El lavado de dinero es uno de los mecanismos más complejos en el mundo del crimen, que permite a los delincuentes dar apariencia de legalidad a ingresos ilícitos. El proceso implica ocultar sistemáticamente la verdadera fuente de fondos obtenidos del tráfico de drogas, crimen organizado, actividades terroristas, contrabando y otros delitos. Organismos internacionales reconocidos, como el Comité de Basilea para la Supervisión Bancaria, definen el lavado de dinero como la actividad en la que los delincuentes utilizan el sistema financiero para transferir fondos entre cuentas con el fin de ocultar su origen inicial y la relación de propiedad con el beneficiario final.
Comprendiendo la esencia: sujetos y objetos del lavado de dinero
Es importante entender que los sujetos del lavado de dinero son tanto las instituciones financieras como las personas físicas que realizan alguna de las siguientes acciones. Pueden proporcionar cuentas para depositar fondos, facilitar la conversión de bienes en efectivo o instrumentos financieros, facilitar transferencias mediante operaciones bancarias u otros sistemas de pago, realizar transferencias transfronterizas o esconder el origen de los ingresos de otras formas.
El objeto del lavado de dinero son los llamados “dinero sucio”: ingresos obtenidos de actividades delictivas. Esto puede incluir ganancias del tráfico de drogas, contrabando, comercio de armas, fraude, robo, asalto, corrupción, evasión fiscal y muchas otras actividades ilegales.
Las estructuras criminales utilizan el lavado de dinero con doble propósito: por un lado, ocultar las huellas de sus actividades delictivas y obtener ingresos “legales”; por otro, infiltrarse en negocios legales, creando la apariencia de una actividad económica normal y ampliando sus operaciones criminales.
Mecánica del lavado de dinero en tres etapas
El ciclo completo del lavado de dinero teóricamente consta de tres etapas consecutivas, cada una con sus particularidades y objetivos.
Primera etapa: colocación de fondos
La etapa de colocación, también llamada “introducción” de fondos, es el punto de partida de todo esquema. En esta fase, los bienes obtenidos ilícitamente se procesan físicamente y se introducen en el sistema de lavado. El escenario más común: los delincuentes reciben grandes volúmenes de dinero en efectivo de operaciones delictivas menores, como la venta de drogas. Estas sumas dispersas y pequeñas son incómodas de transportar y llaman la atención de las autoridades.
Para superar este obstáculo, los delincuentes transforman la forma de los fondos. Pueden depositar el dinero en bancos como depósitos normales o usarlo para comprar valores y instrumentos financieros diversos. Una vez que una suma grande de dinero en efectivo ha sido depositada en cuentas bancarias o convertida en activos financieros portátiles, se considera que la etapa de colocación ha finalizado.
En la práctica, la colocación se realiza mediante diversos métodos: desde contrabando de grandes sumas en efectivo a través de fronteras hasta mezclar dinero sucio con depósitos legales en instituciones financieras. El desarrollo de los mercados financieros modernos ofrece a los lavadores cada vez más opciones: desde operaciones tradicionales en efectivo y transferencias de dinero hasta servicios de banca móvil y pagos electrónicos.
Segunda etapa: estratificación y ocultación del origen
La etapa de estratificación, también conocida como “separación” o “fragmentación”, se considera el eslabón más crítico de todo el proceso. En esta fase, los delincuentes realizan múltiples operaciones financieras complejas y transferencias con el objetivo de romper la relación entre los fondos y su fuente original. A través de transacciones sucesivas, diluyen progresivamente el carácter ilegal de los ingresos, hasta que la conexión entre el dinero y el delito se vuelve prácticamente imposible de rastrear.
Los lavadores de dinero aprovechan hábilmente la complejidad y escala de los sistemas financieros modernos. Realizan operaciones a través de bancos, compañías de seguros, corredoras, así como en mercados de metales preciosos, automóviles e incluso en el sector minorista. Crean cadenas de transacciones enmarañadas, realizan múltiples transferencias y ventas repetidas de bienes, a veces usando operaciones anónimas para engañar a auditores o evadir sistemas de control.
En esta etapa, se emplean técnicas como abrir cuentas a nombre de terceros ficticios o con identidades falsas, crear operaciones comerciales ficticias con recibos falsos de compra y venta, adquirir y vender valores nominativos y otras manipulaciones financieras complejas. Si estas operaciones se realizan en “paraísos fiscales” o regiones con supervisión financiera débil, el proceso de ocultamiento resulta aún más efectivo.
