo y que en las próximas seis semanas pueda haber una votación en toda la cámara. Si en enero no hay avances, será muy problemático.”
Riesgo presupuestario: la amenaza de un cierre gubernamental
Un riesgo adicional que suele pasarse por alto es que, tras 43 días de cierre, el Congreso aprobó fondos temporales hasta el 30 de enero de 2026. Si en ese momento no se alcanza un acuerdo presupuestario, el gobierno volverá a cerrar, deteniendo por completo toda actividad, incluyendo la legislación sobre criptomonedas.
Rebecca Liao, CEO de Saga y exmiembro del equipo de campaña de Biden en 2020, señala que algunos senadores demócratas están entusiasmados con la ley de estructura del mercado cripto, pero que la doble presión de las elecciones y las negociaciones presupuestarias hace difícil dedicar recursos suficientes.
La última razón: por qué hay que avanzar
Liao añade que, incluso si esta legislación fracasa, la industria volverá a impulsarla. La razón es simple: para que las criptomonedas logren una adopción real y una aplicación a escala, la claridad regulatoria es un requisito imprescindible. A medida que más instituciones financieras ingresan en el sector de activos digitales, la ambigüedad regulatoria se convierte en un cuello de botella para el desarrollo.
En otras palabras, la ventana legislativa de 2026 podría ser la última oportunidad razonable. Si se pierde, será difícil avanzar en los próximos años.
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La ventana de legislación en criptomonedas en 2026 se cierra: ¿Podrá la reforma regulatoria en EE. UU. implementarse a tiempo?
2026年 para la industria de las criptomonedas en Estados Unidos será un año clave. Este año no solo determinará quién liderará el poder en el país, sino que también decidirá si el marco regulatorio de activos digitales puede realmente consolidarse. Según conversaciones con profesionales del sector, la probabilidad de que esta ley integral de estructura del mercado cripto se apruebe el próximo año se estima entre el 50% y el 60%.
Encrucijada legislativa: la doble presión del tiempo y las diferencias
El actual proceso legislativo en el Senado sobre regulación de criptomonedas implica una coordinación compleja en múltiples niveles. El Comité Bancario del Senado está elaborando un borrador con el objetivo de delimitar las competencias entre la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Commodities (CFTC), además de crear un nuevo sistema de clasificación para ciertos activos digitales. Paralelamente, el Comité de Agricultura del Senado, encargado de supervisar la CFTC, también desarrolla una versión independiente, otorgándole poderes adicionales. Estas dos propuestas deberán fusionarse en una sola.
Las expectativas optimistas iniciales apuntaban a que el Comité Bancario del Senado pudiera votar y enmendar la ley antes de fin de año, pero ese calendario ya quedó fuera de alcance. Actualmente, el objetivo es que la ley sea “revisada” a principios de 2026. Un portavoz del Comité Bancario confirmó que se han logrado avances significativos con los demócratas y que las negociaciones continúan, esperando avanzar en el inicio del nuevo año.
Sin embargo, el verdadero problema es que, incluso si el Senado aprueba la ley, aún debe coordinarse con la versión aprobada por la Cámara de Representantes (la “Ley de Claridad”). Todo el proceso involucra múltiples votaciones en comités, la votación en toda la cámara del Senado, y posteriormente resolver las diferencias con la Cámara de Representantes. Un proceso tan complejo, sumado a la bomba de tiempo de las elecciones intermedias, hace que la ventana legislativa sea extremadamente estrecha.
La “guerra oculta” en torno a las stablecoins de rendimiento
La divergencia más explosiva se da en la regulación de las stablecoins de rendimiento. La banca y la industria cripto mantienen posturas completamente opuestas.
Las asociaciones bancarias insisten en que la Ley de Stablecoins GENIUS, aprobada el verano pasado, tiene fallos críticos: no limita eficazmente la capacidad de los emisores de stablecoins para ofrecer intereses. Aseguran que esto allana el camino para que las stablecoins evolucionen hacia instrumentos de ahorro, distorsionando los incentivos del mercado y creando competencia desleal contra el sistema financiero tradicional.
Por su parte, la industria cripto sostiene que dotar a las stablecoins de funciones de rendimiento es una forma saludable de competencia y no debería prohibirse. Ambas partes mantienen sus posturas, usando esto como fichas en su juego de poder.
Dilema de jurisdicción: ¿quién tiene la última palabra?
El CEO de la Cámara de Comercio Digital, Cody Cabbage, señala que otra divergencia profunda gira en torno a cómo se regula DeFi — en particular, cómo se aplican las reglas contra el lavado de dinero a los protocolos descentralizados, y si un token debe estar bajo la jurisdicción de la SEC o de la CFTC.
