27 de enero de 2024, noticias, Holanda está gestando una profunda reforma fiscal que, a partir de 2028, gravará las ganancias de capital realizadas y no realizadas en diversos activos digitales, incluyendo Bitcoin, así como en acciones, fondos y otros instrumentos de inversión. Fuentes locales indican que un número considerable de parlamentarios ya apoya la propuesta y, si se aprueba, tendrá un impacto profundo en el entorno de inversión en los Países Bajos.
Según el esquema divulgado, los inversores deberán pagar impuestos sobre las ganancias en papel, incluso si no venden sus activos, siempre que su valor de mercado aumente. Esto significa que la volatilidad de las criptomonedas se traducirá directamente en la carga fiscal anual. Las ganancias superiores a 1800 euros estarán sujetas a una tasa del 36%. Los legisladores consideran que este método refleja más fielmente los cambios en la riqueza real en comparación con el sistema actual basado en “ganancias anticipadas”, y también ayuda a construir un sistema de impuestos sobre la riqueza más preciso.
Sin embargo, en la comunidad cripto, este plan ha generado rápidamente controversia. Muchos inversores temen que gravar las ganancias no realizadas pueda romper las estrategias de mantenimiento a largo plazo, ya que podrían verse obligados a vender activos en momentos de precios no favorables para pagar los impuestos. Dado la alta volatilidad de Bitcoin y otros activos digitales, las ganancias en papel de este año podrían evaporarse al siguiente, pero la factura fiscal ya se habrá generado, lo que se considera uno de los mayores riesgos.
Algunos analistas del mercado advierten que una política fiscal estricta sobre las criptomonedas podría acelerar la fuga de capitales. En los últimos años, países como Portugal y los Emiratos Árabes Unidos han atraído a numerosos profesionales y startups de criptomonedas gracias a sus políticas fiscales amigables con los activos digitales. Si Holanda implementa un gravamen sobre las ganancias no realizadas, algunos inversores podrían reevaluar su residencia y registro, debilitando la innovación local.
A nivel global, todavía son pocos los países que gravan las ganancias no realizadas en activos digitales, lo que hace que la propuesta de Holanda tenga un carácter de “campo de pruebas”. Los gobiernos buscan maneras de gravar razonablemente la riqueza digital, pero encontrar un equilibrio entre ingresos fiscales y desarrollo industrial sigue siendo un desafío sin resolver.
Aunque la política no entrará en vigor hasta 2028, la noticia ya ha causado revuelo en el mercado. En los próximos años, la forma en que Holanda implemente este marco fiscal para las criptomonedas y su impacto real en los inversores en Bitcoin y en la industria blockchain serán puntos clave en la política de activos digitales en Europa.
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