Tercera etapa: integración en la economía legal
La etapa de integración es la fase final del lavado de dinero. En ella, los fondos que han pasado con éxito por la fase de estratificación se convierten en dinero “limpio” y se introducen en actividades económicas oficiales. Los delincuentes transfieren bienes como ingresos legales a instituciones o personas físicas que no tienen vínculos evidentes con organizaciones criminales.
Si la fase de estratificación fue exitosa, los ingresos delictivos son prácticamente indistinguibles de los ingresos normales. Los delincuentes tienen plena libertad para gestionar estos fondos: pueden invertirlos en negocios legales, abrir cuentas en instituciones financieras oficiales y realizar cualquier operación legal. Los fondos “lavados” vuelven a ingresar en el sistema financiero, sin signos de su origen ilícito.
Métodos y esquemas prácticos de lavado de dinero
La historia y la práctica moderna muestran que el lavado de dinero es un proceso en constante evolución. Los delincuentes adaptan sus métodos a las condiciones cambiantes y a la mejora de los mecanismos de control. Se pueden distinguir varias categorías de estos métodos.
Esquemas tradicionales con efectivo
El contrabando de dinero en efectivo a través de fronteras sigue siendo uno de los métodos básicos. En muchos países, la falta de sistemas avanzados de reporte de operaciones en efectivo facilita la entrada de ingresos ilícitos y su posterior colocación en el sistema bancario.
El método de “dividir el total en partes” implica distribuir una suma grande en múltiples depósitos pequeños. En países con sistemas estrictos de reporte de operaciones en efectivo, los delincuentes dividen intencionadamente el dinero en cantidades por debajo del límite de control y lo ingresan en bancos de forma progresiva, evitando alertar a los reguladores financieros.
Sectores con uso intensivo de efectivo — casinos, establecimientos de entretenimiento, bares, joyerías — sirven como cobertura tradicional. Los delincuentes declaran sus ingresos como “legales” a través de transacciones ficticias en estos establecimientos.
Uso de bienes muebles e inmuebles
La compra directa de bienes de alto valor — viviendas, autos caros, antigüedades, obras de arte, valores — es un método eficaz. Posteriormente, al revenderlos, estos bienes se convierten en fondos “limpios” que ya se colocan en sistemas financieros.
La especulación en el mercado inmobiliario permite a personas ficticias adquirir propiedades a precios reducidos (50-70% del valor de mercado), pagando en efectivo, y luego vender rápidamente con ganancias del 50-100%, especialmente en etapas previas a la venta.
Instrumentos financieros y herramientas especializadas
El sector de valores ofrece amplias oportunidades gracias al volumen de transacciones y la variedad de instrumentos financieros. Los delincuentes realizan operaciones con acciones, bonos y futuros como medio de ocultamiento.
La industria de seguros también se usa activamente: los lavadores compran pólizas de seguro por sumas elevadas y luego reclaman pagos de seguros como reembolsos o devoluciones de primas en forma “legal”.
Los cheques de viaje son interesantes por su libertad de movimiento a través de fronteras, a diferencia del efectivo. La particularidad de los cheques es que requieren depósito en banco para su cobro, pero el emisor original es difícil de rastrear.
El intercambio de fichas en casinos mediante intermediarios permite crear la apariencia de ganancias en juegos de azar. Las fichas se entregan a terceros, quienes luego las cambian por efectivo (generalmente con una comisión del 5%), creando la ilusión de ingresos legítimos.
Las antigüedades, joyas y objetos de colección permiten transferir grandes sumas mediante documentos falsificados de compra-venta. Se adquieren objetos sin marcas evidentes para dificultar el rastreo de su origen.
Las fundaciones y organizaciones benéficas a menudo se convierten en instrumentos: políticos y empresarios crean fondos, hacen “donaciones” y luego los vacían. Las empresas usan contribuciones ficticias a fondos controlados para transferir dinero y evadir impuestos. Las operaciones transfronterizas de organizaciones benéficas bajo diferentes nombres sirven para convertir divisas y transferir fondos.
