En un seminario celebrado en Tokio el 20 de abril de 2026, Pablo Hernández de Cos, director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), presentó una evaluación cualitativa de gran alcance: los mayores stablecoins respaldados por dólares, USDT y USDC, funcionan más como fondos cotizados en bolsa (ETF) que como verdaderas monedas. No se trata de una analogía retórica, sino de una conclusión basada en tres características estructurales clave.
En primer lugar, los emisores de stablecoins imponen comisiones o condiciones de reembolso en el mercado primario, impidiendo que los titulares puedan canjear dólares a valor nominal bajo demanda, como lo harían en una cuenta bancaria. En segundo lugar, los precios en el mercado secundario (las plataformas de intercambio) suelen desviarse del anclaje de 1 dólar, y esta descorrelación se acentúa especialmente en periodos de tensión. En tercer lugar, los activos de reserva de los emisores se componen principalmente de bonos gubernamentales a corto plazo y depósitos bancarios, una estructura de cartera muy similar a la de los fondos del mercado monetario. Según el BIS, estas características generan "fricciones de reembolso", un defecto estructural que hace que los stablecoins se asemejen más a valores que a monedas en la clasificación regulatoria.
Cómo los defectos estructurales en los mecanismos de reembolso pueden desencadenar riesgos sistémicos
La principal preocupación del BIS sobre los stablecoins se centra en un canal de transmisión claro: una presión de reembolso a gran escala provoca la venta de activos de reserva, lo que a su vez transmite tensiones de financiación al sistema bancario. Este mecanismo es fundamentalmente similar a la lógica detrás de la crisis del Silicon Valley Bank (SVB) en 2023, con la única diferencia de que el desencadenante ha pasado de los depósitos bancarios tradicionales a los stablecoins en cadena.
Cuando el pánico llega al mercado y un gran número de titulares canjean simultáneamente stablecoins, los emisores se ven obligados a vender sus bonos gubernamentales a corto plazo y depósitos bancarios en mercados ya tensionados. Estas ventas no solo deprimen el precio de dichos activos, sino que también generan efectos colaterales para los bancos que poseen activos similares. Cabe destacar que el director general del BIS, Hernández de Cos, también expuso una vía para mitigar riesgos: si los emisores de stablecoins pudieran acceder a mecanismos similares al seguro de depósitos o a las facilidades de préstamo de los bancos centrales, estos riesgos podrían "reducirse sustancialmente".
Por qué la alta concentración de mercado amplifica la importancia sistémica
A fecha de 21 de abril de 2026, la capitalización de mercado de USDT ronda los 187,26 mil millones de dólares, lo que representa el 59,81 % de todos los stablecoins; USDC tiene una capitalización de unos 78,2 mil millones de dólares, o el 24,97 %. Juntos, estos dos emisores representan aproximadamente el 85 % de la circulación global de stablecoins. Esta concentración constituye en sí misma una vulnerabilidad sistémica.
El BIS sostiene que, cuando dos emisores controlan la gran mayoría del suministro global de stablecoins, sus defectos estructurales se convierten en exposiciones a riesgos sistémicos, y no en problemas aislados de producto. La alta concentración implica no solo que el riesgo está concentrado, sino también que, si cualquiera de los emisores enfrenta una crisis de reembolso, el impacto se propagará rápidamente por todo el sistema financiero debido a la tenencia común de activos de reserva.
Qué desafíos sustantivos plantea la expansión de los stablecoins para la transmisión de la política monetaria
El BIS incorpora el impacto de los stablecoins en la política monetaria dentro de su marco central de análisis de riesgos. Hernández de Cos advierte que, si los stablecoins denominados en dólares continúan creciendo hasta alcanzar una escala comparable a las monedas tradicionales, tendrán "consecuencias sustantivas" para la política monetaria nacional y la estabilidad financiera.
