En un cambio de política definitivo, el nuevo presidente de la Comisión de Comercio de Futuros de Estados Unidos (CFTC), Mike Selig, ha lanzado una iniciativa “Future-Proof” destinada a reescribir regulaciones financieras con décadas de antigüedad para adaptarlas a las criptomonedas, blockchain y mercados impulsados por IA.
Anunciando el fin de lo que calificó como “regulación por aplicación”, Selig prometió una campaña formal de elaboración de reglas para proporcionar directrices claras y adaptadas al sector de activos digitales, que ha crecido hasta convertirse en un mercado de $3 trillones. Este movimiento, respaldado por el nombramiento de un asesor senior con conocimientos en criptomonedas, señala la intención de la administración Trump de consolidar un legado regulatorio pro-innovación, incluso cuando la agencia enfrenta limitaciones internas de recursos y el resultado pendiente de la legislación del Congreso sobre estructura de mercado.
La llegada de Mike Selig como presidente de la CFTC marca un giro deliberado y filosófico para uno de los reguladores financieros clave de Estados Unidos. Poco después de su confirmación en el Senado, Selig utilizó un artículo de opinión público y una serie de anuncios estratégicos para declarar un “nuevo rumbo” para la agencia, enmarcando el momento presente como el posible amanecer de una “edad dorada” para los mercados financieros estadounidenses. En el núcleo de esta visión está la iniciativa “Future-Proof”, una revisión integral diseñada para auditar y modernizar todo el conjunto de reglas de la CFTC, muchas de las cuales fueron originalmente creadas para productos agrícolas como las tripas de cerdo y los futuros de trigo.
La retórica de Selig establece un contraste marcado e intencionado con la postura regulatoria de la administración anterior. Criticó explícitamente el enfoque previo de aplicar reglas heredadas a productos novedosos como los activos digitales mediante acciones de aplicación, argumentando que esta estrategia generaba incertidumbre paralizante, desplazaba la innovación al extranjero y limitaba las oportunidades para los inversores estadounidenses. Su nuevo marco promete “la dosis mínima efectiva de regulación”, reglas diseñadas específicamente para prevenir fraudes y manipulaciones, fomentando activamente la experimentación y el crecimiento doméstico. Esto no es solo un cambio de tono; es un cambio declarado en la metodología, alejándose de amenazas legales ad-hoc y hacia una elaboración de reglas duradera y transparente que pueda resistir cambios políticos.
La iniciativa está firmemente posicionada dentro de la agenda dereguladora y pro-tecnología de la administración Trump. Selig atribuyó al presidente la creación de las condiciones para este reinicio y enfatizó que la elaboración formal de reglas, en contraposición a las directrices informales, aseguraría que las políticas estén “protegidas contra reguladores deshonestos” en el futuro. Al integrar las reglas de criptomonedas y blockchain en el Código de Regulaciones Federales, Selig busca hacer que sean difíciles de revertir fácilmente por una futura administración, buscando proporcionar la previsibilidad regulatoria a largo plazo que la industria ha demandado durante mucho tiempo.
Durante años, el tema dominante en la regulación de criptomonedas en EE. UU. ha sido “regulación por aplicación”. Esto se refiere a un patrón donde los reguladores, sin reglas claras preexistentes, utilizan demandas y acuerdos de alto perfil para establecer límites legales y castigar violaciones percibidas después de los hechos. Las empresas han operado en un área gris, aprendiendo a menudo qué estaba prohibido solo cuando la SEC o la CFTC presentaban una denuncia contra ellas o un competidor. El anuncio de Selig apunta a este modelo, declarando que es ineficaz y perjudicial para la competitividad estadounidense.
La promesa del nuevo presidente de “terminar con la regulación por aplicación” es, por tanto, una respuesta directa a una de las quejas más persistentes de la industria. En la práctica, esto significa que la CFTC emprenderá un proceso intensivo en recursos de elaboración de reglas mediante aviso y comentarios. Este procedimiento formal implica publicar reglas propuestas, recopilar retroalimentación del público y la industria, y emitir regulaciones finales que tengan la fuerza de la ley. Este proceso es más lento, pero crea un campo de juego estable y predecible. Para las empresas de criptomonedas, significa que podrán diseñar sus productos y programas de cumplimiento con una comprensión clara de las reglas, en lugar de adivinar y temer sanciones retroactivas por operar en un área gris regulatoria.
Este cambio también reconoce la naturaleza única de los mercados nativos de blockchain. Como señaló Selig, las reglas diseñadas para los pits de negociación y sesiones diurnas no son adecuadas para los mercados globales, 24/7, de activos digitales peer-to-peer. Las acciones de aplicación podrían castigar a actores específicos, pero no crearon un marco positivo para la innovación legítima. Al comprometerse con la elaboración formal de reglas, la CFTC bajo Selig está señalando su intención de pasar de ser una fuerza policial reactiva a convertirse en un socio arquitectónico en la construcción de mercados ordenados y en tierra firme para la próxima generación de tecnología financiera.
