Autor: FinTax
En 2026, el intercambio global de información fiscal entrará en la era CRS2.0. Para hacer frente al rápido desarrollo de las formas de activos en la economía digital, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó oficialmente en 2023 la versión revisada de las Normas Comunes de Reporte (Common Reporting Standard, en adelante CRS2.0). En comparación con la versión 1.0, CRS2.0 refuerza los procedimientos de diligencia debida, intensifica los requisitos de verificación de la identidad fiscal, y formalmente incluye los activos digitales como la moneda digital del banco central, productos electrónicos específicos y otros activos digitales en el ámbito de reporte, llenando los vacíos regulatorios en la era de las finanzas digitales y promoviendo aún más la transparencia fiscal internacional.
Actualmente, varias jurisdicciones han establecido 2026 como un punto clave para la implementación de CRS2.0, promoviendo la legislación local y actualizando las medidas complementarias. Entre ellas, las Islas Vírgenes Británicas y las Islas Caimán comenzaron a aplicar las reglas de CRS2.0 desde el 1 de enero de 2026, mientras que Hong Kong, en China, inició consultas públicas sobre las reglas propuestas de CRS2.0 el 9 de diciembre de 2025, con planes de completar las reformas legislativas dentro de este año; como participante importante en CRS, China, apoyándose en el sistema “Golden Tax IV” y en la digitalización de la supervisión de divisas, ha reservado suficiente espacio técnico para la conexión con el estándar 2.0. Para las personas y entidades que deben declarar, la preparación para el cumplimiento fiscal ya se encuentra en una etapa crítica. Este artículo, basado en las revisiones de CRS2.0 y las prácticas recientes de administración tributaria, analiza sistemáticamente los principales cambios y efectos centrales de CRS2.0, y ofrece posibles guías de respuesta para las personas y organizaciones afectadas.
Durante mucho tiempo, los activos criptográficos han estado fuera del alcance de la supervisión fiscal tradicional. Aunque la versión 1.0 de CRS, lanzada en 2014, estableció un mecanismo de intercambio automático de información fiscal global, con el desarrollo del mercado Web3, se han ido exponiendo defectos sistémicos: las reglas antiguas definen principalmente los activos financieros en función de los modelos tradicionales de custodia, y siempre que los activos criptográficos se almacenen en carteras frías sin custodia o circulen en intercambios descentralizados, pueden quedar fuera del sistema de declaración existente. La pérdida significativa de bases imponibles ha llamado la atención de los gobiernos y organizaciones internacionales.
Para abordar este problema, la OCDE ha lanzado una estrategia dual: por un lado, un marco específico de reporte de activos criptográficos (CARF) para intercambiar información sobre transacciones en criptomonedas descentralizadas y no tradicionales; por otro lado, CRS2.0 actúa como complemento, cerrando el ciclo de regulación. En concreto, CRS2.0 incorpora activos con atributos financieros tradicionales, como la moneda digital del banco central y otros activos electrónicos, en la red de intercambio CRS ya en funcionamiento. Esto no solo reduce las zonas grises en la digitalización financiera, sino que también marca la actualización del sistema global de intercambio de información fiscal en la era digital, asegurando que las principales categorías de activos financieros sigan dentro del alcance de CRS.
CRS2.0 no es solo una adición específica para los activos criptográficos, sino una iteración sistemática del estándar de intercambio de información fiscal global. Su objetivo principal no es solo eliminar las barreras regulatorias entre los activos financieros digitales y tradicionales, garantizando la coherencia en los informes, sino también subsanar las lagunas de cumplimiento causadas por definiciones técnicas imprecisas, fortaleciendo la transparencia fiscal internacional. Según las nuevas regulaciones, las mejoras principales de CRS2.0 respecto a 1.0 se centran en el alcance del reporte de información, los requisitos de diligencia debida y el intercambio de información sobre residentes fiscales múltiples.
2.1 Ampliación del alcance del reporte de información
CRS2.0 amplía el alcance de la información reportada, incluyendo nuevos productos financieros digitales. En primer lugar, incorpora “productos electrónicos específicos” y “moneda digital del banco central” en el ámbito de reporte CRS, además de modificar la definición de instituciones de depósito y cuentas de depósito, incluyendo a los proveedores de servicios de moneda electrónica y sus cuentas de moneda electrónica. En segundo lugar, incluye en el reporte los activos criptográficos de forma indirecta. La revisión de la definición de “entidad de inversión” permite cubrir también las vías de posesión indirecta de activos criptográficos. Si las cuentas financieras contienen productos vinculados a criptomonedas, como derivados criptográficos o fondos con inversión en criptomonedas, también se aplicarán los procedimientos de diligencia y reporte de CRS; en tercer lugar, además de la información clave del titular de la cuenta, controladores y transacciones financieras, las instituciones reportantes deben complementar con información adicional relacionada, como la identificación de cuentas conjuntas, tipos de cuentas financieras y los procedimientos de diligencia aplicados, para promover el cumplimiento fiscal.