Métodos basados en manipulación de datos financieros
Los préstamos falsos se usan frecuentemente en esquemas de corrupción: el receptor de soborno mantiene pagarés o cheques con fechas de vencimiento diferidas. Si luego se detectan rastros financieros, se puede alegar una relación crediticia normal. Después de que pasa el interés, el documento puede ser transferido a terceros o pagado a través del banco.
Las cuentas en moneda falsa a menudo se abren a nombre de terceros ficticios que desconocen la existencia de dichas cuentas. Esto previene que el tercero denuncie la pérdida de documentos o el cambio de firma en el banco.
El “método de las hormigas” implica múltiples depósitos pequeños en moneda extranjera, que luego se retiran en países extranjeros. Este método a menudo se combina con el uso de cuentas ficticias.
Manipulación de datos sobre comercio y transacciones comerciales
El sobreprecio en importaciones y el subprecio en exportaciones son esquemas clásicos. Funcionarios corruptos acuerdan con socios extranjeros sobre pagos excesivos por equipos y materias primas importados, en forma de comisiones y descuentos, y luego reciben sobornos dejados en el extranjero.
La falsificación de documentos comerciales y la creación de empresas ficticias para realizar transacciones virtuales permiten convertir ingresos ilícitos en “ingresos operativos”. Se organizan operaciones desproporcionadas a la actividad real de la organización objetivo.
Los pagos transfronterizos múltiples aprovechan lagunas en la regulación de los plazos de conservación de los documentos de transferencias. En sectores sin bienes físicos (servicios, consultoría), se falsifican los montos de las transacciones: primero se transfieren fondos a un corredor extranjero, y luego se distribuyen a través de cuentas en el extranjero.
El comercio de mercancías en diferentes lugares implica comprar productos a precios artificialmente inflados y transferir grandes sumas a cuentas extranjeras como pago por bienes, o vender productos a precios altos, permitiendo a socios en el extranjero transferir dinero al país.
Métodos financieros especializados
El cambio de divisas clandestino suele encontrarse en joyerías de baja calidad. Además del cambio ilegal de moneda extranjera, el efectivo puede cambiarse por cheques de viaje internacionales, que permiten a los clientes ingresarlos en cuentas extranjeras.
Las monedas y billetes falsificados o adulterados se usan para múltiples pequeños gastos de consumo o para cambiar en máquinas expendedoras, tras lo cual la moneda falsa se lava en dinero real.
Los certificados de regalo de tiendas por departamento, aunque difíciles de cambiar directamente por efectivo, pueden ser revendidos a organizaciones de bienestar corporativo y utilizados como medio para pagar bonos festivos. Así, los certificados se distribuyen entre terceros sin sospechas, y los propietarios originales recuperan dinero en efectivo por un valor cercano.
Esquemas transfronterizos y estructuras especiales
La creación de empresas ficticias para inversiones extranjeras implica registrar una compañía ficticia en el extranjero y usar esa posición para transferir ingresos ilícitos al extranjero como inversiones extranjeras.
El traslado a través de bancos clandestinos fue documentado en el caso Yuanhua, donde 12 mil millones de yuanes se relacionaron con bancos ilegales mediante gestores financieros. Personas transportaban dinero en autos a instituciones bancarias clandestinas, desde donde los socios en Hong Kong recibían instrucciones para pagar en moneda extranjera.
El soborno a funcionarios de reguladores financieros permite a los sindicatos criminales reducir la supervisión. En los años 2000, la Comisión Independiente contra la Corrupción de Hong Kong desmanteló la mayor red de lavado de dinero transfronterizo. Los delincuentes abrieron cuentas en sucursales bancarias, sobornaron a altos directivos y transfirieron fondos ilícitos en transferencias normales, dificultando su rastreo.
El uso de centros financieros offshore y paraísos fiscales con alta confidencialidad permite ocultar la verdadera fuente de ingresos tras su ingreso en esas regiones.
El transporte transfronterizo directo de dinero se realiza mediante aviones privados o personas inmunes a controles aduaneros. Comúnmente se usan billetes de cien dólares.
Métodos modernos con tecnologías financieras
El uso de banca en línea para transferir fondos ilícitos es cada vez más frecuente. Algunos delincuentes incluso emplean juegos de azar en línea para lavar dinero.
Los métodos con criptomonedas abren nuevos horizontes para los lavadores gracias a su carácter descentralizado y la relativa anonimidad de algunas operaciones.