La iniciativa “Future-Proof” no es una promesa vaga, sino que se canaliza en áreas específicas y prioritarias donde la tecnología ha superado ampliamente la regulación. Las declaraciones de Selig destacan tres fronteras donde la CFTC planea enfocar su energía en la elaboración de reglas, cada una representando un dominio multimillonario actualmente gobernado por reglas de la era analógica.
Primero están los mercados de predicción, plataformas que permiten a los usuarios comerciar sobre el resultado de eventos del mundo real. Estos mercados, a menudo construidos sobre tecnología blockchain, desafían la definición misma de “mercancía” y plantean preguntas novedosas sobre legalidad, especialmente para eventos relacionados con política o actualidad. Bajo el liderazgo anterior, la CFTC había comenzado a otorgar alivios limitados sin acción a algunos operadores. La iniciativa de Selig sugiere un movimiento hacia un marco más integral, basado en principios, que pueda definir qué contratos de predicción son permisibles y bajo qué salvaguardas, yendo más allá de una postura de aplicación caso por caso.
El segundo y más destacado pilar es, por supuesto, los activos digitales. Con el Congreso “a punto” de aprobar la Ley CLARITY, que otorgaría a la CFTC autoridad significativa sobre el mercado spot de criptomonedas, la agencia se prepara para asumir un rol mucho más amplio. La campaña de elaboración de reglas de Selig buscará traducir este posible nuevo mandato en realidad operativa: definir requisitos para intercambios y corredores-dealers, establecer estándares de custodia y protocolos de vigilancia del mercado adaptados a la transparencia e inmutabilidad de los registros blockchain, en lugar de los sistemas opacos de las finanzas tradicionales.
Finalmente, Selig citó explícitamente el creciente uso de la Inteligencia Artificial (IA) en operaciones de trading, gestión de riesgos y funcionamiento del mercado. Modernizar las reglas para tener en cuenta estrategias impulsadas por IA y sistemas automatizados es crucial para mantener la integridad del mercado. El nuevo Comité Asesor de Innovación de la CFTC, lanzado por Selig para reemplazar al anterior Comité Asesor de Tecnología, será fundamental para recopilar experiencia de la industria y la academia para informar la elaboración de reglas en estas áreas complejas e interdisciplinarias.
Entendiendo la Agenda de Modernización de la CFTC
La iniciativa “Future-Proof” apunta a varias áreas clave donde los marcos heredados son obsoletos. En la estructura del mercado, las reglas diseñadas para pits de negociación diurnos deben actualizarse para los mercados globales 24/7 basados en blockchain. En cuanto a clasificación de activos, las definiciones creadas para productos tangibles como granos deben ampliarse para abarcar activos digitales, contratos de predicción y activos reales tokenizados. Para la vigilancia del mercado, los métodos basados en autoinformes de los intercambios centralizados deben adaptarse para aprovechar la transparencia inherente de los registros públicos y abordar las complejidades de las finanzas descentralizadas (DeFi). La filosofía de aplicación se está desplazando de un modelo reactivo, caso por caso, a una elaboración de reglas proactiva y clara. Finalmente, la fuente de aportes regulatorios se está ampliando más allá de las finanzas tradicionales para incluir fundadores de criptomonedas, investigadores en IA y desarrolladores de blockchain a través del nuevo Comité Asesor de Innovación.
El presidente Selig no solo anuncia una visión; está formando activamente un equipo para ejecutarla. Una de las primeras acciones fue el nombramiento de Michael Passalacqua, un abogado con experiencia directa en mercados de capital de criptomonedas y operaciones de intercambio, como asesor senior. Esta incorporación aporta conocimientos internos críticos que la agencia ha carecido históricamente, asegurando que la elaboración de reglas esté informada por conocimientos prácticos sobre cómo funcionan realmente los mercados de activos digitales. Además, Selig nombró a Amir Zaidi, veterano de la CFTC involucrado en los primeros productos regulados de Bitcoin, como su jefe de gabinete, combinando conocimiento institucional con un mandato orientado al futuro.
Sin embargo, el camino hacia una regulación “future-proof” está lleno de desafíos importantes. La Oficina del Inspector General de la CFTC advirtió recientemente que la agencia tiene escasez de personal y recursos, habiendo perdido más del 20 % de su fuerza laboral en el último año. Una agenda de elaboración de reglas para tecnologías complejas requiere talento técnico profundo, sistemas de datos avanzados y financiamiento sostenido—recursos que actualmente escasean. Los planes ambiciosos de Selig podrían sobrecargar la capacidad de la agencia hasta el límite, a menos que se acompañen de un aumento proporcional en las asignaciones del Congreso.
Además, el éxito a largo plazo de la iniciativa está profundamente ligado a las dinámicas políticas. Aunque Selig busca crear reglas duraderas, su legitimidad y supervivencia dependen de cierto apoyo bipartidista. La Ley CLARITY pendiente aún debe navegar en un Congreso dividido, y toda la agenda “future-proof” podría ser revisada si cambian los controles políticos en las elecciones de 2026. El desafío de Selig es diseñar reglas que sean percibidas como equilibradas y que mejoren el mercado, no solo como partidistas, para que puedan perdurar más allá de la administración actual y brindar la estabilidad que tanto buscan innovadores e inversores.