Las negociaciones de aranceles entre EE. UU. y Taiwán tomarán forma, y EE. UU. reducirá los aranceles a Taiwán al 15%. La condición a cambio es que TSMC duplique su inversión en Arizona y que la capacidad de chips avanzados se integre en la cadena de suministro estadounidense.
El New York Times informa que el gobierno de EE. UU. está cerca de completar las negociaciones arancelarias con Taiwán, no solo reduciendo las tasas de aranceles a productos taiwaneses, sino también exigiendo a TSMC que amplíe significativamente su inversión en fabricación de semiconductores en EE. UU., integrando aún más la capacidad de chips avanzados de Taiwán en la cadena de suministro nacional. La noticia indica que actualmente está en la última fase de revisión legal y que podría anunciarse públicamente en este mes.
Una vez finalizado el acuerdo, los aranceles totales de EE. UU. a las exportaciones de Taiwán se reducirán del nivel actual al 15%, alineándose con el trato que tienen Japón, Corea del Sur y otros aliados asiáticos. El Fondo de Seguridad Nacional entró en acción en abril del año pasado en respuesta a la guerra comercial, y ayer concluyó su período de protección más largo en la historia, de 279 días. Es posible que también hayan tenido información privilegiada sobre el momento.
Como uno de los requisitos centrales de este acuerdo, TSMC se compromete a construir al menos 5 nuevas fábricas de chips en Arizona, prácticamente duplicando su presencia actual en la región. Aún no se conocen los detalles específicos del cronograma de inversión ni el monto del gasto de capital, pero esta medida convertirá a EE. UU. en uno de los principales centros de producción de TSMC, además de Taiwán.
Actualmente, TSMC ha completado la construcción de una fábrica en Arizona desde 2020, y una segunda está en construcción, prevista para comenzar operaciones en 2028. Además, ya tiene planificado construir cuatro nuevas fábricas en el futuro. Si se añaden cinco más, la presencia de TSMC en EE. UU. experimentará un salto estructural.
Desde abril del año pasado, cuando EE. UU. inició una política de altos aranceles con varios socios comerciales, la administración Trump ha comenzado a negociar con aliados para que, a cambio de inversión en EE. UU., puedan obtener aranceles de importación más bajos. Japón y Corea del Sur han prometido invertir miles de millones de dólares en industrias estratégicas como construcción naval, energía nuclear, electrónica y minerales clave.
Taiwán es un nodo clave en el sector de semiconductores. Los chips avanzados a nivel mundial son casi monopolio de Taiwán, y estos chips son componentes esenciales para IA, centros de datos en la nube, automóviles y sistemas militares. Sin embargo, con el aumento de las reclamaciones de soberanía de Beijing sobre Taiwán y las frecuentes simulaciones militares en los alrededores del estrecho de Taiwán, las empresas y el gobierno de EE. UU. están cada vez más preocupados por el riesgo de interrupciones en la cadena de suministro.
Funcionarios estadounidenses indicaron en privado que, en caso de conflicto en Taiwán, la producción global de electrónica, automóviles y armas podría sufrir interrupciones catastróficas, y esa es la razón principal por la que Washington exige firmemente que TSMC traslade capacidades clave a EE. UU.