Cuando los usuarios migran de depósitos bancarios tradicionales a stablecoins, la capacidad de los bancos centrales para gestionar la liquidez se ve directamente desafiada. El impacto más profundo reside en el riesgo de "dolarización" en economías emergentes. Según funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), en algunos mercados emergentes los stablecoins respaldados por dólares ya representan una "parte sustancial" de los pagos, amenazando la soberanía de las monedas locales. Una migración masiva de fondos de monedas locales a stablecoins anclados al dólar podría debilitar la capacidad de los bancos centrales para gestionar sus propias economías. Los analistas de Standard Chartered proyectan que el volumen de stablecoins en dólares en mercados emergentes podría pasar de 173 mil millones de dólares a finales de 2025 a 1,22 billones en 2028.
Por qué marcos regulatorios divergentes para stablecoins pueden fragmentar gravemente los mercados financieros
Hernández de Cos advierte explícitamente que, si los países continúan desarrollando sus propios enfoques regulatorios para los stablecoins, "diferentes marcos regulatorios en distintas jurisdicciones podrían provocar una fragmentación severa del mercado o fomentar una arbitraje regulatorio perjudicial".
Los tres grandes bloques económicos mundiales ya están trazando caminos regulatorios diferenciados. La regulación de mercados de criptoactivos de la Unión Europea (MiCA), cuya implementación completa está prevista para el 30 de junio de 2026, restringe la emisión de stablecoins a instituciones de crédito autorizadas o entidades de dinero electrónico, e impone estrictos requisitos de auditoría de reservas y prevención de blanqueo de capitales. La ley GENIUS de EE. UU., promulgada en julio de 2025, establece un marco federal de licencias para stablecoins de pago, y la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) publicó en febrero de 2026 propuestas de implementación que detallan estándares de reservas, obligaciones de reembolso y requisitos de capital. Por su parte, el subgobernador del Banco de Francia ha recomendado modificar MiCA para limitar el uso de stablecoins no denominados en euros en pagos diarios, y los países europeos promueven activamente stablecoins locales denominados en euros.
Estas diferencias no son meros detalles técnicos, sino que reflejan visiones fundamentalmente distintas sobre la naturaleza de los stablecoins: si deben regularse como instrumentos de pago o como productos financieros. Esta distinción determina que las empresas que operan stablecoins a nivel global afrontarán costes de cumplimiento y restricciones operativas completamente diferentes según la jurisdicción.
Por qué la coordinación internacional se ha estancado y cómo se crea espacio para el arbitraje regulatorio
La semana pasada, el presidente del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) y gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, advirtió que el avance en el desarrollo de estándares internacionales para stablecoins se ha ralentizado en el último año. A medida que la oferta global de stablecoins supera los 315 mil millones de dólares, el vacío regulatorio se amplía.
El BIS señala específicamente que una parte sustancial de la actividad de stablecoins en blockchains públicas sin permiso y en monederos no custodiales opera fuera de los marcos tradicionales de prevención de blanqueo de capitales (AML) y financiación del terrorismo (CTF). A menos que se establezcan salvaguardias específicas en los puntos de entrada y salida de fiat, estas herramientas seguirán siendo vulnerables a usos ilícitos. Este punto ciego, unido a la divergencia de estándares nacionales, crea un espacio estructural para el arbitraje regulatorio, permitiendo que las empresas operen en las jurisdicciones más permisivas y trasladen actividades de alto riesgo a refugios regulatorios.
Qué soluciones potenciales están considerando bancos centrales y responsables de políticas
Ante estos riesgos, el BIS y los responsables nacionales han propuesto un enfoque multinivel. A nivel micro, restringir el pago de intereses por stablecoins es una opción en discusión. Hernández de Cos señala que, si la tenencia de stablecoins no genera rentabilidad y supone mayores costes de oportunidad (por ejemplo, en periodos de tipos de interés elevados), la tendencia de migración de fondos desde depósitos bancarios hacia stablecoins podría ser menos acusada.
