De cero a ser adquirido por Quizlet: Cómo Coconote logró un ARR de 6.7 millones de dólares en dos años

Escribir: DeepThink Circle

Todos dicen que el mercado estudiantil es el más difícil para ganar dinero. No tienen dinero, no quieren pagar, la tasa de abandono es alta. Los inversores te dirán que no toques ese mercado. Tus amigos dirán que esa idea no funciona. Pero los fundadores de Coconote, Brett Bauman y Zack Hargett, demostraron en dos años que estos consejos convencionales estaban equivocados. Sin gastar un centavo en publicidad, lograron que una aplicación de notas con inteligencia artificial alcanzara 6.7 millones de dólares en ingresos anuales, y luego fue adquirida por el gigante de tecnología educativa Quizlet. Tras estudiar su historia en profundidad, descubrí que no fue suerte, sino una serie de decisiones fuera de lo común. Estas decisiones rompieron con nuestras ideas preconcebidas sobre crecimiento de productos, estrategias de precios y mercados objetivos.

El impulso es como oxígeno

Me gusta especialmente una cita de Sam Altman que Zack mencionó en una entrevista: el impulso es como oxígeno, es la línea de vida de una startup. Suena simple, pero su significado es profundo. Muchos fundadores pasan meses o incluso un año perfeccionando su producto, esperando el momento perfecto para lanzarlo. Se dicen a sí mismos: tengo que hacer todas las funciones, optimizar todos los procesos, garantizar una experiencia de usuario impecable. Pero Brett y Zack eligieron un camino completamente opuesto.

Cuando lanzaron Coconote en abril de 2023, el producto todavía era muy rudimentario. Zack admite sinceramente que, en el lanzamiento, “el producto apenas funcionaba”, incluso perdían grabaciones. Pero tomaron una decisión clave: comenzar a cobrar desde el primer día. No esperar a que el producto fuera perfecto para cobrar, no esperar a que aumentara la base de usuarios para monetizar, sino ofrecer una prueba gratuita desde el primer usuario, y que al terminar la prueba, se pagara. Esta decisión, que parece arriesgada, en realidad fue la clave para su rápido crecimiento.

¿Por qué decimos esto? Porque los ingresos son el indicador de validación más real. Puedes tener un millón de descargas, pero si nadie está dispuesto a pagar, eso significa que aún no estás creando suficiente valor. Puedes tener una alta actividad de usuarios, pero si la tasa de conversión es cero, solo tienes un juguete divertido. Y los ingresos no mienten. Cuando alguien paga con dinero real por tu producto, eso es una señal clara: estás haciendo algo bien.

Zack dice que tiene un hábito “poco saludable”: revisar constantemente las gráficas de ingresos de RevenueCat. Su esposa incluso le ha hablado al respecto, diciendo que se ha convertido en un problema. Pero entiendo por qué lo hace. En las primeras etapas, esa curva de ingresos en ascenso constante les daba una confianza enorme. En 45 días, superaron los 100,000 dólares en ingresos anuales, en 4 meses alcanzaron 1 millón, y en 5 meses llegaron a 2 millones. Cada hito les daba más confianza para invertir más recursos, contratar más creadores de contenido y apostar a lo grande.

Esa es la fuerza del impulso. No solo es un estímulo psicológico, sino un flujo de caja tangible. Pueden reinvertir lo que ganan ese mes en el crecimiento del siguiente, creando un ciclo de retroalimentación positiva. Además, mantienen aproximadamente un 50% de margen EBITDA, haciendo que ese ciclo sea sostenible. No necesitan gastar mucho en publicidad para crecer, ni preocuparse por la falta de efectivo, sino centrarse en hacer lo correcto.

Creadores de contenido vs Influencers

En marketing en redes sociales, he notado que la mayoría se equivoca en la dirección. Buscan a los influencers con decenas de miles o cientos de miles de seguidores, dispuestos a pagar altas tarifas por promocionar productos. Pero Zack y Brett hacen algo muy diferente, y eso ha sido clave para su crecimiento explosivo sin presupuesto publicitario.

Zack distingue claramente en la entrevista entre “creadores de contenido” e “influencers”. Dice que si contactas a un creador y su correo es de una agencia, ya es demasiado tarde. La existencia de esas agencias busca eliminar el tipo de retorno excesivo que ellos quieren lograr. Cobran altas comisiones, inflan los precios mucho más allá del valor real, y convierten colaboraciones flexibles en transacciones rígidas.

