Autor: Long Yue, Wall Street Journal
A medida que se acerca la reunión de política monetaria del Banco de Japón el 19 de diciembre, la preocupación del mercado por la posible adopción de una postura hawkish en el aumento de tasas se intensifica. ¿Este movimiento terminará con la era del yen barato y desencadenará una crisis de liquidez global? El último informe estratégico publicado por Western Securities el 16 de diciembre analiza esto en profundidad.
El informe señala que hay múltiples factores que impulsan el aumento de tasas del Banco de Japón en esta ocasión. Primero, el CPI de Japón ha permanecido por encima del objetivo oficial del 2% de inflación. Segundo, la tasa de desempleo se mantiene en niveles bajos por debajo del 3% durante mucho tiempo, creando condiciones favorables para el crecimiento salarial nominal, y el mercado tiene altas expectativas de aumento salarial en la “Primavera de la negociación laboral” (Shunto) del próximo año, lo que presionará aún más la inflación. Finalmente, la política fiscal de
de 21.3 billones de yenes también podría agravar la inflación.
Estos factores empujan al Banco de Japón a adoptar una postura más hawkish. El mercado teme que, una vez que se concrete el aumento de tasas, se produzca un cierre masivo de las operaciones de carry trade acumuladas durante la era YCC (Control de la Curva de Rendimiento), provocando un impacto en la liquidez de los mercados financieros globales.

Aunque el mercado está preocupado, el análisis del informe considera que, desde un punto de vista teórico, el impacto actual del aumento de tasas en Japón sobre la liquidez global es limitado.
El informe enumera cuatro razones:

El informe enfatiza que, aunque teóricamente seguros, no se puede estar completamente despreocupado. La vulnerabilidad actual de los mercados globales es la verdadera raíz de un posible impacto por el aumento de tasas en Japón. El informe lo describe como un “catalizador”.
El análisis indica que la gran repercusión del aumento de tasas en Japón en julio pasado se debió a la resonancia de dos factores: “el cierre de muchas posiciones activas de carry trade” y la “estrategia de recesión en EE. UU.”. Sin embargo, las condiciones para el primero se han debilitado. Pero surgen nuevos riesgos: los mercados bursátiles globales, representados por EE. UU., han estado en una “gran vaca lechera” durante 6 años, acumulando una gran cantidad de ganancias, lo que los hace vulnerables. Además, resurgen las preocupaciones sobre la “burbuja de IA” en EE. UU., y el sentimiento de refugio en fondos es fuerte.
Sin embargo, los mercados bursátiles globales, representados por EE. UU., ya llevan 6 años en una “gran vaca lechera”, lo que los hace vulnerables, y además resurgen las preocupaciones sobre la “burbuja de IA”, con un fuerte sentimiento de refugio en fondos. El aumento de tasas en yenes podría convertirse en un “catalizador” que desencadene un impacto en la liquidez global.
En este contexto, la certeza del aumento de tasas en Japón podría actuar como un detonante, provocando una fuga de capitales de pánico y desencadenando un impacto en la liquidez global. Sin embargo, el informe también ofrece un juicio relativamente optimista: es muy probable que este impacto en la liquidez impulse a la Reserva Federal a implementar una política de flexibilización aún mayor (QE), por lo que, tras una caída rápida en los mercados bursátiles, estos podrían recuperarse rápidamente.

Frente a esta situación compleja, el informe recomienda a los inversores “observar más y actuar menos”.
El informe considera que, dado que la decisión del Banco de Japón ya está bastante clara, pero la dirección del capital es difícil de predecir, la mejor estrategia es mantener la observación.
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Finalmente, el informe opina que, incluso si el aumento de tasas en Japón provoca turbulencias a corto plazo, no cambiará la tendencia de relajación monetaria global a medio y largo plazo. En este contexto, mantiene una visión optimista sobre la estrategia de inversión en oro. Además, con la expansión del superávit por exportaciones de China y la reanudación de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, se espera que el tipo de cambio del renminbi vuelva a una tendencia de apreciación a medio y largo plazo, acelerando el flujo de capitales transfronterizos y beneficiando los activos chinos. El informe es optimista respecto a que las acciones y los H-shares experimentarán un “doble impacto” en beneficios y valoración. En cuanto a las acciones y bonos estadounidenses, mantiene una postura de volatilidad.