El 20 de enero de 2026, los mercados financieros globales entraron en una profunda confusión debido a la acumulación de dos noticias negativas de gran impacto: la política arancelaria del gobierno de Trump y el colapso del mercado de bonos del Japón. El mercado cambió instantáneamente a modo de refugio, y en este proceso, los activos tradicionales de refugio, el oro, y los llamados “oro digital”, Bitcoin, tuvieron destinos completamente opuestos.
El detonante de esta confusión fue el anuncio repentino del presidente Donald Trump, tras un conflicto diplomático con Dinamarca, de aplicar un arancel del 10% a las importaciones de ocho países europeos. Los mercados interpretaron esto no solo como una medida económica, sino como una declaración de guerra proteccionista, y el temor a una repetición de la pesadilla de la guerra comercial entre EE. UU. y China comenzó a extenderse. Al mismo tiempo, la rentabilidad de los bonos japoneses a 40 años superó por primera vez en treinta años el 4%, provocando un “pánico a la japonesa” y colapsando la confianza en el mercado global de bonos.
En medio de esta crisis, el precio del oro superó los 4175 dólares por onza, alcanzando un récord histórico y consolidando su posición como activo de refugio. Por otro lado, Bitcoin fue reclasificado por el mercado como un activo de alto riesgo similar a las acciones tecnológicas, y su nivel psicológico de soporte en 90,000 dólares fue fácilmente quebrantado. En solo 24 horas, aproximadamente 6000 millones de won coreanos en posiciones largas en el mercado de futuros de criptomonedas fueron liquidaciones, causando graves pérdidas a los inversores.
Sin embargo, tras la caída del mercado, también se captaron las tendencias de los inversores con una visión a largo plazo. Se reportó que el expresidente Trump adquirió criptomonedas por un valor aproximado de 1.8 billones de won en 2025, y aunque el ETF de Bitcoin spot experimentó salidas de fondos en un solo día, en los últimos siete días ingresaron aproximadamente 14760 bitcoins netos. Esto indica que existe una demanda a largo plazo que no se deja influir por las fluctuaciones de precios a corto plazo.
Los expertos señalan que ahora las instituciones están diferenciando cuidadosamente cómo tratar las criptomonedas según sus características. Grandes bancos de inversión como Morgan Stanley consideran a Bitcoin como una “herramienta de cobertura del fin del mundo” para prevenir el colapso del sistema económico, y la ven como un activo que puede sustituir parcialmente al oro. Mientras tanto, Solana se clasifica como un activo especulativo en busca de altos rendimientos, y Ethereum, debido a su posición incómoda entre seguridad y atractivo especulativo, muestra una tendencia a ser excluido de las decisiones estratégicas.
En definitiva, este evento demuestra que, en momentos de verdadera crisis, Bitcoin aún no puede convencer a todos los participantes del mercado de ser un activo de refugio. Sin embargo, la continua acumulación por parte de grandes actores e instituciones también prueba otra posible dimensión del valor a largo plazo de Bitcoin.
Artículos relacionados
Morgan Stanley y Phong Le analizarán los planes a largo plazo de BTC y banca
¿Está Avalanche (AVAX) a punto de repetir su magia de 2020 contra Bitcoin? ¡Este fractal emergente sugiere que sí!
Datos: Los minoristas continúan aumentando sus posiciones en Bitcoin, pero las ballenas reducen sus carteras, lo que podría suprimir el espacio de rebote
Ayer, el flujo neto de entrada en los ETF de Bitcoin fue de 88,10 millones de dólares