En cambio, buscan creadores con perfiles que tengan Gmail, entre 5,000 y 10,000 seguidores, pero con contenido de alta calidad. ¿Por qué no importa tanto el número de seguidores? Porque en la era del algoritmo, TikTok e Instagram ya no distribuyen solo por seguidores, sino por intereses. La viralidad de un video depende de su calidad, no del tamaño de la audiencia. Zack ya comprobó esto en su proyecto anterior: su primer video en TikTok, con cero seguidores, obtuvo 8 millones de vistas y en 48 horas generó 150,000 registros.

Este insight es muy importante. La mentalidad tradicional de marketing de influencers es: buscar personas influyentes y aprovechar su audiencia. Pero en la era del algoritmo, la estrategia correcta es: encontrar a quienes crean buen contenido y dejar que el algoritmo te ayude a encontrar a la audiencia. La diferencia es enorme. La primera implica pagar por la audiencia de otros, la segunda, pagar por contenido de calidad y dejar que la plataforma lo distribuya a las personas más relevantes.

Su equipo de contenido en su apogeo era de solo 10-12 personas, ahora estable en torno a 25, todos en modalidad freelance. Pero ese pequeño equipo generó miles de millones de vistas en videos. ¿Y qué revela esto? Que no necesitas un gran equipo de marketing, sino encontrar a las personas adecuadas, darles libertad y asegurarte de que entienden qué tipo de contenido realmente convierte.

Zack mantiene reuniones uno a uno con cada creador semanalmente, para que sepan qué videos generan conversiones reales y cuáles, aunque tengan muchas vistas, no. Usa una metáfora brillante: si empaquetas un producto como un juguete novedoso, la gente lo verá solo como un juguete y no pagará por ello. Pero si lo presentas como una solución a un problema, la gente lo tomará en serio y pagará por su valor.

Un video suyo alcanzó 41 millones de vistas y 4.5 millones de “me gusta”, pero con una tasa de conversión muy baja. ¿Por qué? Porque mostraba una función llamada “PDF to Brain”, que convierte PDFs largos en contenido “cerebral” con fondo de Minecraft. Es divertido, viral, pero solo un juguete. La gente da “me gusta”, comparte y comenta, pero no paga. En cambio, los videos que realmente generan ingresos muestran cómo Coconote ayuda a los estudiantes a relajarse en clase, no perder detalles importantes o estudiar eficientemente antes de un examen.

El arte del precio

Creo que la decisión de Brett y Zack sobre precios es quizás la más contraintuitiva de toda la historia. Su mercado objetivo son los estudiantes, considerados uno de los grupos más difíciles para monetizar. Tienen presupuestos limitados, son sensibles a los precios y abandonan con frecuencia. La sabiduría convencional dice que no deberías cobrar más de 50 dólares al año, preferiblemente unos 30.

Pero Coconote lanzó con un precio de 99.99 dólares anuales y 19.99 mensuales, ya en el rango premium para apps estudiantiles. Pero no se quedaron ahí. En pruebas iniciales, aumentaron el precio anual a 129 dólares y descubrieron que tanto la base de usuarios como los ingresos crecían. Esto viola la teoría clásica de elasticidad de precios, pero en la práctica funcionó.

¿Por qué? Porque Brett dice algo que revela la clave: “Queremos ser vistos como un producto premium, porque también queremos ser percibidos como confiables”. Esa frase tiene un trasfondo psicológico profundo. Cuando un estudiante decide dejar de tomar notas a mano y confiar en una app para grabar clases, asume un riesgo enorme. ¿Y si se pierde la grabación? ¿Y si la app se bloquea? ¿Y si no puede repasar antes del examen?

Esa confianza no tiene precio. Y un precio alto transmite una señal de fiabilidad. Si una app cuesta solo 29 dólares, el estudiante puede pensar: “Es barato, ¿será confiable?”. Pero si cuesta 129 dólares, puede pensar: “Este precio indica que son serios, que invierten en calidad, que no cerrarán pronto”.

Lo más interesante es que aproximadamente el 80% de sus usuarios optan por el plan anual. ¿Qué significa esto? Que valoran a largo plazo. No solo quieren probar y luego irse, sino que realmente quieren integrar Coconote en su rutina de estudio. Esa sensación de compromiso es oro para un producto de suscripción.

Hay otra dimensión en el mercado estudiantil que a menudo se pasa por alto. Zack menciona que muchos usuarios no son solo estudiantes universitarios de 18-22 años. Hay aprendices de por vida, profesionales en capacitación, personas preparándose para exámenes de certificación. Estos grupos son mucho menos sensibles al precio. Por eso, si posicionas el producto como “herramienta de aprendizaje” en lugar de “herramienta para estudiantes”, amplías tu mercado y abres tu espacio de precios.