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Qué es el lavado de dinero: mecanismo y metodología del movimiento ilegal de fondos
El lavado de dinero es uno de los mecanismos más complejos en el mundo del crimen, que permite a los delincuentes dar apariencia de legalidad a ingresos ilícitos. El proceso implica ocultar sistemáticamente la verdadera fuente de fondos obtenidos del tráfico de drogas, crimen organizado, actividades terroristas, contrabando y otros delitos. Organismos internacionales reconocidos, como el Comité de Basilea para la Supervisión Bancaria, definen el lavado de dinero como la actividad en la que los delincuentes utilizan el sistema financiero para transferir fondos entre cuentas con el fin de ocultar su origen inicial y la relación de propiedad con el beneficiario final.
Comprendiendo la esencia: sujetos y objetos del lavado de dinero
Es importante entender que los sujetos del lavado de dinero son tanto las instituciones financieras como las personas físicas que realizan alguna de las siguientes acciones. Pueden proporcionar cuentas para depositar fondos, facilitar la conversión de bienes en efectivo o instrumentos financieros, facilitar transferencias mediante operaciones bancarias u otros sistemas de pago, realizar transferencias transfronterizas o esconder el origen de los ingresos de otras formas.
El objeto del lavado de dinero son los llamados “dinero sucio”: ingresos obtenidos de actividades delictivas. Esto puede incluir ganancias del tráfico de drogas, contrabando, comercio de armas, fraude, robo, asalto, corrupción, evasión fiscal y muchas otras actividades ilegales.
Las estructuras criminales utilizan el lavado de dinero con doble propósito: por un lado, ocultar las huellas de sus actividades delictivas y obtener ingresos “legales”; por otro, infiltrarse en negocios legales, creando la apariencia de una actividad económica normal y ampliando sus operaciones criminales.
Mecánica del lavado de dinero en tres etapas
El ciclo completo del lavado de dinero teóricamente consta de tres etapas consecutivas, cada una con sus particularidades y objetivos.
Primera etapa: colocación de fondos
La etapa de colocación, también llamada “introducción” de fondos, es el punto de partida de todo esquema. En esta fase, los bienes obtenidos ilícitamente se procesan físicamente y se introducen en el sistema de lavado. El escenario más común: los delincuentes reciben grandes volúmenes de dinero en efectivo de operaciones delictivas menores, como la venta de drogas. Estas sumas dispersas y pequeñas son incómodas de transportar y llaman la atención de las autoridades.
Para superar este obstáculo, los delincuentes transforman la forma de los fondos. Pueden depositar el dinero en bancos como depósitos normales o usarlo para comprar valores y instrumentos financieros diversos. Una vez que una suma grande de dinero en efectivo ha sido depositada en cuentas bancarias o convertida en activos financieros portátiles, se considera que la etapa de colocación ha finalizado.
En la práctica, la colocación se realiza mediante diversos métodos: desde contrabando de grandes sumas en efectivo a través de fronteras hasta mezclar dinero sucio con depósitos legales en instituciones financieras. El desarrollo de los mercados financieros modernos ofrece a los lavadores cada vez más opciones: desde operaciones tradicionales en efectivo y transferencias de dinero hasta servicios de banca móvil y pagos electrónicos.
Segunda etapa: estratificación y ocultación del origen
La etapa de estratificación, también conocida como “separación” o “fragmentación”, se considera el eslabón más crítico de todo el proceso. En esta fase, los delincuentes realizan múltiples operaciones financieras complejas y transferencias con el objetivo de romper la relación entre los fondos y su fuente original. A través de transacciones sucesivas, diluyen progresivamente el carácter ilegal de los ingresos, hasta que la conexión entre el dinero y el delito se vuelve prácticamente imposible de rastrear.
Los lavadores de dinero aprovechan hábilmente la complejidad y escala de los sistemas financieros modernos. Realizan operaciones a través de bancos, compañías de seguros, corredoras, así como en mercados de metales preciosos, automóviles e incluso en el sector minorista. Crean cadenas de transacciones enmarañadas, realizan múltiples transferencias y ventas repetidas de bienes, a veces usando operaciones anónimas para engañar a auditores o evadir sistemas de control.
