Evolución del ciclo de 4 años de Bitcoin: del colapso de las stablecoins a los cambios en el ciclo

El movimiento del precio de Bitcoin siempre sigue cierto ritmo. Muchos observadores del mercado han descubierto que este ritmo está estrechamente ligado a los eventos de halving de Bitcoin, formando lo que se llama el «ciclo de 4 años» — un ciclo psicológico que influye profundamente en la mentalidad de los operadores de criptomonedas. Sin embargo, con el impacto de los colapsos de stablecoins, esta aparentemente sólida regularidad está enfrentando desafíos sin precedentes. Este artículo rastrea la evolución de los ciclos de Bitcoin, especialmente cómo el colapso de las stablecoins ha reescrito las reglas del mercado.

La trilogía del ciclo: acumulación, auge, liquidación

El ciclo estándar de Bitcoin se puede dividir en tres fases claramente definidas. Primero está la «fase de acumulación», que generalmente comienza después del pico de precio del ciclo anterior. En este momento, el sentimiento del mercado es frío, la actividad de trading y los datos en cadena están en baja, pero los holders a largo plazo comienzan a acumular en las caídas. Esta fase suele durar entre 12 y 15 meses, durante los cuales el precio muestra una recuperación gradual.

Luego entra en la «fase de expectativas». Cuando el mercado empieza a digerir las buenas noticias del próximo halving, la compra por parte de minoristas y instituciones aumenta progresivamente, y la atención mediática también crece. La liquidez se reactiva, y el sentimiento del mercado pasa de neutral a optimista. Una vez que el halving realmente ocurre, el precio suele entrar en una subida parabólica, a veces lenta, a veces explosiva. Muchos minoristas entran en el mercado persiguiendo las ganancias, los traders apalancados invierten en gran medida, y los volúmenes en los exchanges alcanzan récords.

Finalmente, está la «fase de liquidación». Históricamente, los mercados alcistas suelen durar entre 12 y 18 meses, terminando con una caída abrupta en el precio. Los inversores con apalancamiento excesivo son liquidado, las caídas de las altcoins son mayores, y el sentimiento del mercado se vuelve de pánico, dando paso a un mercado bajista. Pero justo en esta fase, los constructores firmes continúan impulsando la innovación de productos, sembrando las semillas para el próximo ciclo.

Halving: el reloj del ciclo

Para entender qué impulsa el ciclo de 4 años de Bitcoin, hay que profundizar en el mecanismo de halving. El halving de Bitcoin significa que la recompensa por bloque minado se reduce a la mitad cada cuatro años. Este diseño ocurre cada 210,000 bloques, aproximadamente cada cuatro años.

A principios de 2009, la recompensa por bloque era de 50 BTC. Tras cuatro halvings, la recompensa actual es de 3.125 BTC. Con este ritmo, el halving continuará hasta aproximadamente 2140, cuando la oferta total de Bitcoin alcance el límite de 21 millones.

El halving es un mecanismo de escasez cuidadosamente diseñado por Satoshi Nakamoto. Bitcoin nació durante la crisis financiera de 2008, precisamente para combatir la inflación causada por la emisión ilimitada de los bancos centrales. En comparación con la confianza en las monedas fiduciarias, que se ve erosionada por las políticas monetarias de los gobiernos, Bitcoin logra la escasez mediante algoritmos matemáticos — imitando la dificultad creciente de la extracción de oro. A medida que la oferta nueva disminuye, la escasez de Bitcoin aumenta, creando un desequilibrio entre oferta y demanda que impulsa los precios. Históricamente, cada halving ha impulsado una subida de precios, convirtiendo al halving en un reloj del ciclo.

Comparación de los tres ciclos: de minoritario a mainstream y a crisis

Ciclo de 2013: La fiesta de los geeks y primeros adoptantes

2013 fue el primer ciclo completo en la historia de Bitcoin, impulsado principalmente por la comunidad técnica — foros, reuniones de criptografía, desarrolladores de código abierto. La atención mediática era limitada, pero ya surgían eventos emblemáticos, como la «transacción de la pizza» (compra de dos pizzas con 10,000 BTC) y la discusión sobre Bitcoin como «oro digital».

En ese momento, Mt. Gox era el exchange de Bitcoin más grande del mundo, gestionando más del 70% de las transacciones globales en 2014. Pero en ese año, Mt. Gox sufrió una brecha de seguridad, perdiendo 850,000 BTC, y cerró. Dado que la liquidez dependía en gran medida de Mt. Gox, esta catástrofe destruyó la confianza del mercado. El precio de Bitcoin cayó un 85%, y ese primer ciclo terminó en un mercado bajista.