Otra estrategia inteligente es dirigirse a los padres. En los primeros videos virales, usaban frases como “Mi mamá cambió mi vida” o “Mi mamá me compró esta app”. Imagina la escena: una estudiante universitaria en una actividad de bienvenida, y alguien le ofrece una herramienta que mejora sus notas, asegura que no pierda puntos importantes y ayuda a estudiar, por solo 129 dólares. ¿Quién paga? Claramente, la madre. Para un padre que gasta miles de dólares en la educación de su hijo, 129 dólares no es nada.

Este insight sobre quién toma las decisiones de compra es clave. Muchos desarrolladores creen que el usuario es también el pagador. Pero en muchos casos, no es así. En software empresarial, el jefe paga por los empleados. En apps infantiles, los padres pagan por los niños. En apps educativas, a veces los padres pagan por los estudiantes. Entender quién realmente pone el dinero puede redefinir tu estrategia de marketing y propuesta de valor.

El secreto del ciclo de crecimiento

Veamos cómo Coconote construyó su ciclo de crecimiento. No usan trucos sofisticados de growth hacking, ni mecanismos virales, ni programas de referidos. Su modelo de crecimiento es muy simple: crear contenido de calidad → viralidad del contenido → descarga de la app → proceso de onboarding sencillo → inicio rápido de prueba → alta conversión → reinversión de ingresos en creación de contenido.

Cada etapa de este ciclo ha sido cuidadosamente optimizada. En el proceso de onboarding, tomaron una decisión contraintuitiva: poner el login después del muro de pago. La práctica tradicional es que el usuario se registre al abrir la app, pero eso genera una tasa de abandono del 10%. ¿Por qué? Porque antes de que el usuario vea valor, ya le pides su información personal. Es como en un restaurante: aún no has visto el menú y ya te piden pagar.

Dejar el login para después del muro de pago permite que el usuario experimente primero el valor, decida si quiere suscribirse y solo después cree una cuenta. Además, en iOS y Android, los usuarios ya están conectados a Apple ID o Google, y el pago puede hacerse con esas cuentas, sin necesidad de crear un perfil en la app. Aunque parezca técnico, este cambio tiene un impacto real en la conversión.

Otra optimización clave es la longitud del onboarding. Probaron aumentar de unos pocos pantallas a 15, y la tasa de inicio de prueba subió un 16%. Parece contraintuitivo, porque generalmente se piensa que menos es más. Pero un buen onboarding no es solo corto, sino que equilibra la inversión del usuario y la transmisión de valor. Mostrar pruebas sociales, explicar cómo funciona el producto, permitir personalización, aumenta la implicación mental del usuario, lo que se traduce en mayor compromiso y menor abandono.

En retención, también descubrieron patrones interesantes. Los estudiantes son un grupo muy estacional, con muchas cancelaciones en mayo-junio por las vacaciones. Pero no aceptaron pasivamente esa pérdida. Implementaron una función de pausa, que permite a los usuarios suspender su suscripción por 3 meses en lugar de cancelarla. El resultado fue muy positivo, porque satisface una necesidad real y mantiene a los usuarios en estado de renovación automática.

Otra estrategia interesante fue la extensión del período de prueba. Cuando los usuarios intentan cancelar durante la prueba gratuita, la mayoría de las apps ofrecen un descuento. Pero Coconote descubrió que ofrecer 7 días adicionales de prueba funciona mucho mejor que un 30% de descuento. ¿Por qué? Porque se relaciona con la percepción del valor del producto. Si un usuario quiere cancelar en la fase de prueba, probablemente aún no ha experimentado todo el valor. Darles más tiempo para usar el producto en diferentes escenarios puede revelarles beneficios que no habían visto. El descuento, en cambio, envía la señal de que el producto no vale su precio completo. Si los usuarios esperan rebajas, no comprarán al precio original.

El efecto acumulativo de estas optimizaciones es sorprendente. Aunque no revelan tasas de conversión exactas, el crecimiento de 100,000 dólares en ARR en 45 días a 1 millón en 4 meses indica que su embudo es muy eficiente. Y además, ese crecimiento es orgánico y sostenible, sin depender de publicidad pagada ni canales que requieran gastar mucho dinero.

