El fundador de Cardano, Charles Hoskinson, criticó duramente al CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, por apoyar un proyecto de ley imperfecto sobre la estructura del mercado de criptomonedas, advirtiendo que una mala regulación podría volverse permanente.
Resumen
Ha estallado un nuevo enfrentamiento público entre dos de las voces más influyentes de la industria cripto, cuando el fundador de Cardano (ADA), Charles Hoskinson, criticó al CEO de Ripple (XRP), Brad Garlinghouse, por la legislación más reciente sobre la estructura del mercado de criptomonedas en EE. UU.
La disputa pone de manifiesto la creciente tensión dentro de la industria sobre si las criptomonedas deben aceptar reglas “suficientemente buenas” ahora, o luchar más duro por marcos regulatorios más fuertes y justos que no beneficien desproporcionadamente a los incumbentes financieros tradicionales.
Los comentarios de Hoskinson surgieron después de que Garlinghouse elogiara a los legisladores por impulsar “marcos viables”, sugiriendo que “la claridad supera al caos” y que los problemas pendientes podrían abordarse durante el proceso de revisión. Hoskinson rechazó firmemente ese enfoque, argumentando que comprometerse con una regulación defectuosa podría encerrar a la industria en daños a largo plazo.
El fundador de Cardano, Charles Hoskinson, critica al CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, por su apoyo al proyecto de ley actual sobre la legislación de estructura del mercado de criptomonedas (CLARITY Act). pic.twitter.com/rNJIRlHcn4
— Altcoin Daily (@AltcoinDaily) 19 de enero de 2026
En una transmisión en vivo compartida desde su cuenta oficial en X, Hoskinson se burló de la idea de aceptar un proyecto de ley defectuoso simplemente porque crea un camino regulatorio más claro. Su argumento principal fue simple: una vez que un marco se convierte en ley, puede ser extremadamente difícil revertirlo o reformarlo, dejando a la industria cripto atrapada operando bajo reglas restrictivas durante años.
Hoskinson enmarcó este momento como algo más grande que una victoria o derrota política. En cambio, lo describió como una decisión existencial sobre si las criptomonedas siguen siendo una capa de innovación abierta y sin permisos, o se convierten en otro sistema regulado, moldeado principalmente por intereses financieros tradicionales.
La postura de Garlinghouse refleja una estrategia más pragmática: asegurar una base regulatoria viable ahora, y perfeccionarla con el tiempo. Los partidarios de este enfoque argumentan que la falta de claridad ha perjudicado la innovación en EE. UU., ha desplazado talento al extranjero y ha creado incertidumbre para las empresas que intentan operar legalmente.
Los comentarios de Garlinghouse muestran optimismo de que los legisladores pueden solucionar los problemas mediante el proceso de revisión en lugar de descartar completamente el marco. Desde la perspectiva de Ripple, cualquier avance que reduzca la confusión regulatoria puede considerarse un aspecto positivo, incluso si la ley no es perfecta desde el principio.
La frustración de Hoskinson también refleja una preocupación más amplia en la industria: que un proyecto de ley sobre la estructura del mercado podría, intencionadamente (o por error), inclinar el campo de juego en contra de las finanzas descentralizadas y hacia instituciones fuertemente reguladas, incluidos bancos e intermediarios centralizados.
Aunque la regulación puede acelerar la adopción, los detalles importan. Si las reglas aumentan las cargas de cumplimiento para nuevos proyectos mientras otorgan ventajas a los grandes incumbentes, la innovación podría desacelerarse y los ecosistemas más pequeños podrían tener dificultades para competir. Por eso, este debate está generando fricción incluso entre líderes pro-cripto que en general están de acuerdo en que se necesita una regulación más clara.
Por ahora, el enfrentamiento entre Hoskinson y Garlinghouse es una señal de lo que viene: más desacuerdos públicos mientras los líderes cripto intentan influir en cómo se configura la regulación en EE. UU. Un lado busca una estructura inmediata, aunque imperfecta. El otro lado cree que vale la pena soportar la incertidumbre para evitar consolidar reglas que podrían restringir el futuro de las criptomonedas.