En esta etapa, se emplean técnicas como abrir cuentas a nombre de terceros ficticios o con identidades falsas, crear operaciones comerciales ficticias con recibos falsos de compra y venta, adquirir y vender valores nominativos y otras manipulaciones financieras complejas. Si estas operaciones se realizan en “paraísos fiscales” o regiones con supervisión financiera débil, el proceso de ocultamiento resulta aún más efectivo.
Tercera etapa: integración en la economía legal
La etapa de integración es la fase final del lavado de dinero. En ella, los fondos que han pasado con éxito por la fase de estratificación se convierten en dinero “limpio” y se introducen en actividades económicas oficiales. Los delincuentes transfieren bienes como ingresos legales a instituciones o personas físicas que no tienen vínculos evidentes con organizaciones criminales.
Si la fase de estratificación fue exitosa, los ingresos delictivos son prácticamente indistinguibles de los ingresos normales. Los delincuentes tienen plena libertad para gestionar estos fondos: pueden invertirlos en negocios legales, abrir cuentas en instituciones financieras oficiales y realizar cualquier operación legal. Los fondos “lavados” vuelven a ingresar en el sistema financiero, sin signos de su origen ilícito.
Métodos y esquemas prácticos de lavado de dinero
La historia y la práctica moderna muestran que el lavado de dinero es un proceso en constante evolución. Los delincuentes adaptan sus métodos a las condiciones cambiantes y a la mejora de los mecanismos de control. Se pueden distinguir varias categorías de estos métodos.
Esquemas tradicionales con efectivo
El contrabando de dinero en efectivo a través de fronteras sigue siendo uno de los métodos básicos. En muchos países, la falta de sistemas avanzados de reporte de operaciones en efectivo facilita la entrada de ingresos ilícitos y su posterior colocación en el sistema bancario.
El método de “dividir el total en partes” implica distribuir una suma grande en múltiples depósitos pequeños. En países con sistemas estrictos de reporte de operaciones en efectivo, los delincuentes dividen intencionadamente el dinero en cantidades por debajo del límite de control y lo ingresan en bancos de forma progresiva, evitando alertar a los reguladores financieros.
Sectores con uso intensivo de efectivo — casinos, establecimientos de entretenimiento, bares, joyerías — sirven como cobertura tradicional. Los delincuentes declaran sus ingresos como “legales” a través de transacciones ficticias en estos establecimientos.
Uso de bienes muebles e inmuebles
La compra directa de bienes de alto valor — viviendas, autos caros, antigüedades, obras de arte, valores — es un método eficaz. Posteriormente, al revenderlos, estos bienes se convierten en fondos “limpios” que ya se colocan en sistemas financieros.
La especulación en el mercado inmobiliario permite a personas ficticias adquirir propiedades a precios reducidos (50-70% del valor de mercado), pagando en efectivo, y luego vender rápidamente con ganancias del 50-100%, especialmente en etapas previas a la venta.
Instrumentos financieros y herramientas especializadas
El sector de valores ofrece amplias oportunidades gracias al volumen de transacciones y la variedad de instrumentos financieros. Los delincuentes realizan operaciones con acciones, bonos y futuros como medio de ocultamiento.
La industria de seguros también se usa activamente: los lavadores compran pólizas de seguro por sumas elevadas y luego reclaman pagos de seguros como reembolsos o devoluciones de primas en forma “legal”.
Los cheques de viaje son interesantes por su libertad de movimiento a través de fronteras, a diferencia del efectivo. La particularidad de los cheques es que requieren depósito en banco para su cobro, pero el emisor original es difícil de rastrear.
El intercambio de fichas en casinos mediante intermediarios permite crear la apariencia de ganancias en juegos de azar. Las fichas se entregan a terceros, quienes luego las cambian por efectivo (generalmente con una comisión del 5%), creando la ilusión de ingresos legítimos.
Las antigüedades, joyas y objetos de colección permiten transferir grandes sumas mediante documentos falsificados de compra-venta. Se adquieren objetos sin marcas evidentes para dificultar el rastreo de su origen.
Las fundaciones y organizaciones benéficas a menudo se convierten en instrumentos: políticos y empresarios crean fondos, hacen “donaciones” y luego los vacían. Las empresas usan contribuciones ficticias a fondos controlados para transferir dinero y evadir impuestos. Las operaciones transfronterizas de organizaciones benéficas bajo diferentes nombres sirven para convertir divisas y transferir fondos.
