El problema de la "cuarta pared" de los bonos del Tesoro de EE. UU. en 2026, ¿cómo elegirá el mercado?

2026年1月已经到来,曾经的预测正在变成现实。约10万亿美元的美国国债在这一年集中到期,其中近七成是短期债务,形成一道难以跨越的"第四面牆"。这不仅仅是财政数字的问题,更是一场政策、市场和投资者三方角力的压力测试。美联储、财政部和市场参与者,都在这场既定的债务洪峰中寻找自己的答案。

Tres montañas de presión: ¿Por qué decir que la marea de vencimientos es la “cuarta pared”?

Para entender el significado de esta “pared”, primero hay que analizar su estructura.

Un simple número de 10 billones de dólares puede hacer que pierdas la percepción intuitiva. Desde otra perspectiva: el volumen de vencimientos en 2026 equivale a la suma de los vencimientos de bonos del gobierno en los tres años consecutivos tras la crisis financiera de 2008 (2008-2010). Esta comparación revela con mayor claridad la sensación de opresión de esa “cuarta pared”: no solo por su tamaño, sino también por su alta concentración.

Pero la verdadera fuerza del impacto no radica en el tamaño, sino en la vulnerabilidad estructural.

Primera montaña de presión: la crisis de refinanciamiento de la deuda a corto plazo

Aproximadamente el 67% de la deuda que vence son bonos a corto plazo (T-Bills), lo que significa que el Tesoro debe completar en un período muy corto una gran cantidad de “nueva emisión para pagar la vieja”. Más aún, detrás de estas deudas, se esconde el legado de la era de tasas de interés extremadamente bajas de 2021 a 2023. En ese momento, los bonos a 5, 7 y 10 años tenían tasas de interés en torno al 1%. Ahora, cuando estos bonos venzan, el Tesoro tendrá que refinanciar a tasas de mercado del 4% o más, o enfrentarse al riesgo de no encontrar compradores.

El aumento abrupto en las tasas de interés impacta directamente y de forma brutal en el presupuesto federal.

Segunda montaña de presión: la ruptura histórica en los costos de intereses

El último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) muestra que en el año fiscal 2026, los gastos netos en intereses del gobierno federal superarán los 1.12 billones de dólares. ¿Qué significa esto? Que por primera vez superará la suma del gasto en defensa y en beneficios para veteranos, convirtiéndose en el mayor gasto individual del presupuesto federal. En otras palabras, cada dólar que gasta el gobierno, cada vez más, se destina a pagar intereses de deuda pasada. Es una presión silenciosa sobre el espacio fiscal.

Tercera montaña de presión: la incertidumbre en las decisiones políticas

Estas tres montañas convergen en lo que la economía llama la “cuarta pared”: una situación en la que no se pueden cumplir todas las condiciones simultáneamente. El gobierno, en teoría, busca lograr tres objetivos: mantener la confianza fiscal, evitar aumentos de impuestos y mantener la tasa de interés en un mercado de tasas libre. Pero la realidad lo obliga a renunciar a al menos uno de estos. La incertidumbre en sí misma se convierte en el mayor factor de riesgo para el mercado.

La “trampa triangular” de las políticas y la apuesta colectiva del mercado

Frente a esta “cuarta pared”, el gobierno de EE. UU. enfrenta un clásico dilema político: no puede mantener la estabilidad fiscal, la moderación en los impuestos y la libertad en las tasas de interés al mismo tiempo. El mercado está valorando las decisiones de compromiso entre estas tres opciones.

Si el gobierno opta por “mantener estables las tasas”

Para atraer suficientes compradores y absorber la enorme emisión de deuda, el mercado exigirá mayor compensación, es decir, un mayor “prima de plazo” (Term Premium). La rentabilidad de los bonos a 10 años ya se acerca al 5.5% o más, y esto no es una exageración. Esto representa un impacto sistémico en la valoración de activos globales. Debido a que la tasa de descuento de las acciones (WACC) aumenta, la presión sobre las valoraciones será especialmente fuerte, afectando en particular a los sectores de alta valoración como las acciones de crecimiento tecnológico, donde una compresión del PER del 15%-20% no sería sorprendente.

Si el gobierno opta por “mantener tasas independientes”

Esto implica que la Reserva Federal rechaza “salvar” al Tesoro, y el mercado empezará a cuestionar la sostenibilidad fiscal en sí misma. El riesgo de crédito de los bonos a largo plazo aumentará, y el descuento en la confianza en el dólar se hará evidente. Como “opción bajista” del crédito en dólares, el oro podría experimentar un rally prolongado, similar al de los años 70. De hecho, varias instituciones ya consideran al oro como un activo clave para cubrir riesgos fiscales.

Si el gobierno busca “evitar una crisis fiscal”

Entonces, será difícil evitar aumentos de impuestos o ajustes fiscales. Cada rumor sobre subidas en impuestos corporativos o en ganancias de capital impactará directamente en el mercado, transmitiendo presión mediante la “reducción de valoraciones”. El impacto en las ganancias corporativas y la confianza de los inversores será duradero.

Desde la valoración actual del mercado, la mayoría de los participantes parecen haber asumido las opciones de “mantener tasas estables” y “mantener la sostenibilidad fiscal”, apostando toda la presión a la subida de tasas. Esto explica por qué los rendimientos de los bonos a largo plazo permanecen en niveles elevados: el mercado ya está ajustando precios para la inminente ola de emisión de bonos.