A nivel institucional, permitir que los emisores de stablecoins que cumplan la normativa accedan a facilidades de préstamo de bancos centrales o a mecanismos de seguro de depósitos se considera una vía eficaz para reducir el riesgo de corridas de reembolso. A nivel macro, la comunidad internacional necesita con urgencia establecer estándares regulatorios unificados para stablecoins y eliminar oportunidades de arbitraje regulatorio. Aunque lograr este objetivo es sumamente complejo en el actual entorno geopolítico, la presión constante del BIS está llevando la "coordinación regulatoria global" al primer plano de la agenda de política financiera internacional.
Conclusión
La caracterización del BIS de los stablecoins como "tipo ETF" no es un debate académico, sino una revelación sistemática de los posibles riesgos sistémicos en un mercado de 315 mil millones de dólares. Desde los defectos estructurales en los mecanismos de reembolso, pasando por los efectos de contagio amplificados por la concentración de mercado, hasta el riesgo de fragmentación financiera por enfoques regulatorios divergentes, la cadena de advertencias del BIS es clara y lógicamente convincente. Para los participantes del mercado, comprender la evolución de esta lógica regulatoria puede ser mucho más valioso a largo plazo que centrarse en las fluctuaciones de precios a corto plazo.
Preguntas frecuentes (FAQ)
P1: ¿Por qué el BIS clasifica los stablecoins como "más similares a ETF" que a monedas?
El BIS señala que los emisores de stablecoins imponen comisiones y restricciones de reembolso en el mercado primario, y los precios en el mercado secundario suelen desviarse del anclaje de 1 dólar. Estas características se asemejan más al comportamiento de los ETF o productos de inversión que a la convertibilidad incondicional esperada de una moneda real. Por ello, el BIS considera que los stablecoins están más cerca de los valores en términos de clasificación regulatoria.
P2: ¿Por qué los mecanismos de reembolso de stablecoins pueden desencadenar riesgos sistémicos similares a las crisis bancarias?
Los emisores de stablecoins suelen mantener bonos gubernamentales a corto plazo y depósitos bancarios como reservas. Cuando surgen demandas de reembolso a gran escala, los emisores se ven obligados a vender activos de reserva en mercados ya tensionados. Esto no solo deprime el precio de dichos activos, sino que puede generar efectos colaterales para bancos que poseen activos similares, como ocurrió en la crisis del Silicon Valley Bank en 2023, desencadenada por ventas forzadas de bonos depreciados.
P3: ¿Qué tamaño tiene actualmente el mercado global de stablecoins? ¿Cuáles son las cuotas respectivas de USDT y USDC?
A fecha de 21 de abril de 2026, la capitalización de mercado de USDT es de aproximadamente 187,26 mil millones de dólares, representando el 59,81 % del mercado de stablecoins; USDC tiene una capitalización de unos 78,2 mil millones de dólares, o el 24,97 %. Juntos, representan alrededor del 85 % de la circulación global de stablecoins.
P4: ¿Cuáles son las principales diferencias en la regulación de stablecoins entre países?
El marco MiCA de la UE restringe la emisión de stablecoins a instituciones de crédito o entidades de dinero electrónico autorizadas e impone estrictos requisitos de reservas y auditoría. La ley GENIUS de EE. UU. establece un marco federal de licencias, con la OCC regulando los emisores de stablecoins de pago. Ambos marcos difieren significativamente en estándares de reservas, prohibición de intereses, requisitos de prevención de blanqueo de capitales, entre otros.
P5: ¿Qué soluciones de mitigación de riesgos ha propuesto el BIS?
El director general del BIS, Hernández de Cos, sugiere que, si los emisores de stablecoins pudieran acceder a mecanismos similares al seguro de depósitos o a facilidades de préstamo de bancos centrales, el riesgo de tensiones de mercado por corridas de reembolso podría "reducirse sustancialmente". Además, restringir el pago de intereses por stablecoins se está discutiendo como opción de política para reducir los incentivos a migrar fondos desde depósitos bancarios hacia stablecoins.