Métodos basados en manipulación de datos financieros
Los préstamos falsos se usan frecuentemente en esquemas de corrupción: el receptor de soborno mantiene pagarés o cheques con fechas de vencimiento diferidas. Si luego se detectan rastros financieros, se puede alegar una relación crediticia normal. Después de que pasa el interés, el documento puede ser transferido a terceros o pagado a través del banco.
Las cuentas en moneda falsa a menudo se abren a nombre de terceros ficticios que desconocen la existencia de dichas cuentas. Esto previene que el tercero denuncie la pérdida de documentos o el cambio de firma en el banco.
El “método de las hormigas” implica múltiples depósitos pequeños en moneda extranjera, que luego se retiran en países extranjeros. Este método a menudo se combina con el uso de cuentas ficticias.
Manipulación de datos sobre comercio y transacciones comerciales
El sobreprecio en importaciones y el subprecio en exportaciones son esquemas clásicos. Funcionarios corruptos acuerdan con socios extranjeros sobre pagos excesivos por equipos y materias primas importados, en forma de comisiones y descuentos, y luego reciben sobornos dejados en el extranjero.
La falsificación de documentos comerciales y la creación de empresas ficticias para realizar transacciones virtuales permiten convertir ingresos ilícitos en “ingresos operativos”. Se organizan operaciones desproporcionadas a la actividad real de la organización objetivo.
Los pagos transfronterizos múltiples aprovechan lagunas en la regulación de los plazos de conservación de los documentos de transferencias. En sectores sin bienes físicos (servicios, consultoría), se falsifican los montos de las transacciones: primero se transfieren fondos a un corredor extranjero, y luego se distribuyen a través de cuentas en el extranjero.
El comercio de mercancías en diferentes lugares implica comprar productos a precios artificialmente inflados y transferir grandes sumas a cuentas extranjeras como pago por bienes, o vender productos a precios altos, permitiendo a socios en el extranjero transferir dinero al país.
Métodos financieros especializados
El cambio de divisas clandestino suele encontrarse en joyerías de baja calidad. Además del cambio ilegal de moneda extranjera, el efectivo puede cambiarse por cheques de viaje internacionales, que permiten a los clientes ingresarlos en cuentas extranjeras.
Las monedas y billetes falsificados o adulterados se usan para múltiples pequeños gastos de consumo o para cambiar en máquinas expendedoras, tras lo cual la moneda falsa se lava en dinero real.
Los certificados de regalo de tiendas por departamento, aunque difíciles de cambiar directamente por efectivo, pueden ser revendidos a organizaciones de bienestar corporativo y utilizados como medio para pagar bonos festivos. Así, los certificados se distribuyen entre terceros sin sospechas, y los propietarios originales recuperan dinero en efectivo por un valor cercano.
Esquemas transfronterizos y estructuras especiales
La creación de empresas ficticias para inversiones extranjeras implica registrar una compañía ficticia en el extranjero y usar esa posición para transferir ingresos ilícitos al extranjero como inversiones extranjeras.
El traslado a través de bancos clandestinos fue documentado en el caso Yuanhua, donde 12 mil millones de yuanes se relacionaron con bancos ilegales mediante gestores financieros. Personas transportaban dinero en autos a instituciones bancarias clandestinas, desde donde los socios en Hong Kong recibían instrucciones para pagar en moneda extranjera.
El soborno a funcionarios de reguladores financieros permite a los sindicatos criminales reducir la supervisión. En los años 2000, la Comisión Independiente contra la Corrupción de Hong Kong desmanteló la mayor red de lavado de dinero transfronterizo. Los delincuentes abrieron cuentas en sucursales bancarias, sobornaron a altos directivos y transfirieron fondos ilícitos en transferencias normales, dificultando su rastreo.
El uso de centros financieros offshore y paraísos fiscales con alta confidencialidad permite ocultar la verdadera fuente de ingresos tras su ingreso en esas regiones.
El transporte transfronterizo directo de dinero se realiza mediante aviones privados o personas inmunes a controles aduaneros. Comúnmente se usan billetes de cien dólares.
Métodos modernos con tecnologías financieras
El uso de banca en línea para transferir fondos ilícitos es cada vez más frecuente. Algunos delincuentes incluso emplean juegos de azar en línea para lavar dinero.
Los métodos con criptomonedas abren nuevos horizontes para los lavadores gracias a su carácter descentralizado y la relativa anonimidad de algunas operaciones.