Este problema aparentemente técnico oculta una lucha de poder de fondo. La cuestión clave es: ¿quién tiene la decisión final? Cabbage expresa las preocupaciones reales del sector: si la SEC obtiene la autoridad principal para clasificar tokens, sería como revivir la era de Gary Gensler, solo que con otro nombre. Gensler, durante su mandato, fue considerado como un firme defensor de una postura dura contra las criptomonedas, y la industria teme que la nueva estructura de poder siga inclinándose hacia una regulación estricta.
El efecto Trump: el fantasma de los conflictos de interés
Un tema inevitable es el enorme interés económico del actual presidente Donald Trump en el sector cripto. Según estimaciones de Bloomberg en julio, Trump y su familia habrían obtenido aproximadamente 6.200 millones de dólares de empresas relacionadas con las criptomonedas. Esto incluye World Liberty Financial (un proyecto DeFi y stablecoin en el que Trump y sus tres hijos son cofundadores) y una participación del 20% en la empresa estadounidense de Bitcoin. Más controvertido aún, Trump lanzó las monedas meme TRUMP y MELANIA, lo que ha generado preocupación entre los legisladores.
Estos enormes beneficios ejercen una presión sutil sobre la legislación. La senadora republicana Cynthia Lummis, participante en las negociaciones, reveló que la Casa Blanca ya está involucrada en discusiones sobre cláusulas éticas. Lummis y el senador demócrata Ruben Gallego presentaron borradores al gobierno, pero estos fueron devueltos sin cambios.
Desde la perspectiva demócrata, con las elecciones intermedias acercándose, la “responsabilidad” se ha convertido en un tema de campaña. Cualquier información que sugiera que el presidente o su equipo puedan obtener beneficios indebidos será utilizada como arma política. Esto añade un riesgo adicional a la legislación.
Crisis en la estructura institucional: el riesgo de un vacío de poder
Otro problema ignorado pero igualmente crítico es la vacante en la Comisión de Comercio de Futuros de Commodities (CFTC). En los últimos 12 meses, cuatro miembros de la comisión han renunciado o anunciado su salida, incluyendo dos demócratas y dos republicanos. La presidenta interina, Caroline Pham, ha declarado que dejará el cargo una vez que el nuevo presidente, Mike Selig, sea confirmado. Esto significa que la agencia, que tendrá una jurisdicción más amplia sobre las criptomonedas, actualmente cuenta con solo un miembro republicano.
Cabbage señala que ningún senador está dispuesto a entregar tanto poder a una institución con un equipo tan reducido y con tantas vacantes. La estructura debería tener cinco miembros, pero ahora está prácticamente inoperativa. Los demócratas usan esta situación como una ficha de negociación, complicando aún más las negociaciones.
Momento crítico: la primera mitad de 2026, la última oportunidad
El consenso en la industria es claro: el tiempo apremia. Una vez que el Comité Bancario del Senado tenga listo y apruebe su versión de la ley, deberá fusionarse con la del Comité de Agricultura, y luego pasar por la votación en toda la cámara del Senado. Después, se coordinará con la versión de la Cámara de Representantes — un proceso de maratón.
Kevin Wesoich, director de políticas de Anchorage Digital, afirma que los legisladores solo tienen aproximadamente hasta la primera mitad de 2026 para completar todo esto. “Una vez que entre en temporada electoral, los legisladores estarán completamente ocupados con sus campañas”, dice. “Quizá exista una pequeña ventana antes de las vacaciones de fin de año de 2026, pero ya será después de las elecciones.”
Cabbage, por su parte, lanza una advertencia más concreta: si en enero no se inicia la revisión en el comité, se sentirá profundamente pesimista. “Necesito ver que ambos comités hagan su revisión, que el Senado tenga un acuerdo y que en las próximas seis semanas pueda haber una votación en toda la cámara. Si en enero no hay avances, será muy problemático.”
Riesgo presupuestario: la amenaza de un cierre gubernamental
Un riesgo adicional que suele pasarse por alto es que, tras 43 días de cierre, el Congreso aprobó fondos temporales hasta el 30 de enero de 2026. Si en ese momento no se alcanza un acuerdo presupuestario, el gobierno volverá a cerrar, deteniendo por completo toda actividad, incluyendo la legislación sobre criptomonedas.
Rebecca Liao, CEO de Saga y exmiembro del equipo de campaña de Biden en 2020, señala que algunos senadores demócratas están entusiasmados con la ley de estructura del mercado cripto, pero que la doble presión de las elecciones y las negociaciones presupuestarias hace difícil dedicar recursos suficientes.
La última razón: por qué hay que avanzar
Liao añade que, incluso si esta legislación fracasa, la industria volverá a impulsarla. La razón es simple: para que las criptomonedas logren una adopción real y una aplicación a escala, la claridad regulatoria es un requisito imprescindible. A medida que más instituciones financieras ingresan en el sector de activos digitales, la ambigüedad regulatoria se convierte en un cuello de botella para el desarrollo.
En otras palabras, la ventana legislativa de 2026 podría ser la última oportunidad razonable. Si se pierde, será difícil avanzar en los próximos años.