Ciclo de 2017: La burbuja ICO y la fiesta minorista

2017 marcó un punto de inflexión en la entrada de Bitcoin en la vista de los minoristas. Tras el lanzamiento de Ethereum en 2015, el concepto de contratos inteligentes se hizo popular, y luego la ola de ICOs invadió el mundo cripto. ETH subió de 10 a 1,400 dólares, y miles de tokens ERC-20 se lanzaron, con cualquier proyecto con whitepaper atrayendo fondos.

Bitcoin también se benefició de la entrada de nuevos fondos, subiendo de 200 dólares a 20,000 en dos años y medio. Durante ese tiempo, la industria apareció en los titulares principales. Sin embargo, la fiebre ICO sembró las semillas de la caída. Los proyectos comenzaron a vender ETH y BTC para obtener efectivo, generando presión vendedora. La SEC de EE. UU. tomó medidas estrictas contra las ICOs, clasificando muchos proyectos como valores no registrados o esquemas Ponzi. Los inversores apalancados entraron en pánico y vendieron en masa, provocando una caída del 84% en el precio de Bitcoin, hasta 3,200 dólares.

Ciclo de 2021: Entrada institucional y colapso de stablecoins

El ciclo de 2021 fue completamente diferente — en medio de una liquidez global desbordante por la pandemia de COVID-19. Los gobiernos lanzaron estímulos fiscales, y las políticas de flexibilización cuantitativa impulsaron todos los activos. MicroStrategy y Tesla compraron miles de millones en Bitcoin, PayPal y Cash App comenzaron a soportar transacciones con BTC. Los inversores institucionales dejaron de ser observadores y se convirtieron en protagonistas del mercado.

El auge de DeFi en 2020 y la fiebre de NFTs en 2021 atrajeron a millones de minoristas. El precio de Bitcoin alcanzó un máximo de 69,000 dólares, y el mercado disfrutaba de una liquidez sin precedentes. Pero la forma en que terminó este ciclo fue muy diferente, siendo el colapso del ecosistema de stablecoins el desencadenante clave.

Cómo el colapso de stablecoins rompe el ritmo del ciclo

En 2022, UST de Luna se despegó de su paridad, evaporando en poco tiempo 60 mil millones de dólares. Esto no fue solo un fracaso de un proyecto, sino que desencadenó una reacción en cadena. Voyager, Celsius, BlockFi y Three Arrows Capital, entre otros, declararon quiebra por exposición directa o indirecta a Luna, errores en sus apuestas de mercado y la interconexión entre ellos.

La particularidad de esta crisis radica en que rompió el ritmo tradicional del ciclo. Mientras que las liquidaciones anteriores provenían principalmente de traders apalancados, las liquidaciones en el ciclo 2021-2022 se desencadenaron por riesgos sistémicos en el ecosistema de stablecoins. BlockFi intentó salvarse con crédito de FTX, pero con la exposición fraudulenta de FTX y la liquidación de activos, volvió a caer en quiebra.

El Fed también terminó su política de flexibilización, comenzó a subir agresivamente las tasas, y la liquidez global se contrajo rápidamente. La caída de las stablecoins, junto con el giro de política, provocó que Bitcoin cayera a 15,500 dólares, marcando un nuevo mínimo del ciclo.

La confrontación entre minoristas y actores institucionales

Los minoristas y las instituciones juegan roles muy diferentes en el impulso del ciclo. Los minoristas, impulsados por el FOMO (miedo a perderse algo), compran en tendencia, usando apalancamiento para amplificar ganancias, pero también riesgos. Son especialmente propensos a impulsar los precios en las últimas fases del ciclo, creando movimientos extremos.

Por otro lado, los actores institucionales actúan con mayor disciplina, con horizontes de inversión más largos, comprando en pánico y formando los fondos de suelo del mercado. Sin embargo, su gestión del riesgo y decisiones prudentes también moderan la volatilidad del ciclo. Esto fue especialmente evidente en 2021, donde la participación simultánea de minoristas e instituciones generó una volatilidad sin precedentes, pero la complejidad del ecosistema de stablecoins también acumuló riesgos que se volvieron incontrolables.

