#国家战略比特币储备 Cuando vi esta noticia recientemente, mi estado de ánimo fue una mezcla de sentimientos encontrados. La oficina de policía federal de EE. UU. vendió silenciosamente 57.5 bitcoins confiscados, por un valor de 6.3 millones de dólares, mientras que Trump ya firmó la orden ejecutiva 14233, que establece claramente que los bitcoins confiscados por el gobierno deben ser incorporados en la reserva estratégica nacional y no venderse. ¿Qué está pasando exactamente?
Imagina que un país considera el oro como un activo estratégico y lo reserva cuidadosamente, pero de repente lo vende en secreto en el mercado. Sería absurdo, ¿verdad? Como el bitcoin, que se considera el oro digital y representa una visión prometedora de un futuro descentralizado, ahora se trata como una "papa caliente" que hay que deshacerse rápidamente. ¿No es esto una autonegación?
Las dudas del senador Lummis son muy acertadas: mientras el mundo reconoce el valor estratégico del bitcoin, nosotros estamos despilfarrando estos activos. Esto refleja la obstinación de un pensamiento de sistema antiguo, donde algunos departamentos judiciales todavía consideran el bitcoin como un activo tabú y están ansiosos por venderlo para obtener liquidez, en lugar de verlo como una fortaleza financiera para el futuro del país.
Lo que realmente me da esperanza es que cada vez más formuladores de políticas como Lummis están saliendo a la luz. La cuestión fundamental en este incidente es: ¿realmente abrazamos el futuro de Web3 y la descentralización, o solo lo decimos de palabra? Si el gobierno de Trump pudiera aplicar estrictamente la orden ejecutiva, perdonar a Rodriguez y llevar a cabo una investigación exhaustiva de esta venta ilegal, eso demostraría que no solo es una promesa política, sino un cambio real en el sistema.
Este momento es crucial. Estamos presenciando un punto de inflexión, donde el sistema tradicional debe reconciliarse con el futuro digital.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
#国家战略比特币储备 Cuando vi esta noticia recientemente, mi estado de ánimo fue una mezcla de sentimientos encontrados. La oficina de policía federal de EE. UU. vendió silenciosamente 57.5 bitcoins confiscados, por un valor de 6.3 millones de dólares, mientras que Trump ya firmó la orden ejecutiva 14233, que establece claramente que los bitcoins confiscados por el gobierno deben ser incorporados en la reserva estratégica nacional y no venderse. ¿Qué está pasando exactamente?
Imagina que un país considera el oro como un activo estratégico y lo reserva cuidadosamente, pero de repente lo vende en secreto en el mercado. Sería absurdo, ¿verdad? Como el bitcoin, que se considera el oro digital y representa una visión prometedora de un futuro descentralizado, ahora se trata como una "papa caliente" que hay que deshacerse rápidamente. ¿No es esto una autonegación?
Las dudas del senador Lummis son muy acertadas: mientras el mundo reconoce el valor estratégico del bitcoin, nosotros estamos despilfarrando estos activos. Esto refleja la obstinación de un pensamiento de sistema antiguo, donde algunos departamentos judiciales todavía consideran el bitcoin como un activo tabú y están ansiosos por venderlo para obtener liquidez, en lugar de verlo como una fortaleza financiera para el futuro del país.
Lo que realmente me da esperanza es que cada vez más formuladores de políticas como Lummis están saliendo a la luz. La cuestión fundamental en este incidente es: ¿realmente abrazamos el futuro de Web3 y la descentralización, o solo lo decimos de palabra? Si el gobierno de Trump pudiera aplicar estrictamente la orden ejecutiva, perdonar a Rodriguez y llevar a cabo una investigación exhaustiva de esta venta ilegal, eso demostraría que no solo es una promesa política, sino un cambio real en el sistema.
Este momento es crucial. Estamos presenciando un punto de inflexión, donde el sistema tradicional debe reconciliarse con el futuro digital.