He notado una cosa interesante esta semana. Mientras todos se preocupan por las tensiones en Oriente Medio y la volatilidad, los inversores continúan tranquilamente inyectando dinero en los ETF emergentes. No es algo menor, considerando el clima de incertidumbre geopolítica.



La idea que hay detrás es bastante racional: el mercado está esencialmente apostando a que las turbulencias actuales no tendrán efectos devastadores a medio y largo plazo. Quien está poniendo capital en los ETF emergentes está diciendo al mercado que cree en la resiliencia de estos activos, a pesar de las complicaciones geopolíticas que vemos cada día.

Lo que sorprende es que los ETF emergentes siguen atrayendo flujos constantes. No es euforia, es más una convicción metódica en los fundamentales subyacentes. Los analistas confirman lo que vemos: sí, habrá oscilaciones a corto plazo, pero las economías emergentes tienen bases sólidas. Esto es lo que impulsa el capital a buscar estos activos.

En esencia, el flujo hacia los ETF emergentes refleja una visión donde la geopolítica es ruido a corto plazo y los fundamentales ganan a largo plazo. Si esta tesis se mantiene, quienes están construyendo posiciones ahora podrían encontrarse en una posición interesante cuando la volatilidad se calme.
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