¿El ciclo ya ha desaparecido? Nuevas evidencias emergen

Algunos analistas afirman que el ciclo de 4 años de Bitcoin es historia, basándose en observaciones como:

La participación institucional ha cambiado la estructura del mercado. Tras la aprobación del ETF de Bitcoin en 2024, firmas como BlackRock, Fidelity y VanEck comenzaron a ofrecer Bitcoin como un producto de inversión estándar. Muchas empresas adoptaron el modelo de reserva digital de MicroStrategy, integrando criptomonedas en sus balances. La participación de estos inversores — compras periódicas, stop-loss estrictos, inversión a largo plazo — en esencia, reduce la volatilidad cíclica.

El peso de los factores macroeconómicos aumenta. La relación de Bitcoin con las políticas de la Fed, las tasas de interés y la liquidez global se vuelve más estrecha, reduciendo la importancia relativa del evento fijo del halving. La Fed no sigue un ciclo fijo, y sus decisiones suelen ser impredecibles, lo que disminuye la capacidad predictiva del ciclo de 4 años.

Los efectos marginales del halving. La primera reducción de 50 a 25 BTC en la recompensa, la segunda de 6.25 a 3.125 BTC, redujeron la oferta en un 50%. Pero las reducciones recientes, de 6.25 a 3.125, solo disminuyen la oferta en un 50% con una base mucho menor. A medida que la oferta total se acerca al límite, el impacto del halving en la oferta adicional se vuelve cada vez menor.

Características actuales del ciclo: dominancia institucional, menor participación minorista

El ciclo de 2025 presenta características únicas. Antes del halving de 2024, Bitcoin ya alcanzó un máximo de 73,000 dólares, rompiendo el patrón tradicional de «gran subida tras el halving». Actualmente, el precio oscila alrededor de 90,000 dólares, no alcanzando los 126,000 dólares máximos, pero manteniéndose relativamente fuerte.

El cambio más importante es la participación mucho menor de minoristas en comparación con ciclos anteriores. La atención mediática ya no es tan explosiva como en 2021, y el sentimiento de la comunidad no está tan eufórico. No hay nuevas ICOs o NFTs impulsando la entrada minorista. En cambio, la compra institucional domina, sosteniendo el precio con entradas estables, pero limitando las subidas explosivas.

En este escenario, la «volatilidad cíclica» en su sentido tradicional se está reduciendo. Si en la segunda mitad del ciclo no hay indicios de un aumento repentino en la participación minorista, las liquidaciones masivas por apalancamiento también podrían disminuir, y la «magnitud del colapso» del ciclo sería mucho menor, con caídas inferiores al 70% de las anteriores.

Señales clave para predecir el futuro del ciclo

Para determinar si el ciclo de 4 años realmente ha desaparecido, hay que observar principalmente las siguientes señales:

Comportamiento del precio: en ciclos anteriores, tras el halving, se alcanzaba un nuevo máximo en 12-18 meses. Si en el ciclo actual no se supera ese plazo y no se alcanza un nuevo máximo, eso indica que el estímulo del halving se está debilitando. Además, en cada ciclo, las caídas superaron el 70%. Si las correcciones futuras son más suaves, eso sugiere un cambio en la naturaleza del ciclo.

Sincronización de la liquidez: si el precio de Bitcoin empieza a seguir perfectamente los cambios en la liquidez global — bajando en periodos de ajuste cuantitativo y subiendo en expansiones —, entonces pasará de ser un «activo del ciclo de halving» a un «activo macroeconómico», y el ciclo será reemplazado por las leyes macro.

Participación minorista: si en las fases finales de los ciclos no aparecen señales de aumento de minoristas, como picos en la participación o en altcoins, eso indica que el ciclo está siendo impulsado principalmente por actores institucionales, con menor volatilidad y un ciclo menos definido.

Conclusión: evolución en lugar de desaparición

Bitcoin está en un proceso de evolución, pasando de un «ciclo de halving» a un «activo macroeconómico». El ciclo de 4 años fue la métrica del mercado cripto, pero cada vez más se ve erosionado por la participación institucional, las políticas y el ecosistema de stablecoins. La aparición de colapsos en stablecoins también recuerda que el futuro del ciclo ya no está solo en la reducción de la oferta, sino en riesgos sistémicos, comportamiento institucional y entorno macroeconómico.

Cada ciclo es único, y el futuro puede ser completamente diferente del pasado. Quizá el ciclo de 4 años no desaparezca, pero seguramente emerja en una forma nueva. Entender esta evolución es crucial para predecir el rumbo de Bitcoin — no simplemente aplicar las reglas del pasado, sino comprender profundamente los cambios en los participantes del mercado, los riesgos y el entorno político. Ya sea que el ciclo continúe o cambie silenciosamente, la observación constante y el análisis profundo son esenciales para entender la verdadera lógica de funcionamiento de los activos digitales.

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