21 de enero Análisis del mercado. Soy Qige. La tendencia del mercado desde anoche hasta ahora, en esencia, es el impacto de eventos macroeconómicos en la estructura del mercado, y no simplemente una corrección técnica.
El principal impulsor de esta caída ha sido la amenaza arancelaria de Trump, un evento de cisne negro. Esto ha provocado directamente un cambio de ánimo en los activos de riesgo globales y una retirada de fondos. En el mundo de las criptomonedas, esto se ha manifestado en liquidaciones concentradas de fondos apalancados. Por lo tanto, lo que enfrentamos no es un cambio en la tendencia intrínseca del mercado, sino una "pisa" violenta provocada por un impacto externo.
Actualmente, el precio de Bitcoin se encuentra en torno a los 87,800 dólares, obteniendo un soporte temporal, lo cual es más el resultado de la toma de beneficios por parte de los bajistas y la acción conjunta de fondos que buscan comprar en mínimos, y no una señal clara de una contraofensiva alcista. Desde el punto de vista técnico, una señal de reversión efectiva debe ser que el precio pueda romper con fuerza y estabilizarse por encima de los 92,000 dólares, que es una zona de alta concentración de operaciones previas y un nivel de resistencia clave. Hasta entonces, cualquier rebote debe considerarse como una recuperación débil.
El movimiento de Ethereum es aún más severo, ya que ha roto soportes clave y se acerca a su nivel más bajo en un mes. Los 2900 dólares representan una doble línea de defensa, tanto técnica como psicológica; si se pierde esta posición, se abrirá un espacio para una corrección aún mayor.
El foco del mercado se ha desplazado completamente hacia el plano macroeconómico. Debemos prestar atención a tres variables: primero, si la amenaza arancelaria de Trump se convertirá en una política concreta o se quedará en una presión verbal; segundo, qué medidas de represalia tomará Europa; tercero, la actitud del Tribunal Supremo de EE. UU. respecto a las leyes relacionadas, que determinará el espacio para futuras negociaciones políticas. Todo esto influirá directamente en la preferencia de riesgo del mercado.
Basándonos en lo anterior, nuestra estrategia principal será vender en rebotes tras una recuperación. Tras una caída rápida, es probable que haya un rebote técnico, lo que nos brinda una oportunidad ideal para entrar en posición. Esperaremos con paciencia en lugar de especular activamente en el fondo.
En cuanto a la operación concreta, recomendamos observar la reacción del rebote de Bitcoin en torno a los 91,000 dólares. Si en esa zona el precio muestra signos de agotamiento, con poco volumen y sin fuerza para subir, será una buena oportunidad para abrir cortos. El objetivo puede ser el soporte en 88,000 dólares; si se rompe, se puede mirar hacia los 86,000 dólares. Es imprescindible establecer stops estrictos en todas las operaciones para prevenir riesgos de reversión rápida provocados por noticias macroeconómicas imprevistas.
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21 de enero Análisis del mercado. Soy Qige. La tendencia del mercado desde anoche hasta ahora, en esencia, es el impacto de eventos macroeconómicos en la estructura del mercado, y no simplemente una corrección técnica.
El principal impulsor de esta caída ha sido la amenaza arancelaria de Trump, un evento de cisne negro. Esto ha provocado directamente un cambio de ánimo en los activos de riesgo globales y una retirada de fondos. En el mundo de las criptomonedas, esto se ha manifestado en liquidaciones concentradas de fondos apalancados. Por lo tanto, lo que enfrentamos no es un cambio en la tendencia intrínseca del mercado, sino una "pisa" violenta provocada por un impacto externo.
Actualmente, el precio de Bitcoin se encuentra en torno a los 87,800 dólares, obteniendo un soporte temporal, lo cual es más el resultado de la toma de beneficios por parte de los bajistas y la acción conjunta de fondos que buscan comprar en mínimos, y no una señal clara de una contraofensiva alcista. Desde el punto de vista técnico, una señal de reversión efectiva debe ser que el precio pueda romper con fuerza y estabilizarse por encima de los 92,000 dólares, que es una zona de alta concentración de operaciones previas y un nivel de resistencia clave. Hasta entonces, cualquier rebote debe considerarse como una recuperación débil.
El movimiento de Ethereum es aún más severo, ya que ha roto soportes clave y se acerca a su nivel más bajo en un mes. Los 2900 dólares representan una doble línea de defensa, tanto técnica como psicológica; si se pierde esta posición, se abrirá un espacio para una corrección aún mayor.
El foco del mercado se ha desplazado completamente hacia el plano macroeconómico. Debemos prestar atención a tres variables: primero, si la amenaza arancelaria de Trump se convertirá en una política concreta o se quedará en una presión verbal; segundo, qué medidas de represalia tomará Europa; tercero, la actitud del Tribunal Supremo de EE. UU. respecto a las leyes relacionadas, que determinará el espacio para futuras negociaciones políticas. Todo esto influirá directamente en la preferencia de riesgo del mercado.
Basándonos en lo anterior, nuestra estrategia principal será vender en rebotes tras una recuperación. Tras una caída rápida, es probable que haya un rebote técnico, lo que nos brinda una oportunidad ideal para entrar en posición. Esperaremos con paciencia en lugar de especular activamente en el fondo.
En cuanto a la operación concreta, recomendamos observar la reacción del rebote de Bitcoin en torno a los 91,000 dólares. Si en esa zona el precio muestra signos de agotamiento, con poco volumen y sin fuerza para subir, será una buena oportunidad para abrir cortos. El objetivo puede ser el soporte en 88,000 dólares; si se rompe, se puede mirar hacia los 86,000 dólares. Es imprescindible establecer stops estrictos en todas las operaciones para prevenir riesgos de reversión rápida provocados por noticias macroeconómicas imprevistas.