En resumen, todo el pensamiento filosófico y la práctica que he realizado a lo largo de mi vida han sido para una palabra: naturaleza. El dao sigue la naturaleza. La sensibilidad extrema, un don y una maldición, combinada con un entorno familiar y social confuciano premoderno en el que crecí, me hace sufrir constantemente por el conflicto interno entre la naturaleza innata y la construcción social. Toda mi vida he asumido la responsabilidad por la represión del gran Otro y los errores de los demás, sin poder escapar, lo que ha formado una personalidad frágil pero resistente, convirtiéndome en mi propio guía. Así, al final, anhelo una vida libre y tranquila, con el corazón moviéndose con el viento, percibiendo el momento presente, y por eso, vuelvo a la naturaleza.
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En resumen, todo el pensamiento filosófico y la práctica que he realizado a lo largo de mi vida han sido para una palabra: naturaleza. El dao sigue la naturaleza. La sensibilidad extrema, un don y una maldición, combinada con un entorno familiar y social confuciano premoderno en el que crecí, me hace sufrir constantemente por el conflicto interno entre la naturaleza innata y la construcción social. Toda mi vida he asumido la responsabilidad por la represión del gran Otro y los errores de los demás, sin poder escapar, lo que ha formado una personalidad frágil pero resistente, convirtiéndome en mi propio guía. Así, al final, anhelo una vida libre y tranquila, con el corazón moviéndose con el viento, percibiendo el momento presente, y por eso, vuelvo a la naturaleza.