Secuelas del conflicto entre Estados Unidos e Irán, la economía de Gwangju y Jeonnam enfrenta "tres altos y tres bajos"

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El impacto en Oriente Medio desencadenado por la guerra entre Estados Unidos e Irán ha elevado simultáneamente los precios internacionales del petróleo, la inflación y los costos logísticos, lo que ha llevado rápidamente a la economía regional de Gwangju y Jeonnam de una fase de altos costos a una fase de bajo crecimiento, según un análisis.

El Instituto de Investigación de Gwangju, en su número 29 del Focus de Políticas de Gwangju titulado “Impacto de la guerra entre EE. UU. e Irán en la economía regional”, examinó los efectos de esta situación en toda la industria y la vida cotidiana de la región. Según el informe, tras el bombardeo de instalaciones nucleares en Irán por parte de EE. UU. en febrero pasado y el bloqueo del estrecho de Hormuz, las exportaciones de petróleo del Medio Oriente se redujeron en aproximadamente un 60%, y el precio internacional del petróleo alcanzó los 157,66 dólares por barril. La economía de Corea, altamente dependiente de las importaciones de petróleo, es sensible a estos choques externos, y la economía regional no fue la excepción. El instituto explicó que, como resultado de estas repercusiones, los costos energéticos y de transporte aumentaron, y la carga del tipo de cambio y el costo de vida se agravaron, dando lugar a la llamada triple crisis de altos precios, alto tipo de cambio y alta inflación, conocida como la “triple carga”.

Este impacto se tradujo inmediatamente en una percepción de menor poder adquisitivo en los hogares. Se analizó que el costo de vida en Gwangju aumentó un 2.2% y en Jeonnam un 2.5%. El aumento en el costo de vida significa que los gastos en alimentos, transporte y tarifas públicas, que se gastan con frecuencia en la vida diaria, se volvieron más onerosos, lo que ejerce una gran presión sobre los ciudadanos comunes y los pequeños empresarios. Además, mientras el índice de precios al consumidor subió un 0.33%, se estima que el consumo real disminuyó un 0.6%, lo que plantea la posibilidad de una estanflación, donde los precios suben en medio de una desaceleración económica. El informe también señaló que la recuperación del consumo real podría retrasarse hasta 20 trimestres después del primer trimestre, lo que indica que la debilidad del mercado interno podría persistir a corto plazo.

En el sector industrial, se detectaron signos de deterioro más acelerado en las condiciones de producción e inversión. En un análisis que asume un aumento del 20% en los precios del petróleo, se estimó que la producción industrial regional disminuiría en un 1.2% en energía, 0.64% en manufactura ensamblada, 0.59% en materiales básicos y 0.38% en movilidad. La subida en los precios de la energía aumenta los costos de toda la manufactura, y el incremento en los fletes marítimos y las interrupciones en la cadena de suministro pueden provocar retrasos en las entregas y mayores costos de importación y exportación. De hecho, el 64.9% de las empresas identificaron el aumento en los fletes marítimos y las interrupciones en la cadena de suministro como los mayores riesgos. El instituto diagnosticó que estos choques de costos eventualmente se traducen en fenómenos de “tres bajos”: bajos logística, bajo consumo interno y bajo crecimiento, ejerciendo presión para reducir la tasa de crecimiento regional.

Los investigadores propusieron que las medidas de respuesta deben centrarse en la defensa urgente de las industrias clave, la estabilidad de la vida cotidiana y la reorganización del sistema de gestión de la cadena de suministro. Específicamente, consideraron prioritario implementar medidas a corto plazo como compras conjuntas de energía, almacenamiento estratégico, apoyo a los costos empresariales, cumplimiento de plazos y estabilización de la cadena de suministro. Al mismo tiempo, sugirieron reducir el impacto en los comercios locales mediante monitoreo del costo de vida, vinculación con monedas regionales, reducción de costos para pequeños negocios y apoyo a la transformación digital. Además, recomendaron crear un sistema integrado que gestione simultáneamente la industria, los precios y la logística, y establecer una gobernanza conjunta entre Gwangju y Jeonnam para responder de manera coordinada. Finalmente, destacaron la necesidad de una estrategia a medio y largo plazo que transforme la estructura industrial hacia energías ecológicas. Los investigadores evaluaron que el impacto de esta guerra no es solo un evento temporal, sino que revela la vulnerabilidad de la estructura industrial regional. Se prevé que esta tendencia, en la que la inestabilidad internacional se prolongue, acentúe aún más la necesidad de mejorar la resiliencia de la economía local.

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