No optimizar demasiado pronto

Brett y Zack mencionaron en la entrevista un principio que considero muy importante y a menudo ignorado: no optimizar demasiado pronto. Este principio es común en ingeniería de software, pero también aplica en startups.

Muchos fundadores se preocupan por la estructura de costos antes de validar su producto. Los fundadores de aplicaciones de IA, en particular, caen en esa trampa, porque las llamadas a APIs de modelos de lenguaje tienen costo. Dedican mucho tiempo a optimizar la longitud de prompts, estrategias de caché, selección de modelos, intentando reducir cada llamada al mínimo. Pero esa optimización en las primeras etapas suele ser una pérdida de tiempo.

Coconote en sus inicios no se preocupó mucho por los costos. Su lógica era simple: si el costo se vuelve un problema, significa que ya están bastante exitosos, y eso es una buena señal. Además, a medida que escalan, los costos bajan naturalmente. Los precios de los modelos de lenguaje siguen bajando, y las funciones que hoy cuestan mucho, en un año podrían costar la mitad. Entonces, ¿por qué optimizar los costos antes de tener un ajuste de mercado?

Curiosamente, descubrieron que la transcripción de audio cuesta más que las llamadas a la API. ¿Qué significa esto? Que las hipótesis en papel y la realidad operativa pueden ser muy diferentes. Si hubieran dedicado meses a optimizar solo los costos de la API, podrían haber descubierto que el verdadero cuello de botella está en otro lado, y ese tiempo habría sido desperdiciado.

Lo mismo aplica para la publicidad pagada. Intentaron hacer campañas y trabajar con agencias, pero no lograron que fuera rentable en la primera compra. Zack admite que quizás no dedicaron suficiente tiempo a entender bien ese canal. La publicidad pagada no es algo que puedas hacer a medias. O inviertes con todo, o mejor te enfocas en otros canales que se adapten mejor a tu producto.

Optaron por lo segundo, centrarse en UGC y crecimiento orgánico. Esa fue la decisión correcta, porque esa es su fortaleza. Zack tiene experiencia e intuición en marketing de contenido, Brett puede iterar rápidamente en funciones del producto. Enfocar recursos en tus fortalezas, en lugar de tratar de cubrir todas las áreas, es mucho más efectivo.

Este principio de “no optimizar demasiado pronto” también se refleja en su proceso de adquisición. Muchos fundadores empiezan a planear su salida demasiado pronto, pensando en valoraciones y en contactar bancos de inversión. Pero Brett y Zack, cuando los contactaron por primera vez en Quizlet, casi rechazaron la oferta porque su empresa tenía solo unos meses. Afortunadamente, aceptaron la llamada, pero durante el año siguiente, su foco principal siguió siendo el crecimiento, no la venta.

Esa concentración fue clave para su éxito. Si se hubieran distraído con la idea de vender pronto, quizás no habrían crecido tanto ni logrado la adquisición. La clave fue centrarse en hacer bien su negocio, y la adquisición llegó como consecuencia natural.

La decisión de vender

Sobre cómo toman decisiones de venta, lo más interesante es cómo equilibran beneficios a corto plazo y visión a largo plazo. Cuando Coconote fue adquirida, ya era rentable, con flujo de caja positivo y buen crecimiento. Desde un punto de vista financiero, podrían haber seguido independientes y generado aún más valor en los próximos años.

Pero eligieron vender a Quizlet. ¿Por qué? Zack menciona un factor importante: la visión temporal. Como startup autosuficiente, necesitaban mantener un margen de beneficio del 50% para sostener su flujo de caja. Eso significa que no podían hacer inversiones que tardaran mucho en dar retorno, ni sacrificar ganancias presentes por beneficios futuros. Debían mantener disciplina financiera, considerando siempre el impacto en el flujo de caja.

Al unirse a Quizlet, esa restricción se levantó. Ahora podían pensar en cosas más a largo plazo: ¿cómo ampliar Coconote a más estudiantes? ¿Cómo reducir precios para que más puedan pagar? ¿En qué invertir en funciones que no generan ingresos inmediatos pero sí a largo plazo? Este cambio en la visión temporal les permitió cumplir su misión, en lugar de estar atados a la caja.

Otra dimensión importante es la alineación de valores. La misión de Coconote es “dar superpoderes a los aprendices”, y Quizlet también busca ayudar a los estudiantes. Aunque no es exactamente igual, el espíritu es el mismo. Esa compatibilidad de valores hace que la adquisición no sea solo un acuerdo financiero, sino una unión estratégica con potencial de sinergias.

