Una situación interesante se desarrolla en la región. Varios petroleros iraníes han comenzado a cambiar sus rutas, y esto claramente no es casualidad. Parece que intentan evitar encuentros con la flota estadounidense en puntos críticos de las rutas marítimas.



Especialmente notable es el comportamiento de los grandes buques. El petrolero Kariz, cargado con aproximadamente un millón de barriles de petróleo iraní, ya se dio la vuelta cerca de las costas de Sri Lanka. Y el Andromeda, un buque aún más imponente con dos millones de barriles a bordo, también cambió de rumbo mientras cruzaba el Océano Índico. Incluso los petroleros vacíos Amak y Elisabet no se quedaron atrás: se dieron la vuelta justo en el Golfo de Omán.

Todos estos buques están bajo sanciones tanto de EE. UU. como de la UE, por lo que sus maniobras son comprensibles. Parece que, después de que la Marina estadounidense anunció interceptaciones de buques con petróleo, la parte iraní decidió actuar con mayor cautela. Especialmente en la zona del Golfo de Adén, donde el riesgo de encuentros con la flota estadounidense es máximo.

La cuestión es cuánto tiempo podrá durar este esquema. Si los petroleros siguen cambiando constantemente de rutas, esto complicará seriamente la logística de los suministros. Es interesante observar cómo evolucionará esta situación en el futuro.
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