¿Cómo romper la cuarta pared? ¿Cómo posicionarse en un ciclo de alta volatilidad?

La marea de vencimientos en sí no necesariamente genera una crisis, pero sí trae incertidumbre política y alta volatilidad en el mercado. Para los inversores, 2026 no es tanto un “fin del mundo” sino un período en el que pagarán un “impuesto a la alta volatilidad”. La clave está en prepararse con anticipación y convertir esa volatilidad en oportunidades.

Primera estrategia: apostar a la reacción de la Fed, no a la oferta del Tesoro

Es peligroso apostar directamente a la enorme emisión del Tesoro, porque la balanza de poder está muy desequilibrada. Es más inteligente anticipar en qué escenarios la Fed se verá forzada a intervenir. La historia muestra que cuando las tasas a largo plazo suben por la presión de la oferta hasta amenazar la estabilidad financiera (por ejemplo, cuando el rendimiento a 10 años supera el 5.5%), la postura de “esperar y ver” de la Fed no puede mantenerse por mucho tiempo. La crisis de mercado de recompra de 2019, que llevó a la implementación de QE, es un ejemplo clásico de esa intervención pasiva.

Por lo tanto, aunque la primera mitad de 2026 puede ser la etapa de mayor presión en las tasas a largo plazo, también puede ser el desencadenante de un “cambio de tendencia” en el ciclo de tasas. Para los ETFs de bonos a largo plazo muy castigados (como TLT), la segunda mitad del año podría marcar un fondo importante a largo plazo.

Segunda estrategia: no apostar solo a la caída, sino gestionar la volatilidad para obtener beneficios

En este juego complejo de política fiscal y monetaria, apostar solo a una caída del mercado no tiene muchas probabilidades de éxito. Es mejor vender volatilidad, es decir, vender “seguros”. Por ejemplo, vender opciones put profundas y fuera del dinero del S&P 500 en la segunda mitad de 2026, sería como cobrar primas en momentos de máxima pánico y volatilidad, transformando parte de la presión de refinanciamiento en ingresos por opciones.

También hay que estar atentos a posibles “oportunidades de liquidación errónea” en la estructura del mercado, provocadas por shocks de liquidez o cambios políticos abruptos, que puedan generar desviaciones extremas en los precios de ciertos activos.

Tercera estrategia: redefinir el papel del oro y los bonos a largo plazo

En este nuevo marco, el oro no debe entenderse solo como un activo de refugio, sino como una herramienta de cobertura del crédito en dólares. Cuando aumentan las dudas sobre la sostenibilidad fiscal, el oro suele comportarse mucho mejor de lo esperado.

En cuanto a los bonos a largo plazo, especialmente los de más de 10 años, su rol está cambiando. De ser un activo de refugio temporal, ahora se ven como “activos de volatilidad” y “herramientas de contrapeso a las políticas”. La volatilidad será mayor, pero las oportunidades derivadas de un posible giro de la Fed también se amplificarán.

Reconstrucción de activos en el nuevo marco

Integrando estas ideas, los inversores deben realizar una revisión sustancial de sus carteras.

La pregunta clave es: ¿tu asignación de activos puede adaptarse a un entorno donde las tasas se mantengan altas y la volatilidad se expanda? ¿Qué activos son verdaderamente “botes” que puedan mantenerse a flote en alta volatilidad? ¿Y cuáles son solo “tablas” que se moverán con las olas?

Desde un enfoque de equilibrio, considera estos aspectos:

  1. Aumentar la exposición a activos reales — El oro no solo es un refugio, sino también un indicador explícito del riesgo fiscal.

  2. Reevaluar el papel de los bonos a largo plazo — Ya no solo como un colchón de seguridad, sino como fuente potencial de rendimiento y gestión de volatilidad.

  3. Optimizar la estructura de las acciones — En un entorno de tasas altas, las empresas con bajo valor y flujo de caja sólido pueden rendir mucho mejor que las de alto crecimiento sin beneficios.

  4. Construir mecanismos de generación de rentas por volatilidad — A través de estrategias con opciones para obtener ingresos continuos en períodos de alta volatilidad, en lugar de simplemente soportar los shocks.

Conclusión: aprovechar las oportunidades en la incertidumbre

La marea de 10 billones de dólares en vencimientos es un evento cierto, que ya se despliega en enero de 2026. Traerá incertidumbre, juego político y volatilidad en los mercados — riesgos reales. Pero la verdadera diferencia no está en la magnitud del riesgo, sino en si lo hemos anticipado y si hemos adoptado un nuevo marco mental para enfrentarlo.

La aparición de la “cuarta pared” refleja, en esencia, las contradicciones insalvables del marco político tradicional. Pero esas contradicciones también son oportunidades. Cuando las políticas enfrentan el dilema del “trilema imposible”, los precios del mercado experimentan movimientos bruscos, y esas oscilaciones, para inversores preparados, son una fuente de nuevas ganancias.

Volviendo a la pregunta inicial — “¿Dónde estarás el día 2026?” — la respuesta depende de cuánto te prepares ahora. Revisa si tu embarcación es lo suficientemente sólida, piensa qué activos pueden mantener su valor en medio de la alta volatilidad, y afronta con racionalidad y flexibilidad esta prueba de resistencia que ya está en marcha. Cuando la marea llegue con esa escala definida, quienes tengan la embarcación adecuada no verán solo miedo, sino un camino por recorrer.

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