2.2 Reforzamiento de los requisitos de diligencia debida
CRS2.0 refuerza aún más la calidad de la información y la fiabilidad de las fuentes en los procedimientos de diligencia debida. En primer lugar, en casos donde no se obtenga una declaración de auto-certificación válida, las instituciones reportantes deben realizar procedimientos de diligencia excepcionales para garantizar un reporte efectivo de dichas cuentas. En segundo lugar, CRS2.0 establece un servicio de verificación gubernamental, que permite a las instituciones reportantes obtener directamente de las autoridades fiscales del país de residencia del contribuyente la confirmación de su identidad y su identificador fiscal único. Actualmente, las instituciones realizan la diligencia principalmente con documentos AML/KYC, auto-certificaciones de los usuarios y otra información recopilada, pero esta medida fortalecerá la fiabilidad de los resultados de la diligencia.
2.3 Logro de un intercambio completo de información sobre residentes fiscales múltiples
En la práctica, un titular de cuenta puede tener la condición de residente fiscal en dos o más jurisdicciones. Bajo el marco original de CRS, estos residentes múltiples pueden usar reglas de resolución de conflictos para determinar una identidad específica y auto-certificarse. Esto puede llevar a que el titular de la cuenta sea considerado residente fiscal en una sola jurisdicción, sin reportar información a otras. En este contexto, CRS2.0 requiere que el titular de la cuenta demuestre todas sus residencias fiscales en el proceso de auto-certificación, y mediante un mecanismo de “intercambio total”, la información CRS de la cuenta puede sincronizarse con varias jurisdicciones. Esto significa que, para individuos de alto patrimonio con doble residencia o configuraciones complejas de activos transfronterizos, un mecanismo más estricto de verificación de identidad fiscal reducirá su capacidad de realizar declaraciones selectivas en diferentes jurisdicciones.
3.1 Para los inversores
Para los inversores, los refugios regulatorios construidos mediante arbitraje geográfico o carteras sin custodia serán cada vez más difíciles de mantener. En el futuro, tendrán que enfrentarse a auditorías de penetración de la información fiscal, intercambios completos de información en múltiples jurisdicciones y otros desafíos, aumentando claramente los costos de cumplimiento fiscal. Especialmente para los poseedores de activos financieros digitales o criptomonedas, bajo la interacción de las reglas revisadas de CRS y el marco CARF, estas inversiones ya están completamente integradas en los sistemas de intercambio de información fiscal y administración tributaria de todos los países.
Para cumplir con los nuevos requisitos regulatorios, las personas de alto patrimonio con grandes cantidades de activos criptográficos deben prestar atención a las reglas de determinación de “residencia fiscal”. La simple posesión de pasaportes extranjeros y la falta de evidencia de residencia real, como facturas de servicios públicos, ya no serán suficientes para evitar riesgos fiscales. La prioridad de cumplimiento debe centrarse en la correspondencia real entre vida económica y beneficios, optimizando las estructuras offshore y onshore, logrando una separación efectiva de activos y una estratificación de riesgos.
Además, si los inversores no pueden presentar documentos completos y coherentes de costos originales debido a interacciones frecuentes en cadenas, operaciones en múltiples plataformas o registros históricos incompletos, las autoridades fiscales, en una auditoría, podrían adoptar métodos en su contra para determinar las ganancias sujetas a impuestos, con consideraciones anti-elusión. Los inversores pueden considerar usar herramientas profesionales de gestión fiscal y financiera para revisar sus registros de declaración y cuentas financieras, realizar autodiagnósticos fiscales y prepararse para declaraciones complementarias, construyendo registros que puedan resistir auditorías.
3.2 Para las instituciones con obligaciones de reporte
Según CRS2.0, las instituciones del sector, como los proveedores de servicios de moneda electrónica, también serán responsables de realizar diligencia debida y reportar información de los usuarios. Además, todas las instituciones financieras reportantes enfrentan requisitos más estrictos de diligencia y un alcance más amplio de información a reportar, lo que exige que actualicen sus infraestructuras de reporte y completen la recopilación, verificación y reporte antes de la implementación de las nuevas regulaciones en sus jurisdicciones. La no conformidad con CRS2.0 puede acarrear sanciones severas y daños reputacionales.
Para ello, las instituciones pueden preparar sistemas tecnológicos compatibles con CRS2.0 para afrontar auditorías y reportes de datos complejos, como la identificación de transacciones específicas, cuentas conjuntas y tipos de cuentas financieras. Además, deben seguir de cerca las tendencias legislativas locales para entender las regulaciones nacionales y responder oportunamente. La implementación legal de CRS2.0 requiere la conversión de leyes nacionales, con diferentes cronogramas y detalles en cada país, por lo que las instituciones y su personal deben no solo seguir las regulaciones de la OCDE, sino también monitorear el avance y las regulaciones específicas en su jurisdicción.
En 2026, CRS2.0 y el marco CARF se están implementando progresivamente en todo el mundo. Con la actualización del sistema de intercambio de información fiscal internacional y la intensificación de la supervisión, la era de ocultamiento de riqueza en Web3 ha llegado a su fin. Las nuevas regulaciones de CRS no solo afectan los requisitos de reporte de las instituciones financieras, sino que también elevan las exigencias regulatorias para los inversores transfronterizos. En lugar de esperar riesgos en la incertidumbre, es mejor aprovechar la ventana de políticas para realizar una transformación de cumplimiento proactiva. Al fin y al cabo, en la era CRS2.0, la conformidad visible suele ser más segura que la “capa de invisibilidad” de los activos.