Recientemente regresé a mi ciudad natal para celebrar el Año Nuevo. Cuando era niño, cada víspera del Año Nuevo, en las calles del pueblo, la gente hacía mucho ruido, los fuegos artificiales burbujeaban, los caracteres de la pareja y los caracteres de la buena suerte iluminaban las calles, y los bocados tradicionales eran fragantes y tentadores.\nLos gritos, las risas y las negociaciones llenaban el ambiente de alegría. Aquí no solo es un mercado de productos de Año Nuevo, sino también un medio para la reunión familiar y el cariño por la tierra, escondiendo las costumbres más sencillas y los deseos de vida de los chinos.\nLos fuegos artificiales en el mundo humano hacen que el sabor del Año Nuevo sea más intenso. Entre pasear y comprar, todo refleja la esperanza de reunión y la salud año tras año.
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Recientemente regresé a mi ciudad natal para celebrar el Año Nuevo. Cuando era niño, cada víspera del Año Nuevo, en las calles del pueblo, la gente hacía mucho ruido, los fuegos artificiales burbujeaban, los caracteres de la pareja y los caracteres de la buena suerte iluminaban las calles, y los bocados tradicionales eran fragantes y tentadores.\nLos gritos, las risas y las negociaciones llenaban el ambiente de alegría. Aquí no solo es un mercado de productos de Año Nuevo, sino también un medio para la reunión familiar y el cariño por la tierra, escondiendo las costumbres más sencillas y los deseos de vida de los chinos.\nLos fuegos artificiales en el mundo humano hacen que el sabor del Año Nuevo sea más intenso. Entre pasear y comprar, todo refleja la esperanza de reunión y la salud año tras año.