Me gusta especialmente cómo protegen a su equipo durante la negociación. En un año de conversaciones, solo Brett y Zack sabían del proceso, ni siquiera sus esposas conocían los detalles. No por desconfianza en el equipo, sino para protegerlo. Las negociaciones pueden fracasar en la última semana, y si el equipo se entera demasiado pronto, solo genera ansiedad y distracción.

Zack llama a esto “la responsabilidad del líder de proteger a los demás”. Es un punto muy importante. Muchos creen que la transparencia es siempre buena, pero no es así. La transparencia no es un fin, sino un medio. La verdadera finalidad es que el equipo pueda concentrarse en lo importante, y tomar decisiones con información clara. Si cierta información solo genera ruido, mantenerla en secreto por ahora puede ser más responsable.

Cuando finalmente cerraron la venta, se lo comunicaron al equipo en el día mismo. Zack iba conduciendo desde Carolina del Norte a Connecticut, con gripe, sintiéndose fatal. Cuando la transferencia bancaria se completó, paró en un estacionamiento de Taco Bell y le contó a su esposa. Ella lloró. Celebraron ese momento importante en un lugar sencillo.

Ese detalle me impresionó. No en un restaurante elegante, no con champagne, sino en un estacionamiento de comida rápida. Esa es la verdadera cara del emprendimiento: sin glamour, con mucho esfuerzo en la calle, en medio de la presión y la incertidumbre.

Lo que aprendí de esta historia

Al revisar toda la historia de Coconote, creo que lo más importante no son las estrategias o técnicas específicas, sino una mentalidad: cuestionar la sabiduría convencional, pensar desde los primeros principios, validar rápidamente las hipótesis.

La sabiduría convencional dice que el mercado estudiantil no es rentable, pero ellos preguntan: ¿por qué no puede serlo? Si ofrecemos valor real, ¿por qué los estudiantes no pagarían? La sabiduría convencional dice que hay que buscar influencers grandes, pero ellos preguntan: en la era del algoritmo, ¿sigue siendo importante el número de seguidores? ¿No es más importante la calidad del contenido? La sabiduría convencional dice que hay que perfeccionar el producto antes de lanzarlo, pero ellos preguntan: ¿cómo validar rápidamente la demanda del mercado?

Este modo de pensar les permite tomar decisiones que parecen arriesgadas, pero en realidad están bien fundamentadas. La tarifa anual de 129 dólares no fue una ocurrencia, sino una decisión basada en entender la psicología del usuario y su percepción de valor. Contratar creadores de contenido en lugar de influencers no es solo para ahorrar, sino porque entienden cómo funciona la distribución en redes sociales. Cobrar desde el primer día no es apresuramiento, sino que refleja que la principal validación del valor es el ingreso real.

Otra lección clave es el poder de la concentración. Brett y Zack no intentaron hacer todo. No crearon un equipo de ventas, no invirtieron en publicidad masiva, no participaron en muchas conferencias o roadshows. Se enfocaron en dos cosas: hacer un buen producto y crear buen contenido. Esa concentración les permitió sobresalir en esas áreas, en lugar de dispersarse en muchas.

También valoran mucho la salud. Zack dice que en el proceso de emprendimiento descuidó su bienestar, porque toda su energía fue para “el niño”. Pero se dio cuenta de que esa sobrecarga no es sostenible. Ahora, en Quizlet, tiene tiempo para cuidar su salud. Nos recuerda que el emprendimiento no es un sprint, sino una maratón. Mantenerse saludable es clave para llegar lejos.

Por último, la historia de Coconote no es un milagro inalcanzable. Aunque la oportunidad, el timing y la suerte jugaron un papel, lo esencial fue la ejecución. Muchas cosas que hicieron otros también pueden hacerlas. La clave está en tener el valor de cuestionar lo convencional, en tener paciencia para validar, en enfocarse en lo más importante.

La era de la IA nos da herramientas y oportunidades sin precedentes. Productos como Coconote no existirían hace cinco años, porque la tecnología de reconocimiento de voz y procesamiento del lenguaje natural no era suficiente. Pero la tecnología es solo una herramienta; el verdadero valor está en entender profundamente las necesidades del usuario, en diseñar estrategias de crecimiento cuidadosas, en perfeccionar la experiencia del producto.

De cero a 6.7 millones en ARR, de dos personas a ser adquiridos por un gigante, Brett y Zack recorrieron en dos años un camino que muchas empresas tardan una década. No porque sean más inteligentes, sino porque hicieron lo correcto en los momentos clave, y esas decisiones a menudo parecían las menos convencionales.

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