Escritura: Choi, Bitpush
Si se dice que la aprobación del ETF de Bitcoin spot en 2024 se considera una prueba cautelosa de Wall Street al mundo de las criptomonedas, entonces todo lo que ha ocurrido en los últimos doce meses ha estado anunciando silenciosamente: el período de prueba ha terminado, y una integración técnica sistemática está convirtiéndose en realidad.
Desde que las stablecoins se convirtieron en un puente real para la entrada del sector financiero tradicional, hasta que anoche LayerZero anunció el lanzamiento de Zero, una blockchain de capa 1 dirigida a instituciones, en colaboración con gigantes como Intercontinental Exchange (ICE), DTCC, Google Cloud, y con inversiones estratégicas de Citadel Securities y ARK Invest… cada paso apunta en la misma dirección: la blockchain está siendo integrada de manera sistemática en las arterias del sector financiero tradicional.
Al conocerse la noticia, el mercado volvió a escuchar voces familiares: «¿Entrada de Wall Street, inicio de un nuevo ciclo alcista?»
Pero si se analiza con calma, lo que realmente merece atención no es si «Wall Street elevará los precios de las criptomonedas», sino otro aspecto más profundo: Wall Street está considerando seriamente usar la blockchain como parte de la infraestructura financiera. El impacto en el mundo de las criptomonedas puede ser más profundo y complejo que cualquier movimiento de corto plazo en los precios.
Wall Street no busca solo el precio de las monedas
LayerZero tiene una definición muy clara para Zero: no busca resolver el ecosistema de aplicaciones en la cadena, sino los procesos fundamentales del mercado financiero, como transacciones, liquidaciones, compensaciones y gestión de garantías. En otras palabras, lo que esta cadena quiere hacer no es acelerar las operaciones minoristas, sino hacer más eficiente el sistema de respaldo de las instituciones financieras.
La composición de los socios también lo demuestra. Citadel Securities es uno de los principales creadores de mercado a nivel mundial, DTCC es la infraestructura central del sistema de post-negociación del mercado de valores estadounidense, y ICE opera importantes bolsas, incluyendo la de Nueva York. La participación de estas instituciones en la discusión sobre blockchain no se debe a que quieran asignar un token en particular, sino a que, en teoría, la blockchain puede resolver varios problemas históricos del sector financiero tradicional: conciliación compleja, largos ciclos de liquidación, baja eficiencia en el uso de garantías y dificultades de interoperabilidad entre sistemas.
Para ellas, si la blockchain tiene valor, ese valor radica en «reducir costos, disminuir fricciones y mejorar la eficiencia del capital», no en «generar una ola de especulación». Por eso, la narrativa de Zero se acerca más a «infraestructura de mercado global» que a «el ecosistema de nuevas cadenas públicas».
LayerZero ha resuelto el problema de la «conexión», pero para que el sistema financiero global funcione realmente en la cadena, aún hay que abordar cuestiones de privacidad, datos y origen de los activos.
Actualmente, además de LayerZero, hay otros tres proyectos que gozan de especial interés en Wall Street:
Si piensas que las instituciones financieras dejarán todos sus datos de transacción «a la vista» en la cadena pública, estás muy equivocado. Liderada por Digital Asset, con la participación profunda de Goldman Sachs, Bank of New York Mellon y otros, Canton Network está convirtiéndose en la capa de liquidación privada para los bancos de élite. Complementa a LayerZero: esta última se encarga de transportar activos en «alto mar», mientras que la primera gestiona procesos de liquidación altamente sensibles en las redes internas de los bancos. Esta arquitectura híbrida de «cadena pública + red privada» es la forma en que las instituciones realmente se sienten cómodas usándola.
Para finales de 2025, Chainlink, mediante IA y tecnología de oráculos, ha logrado automatizar el procesamiento de datos de acciones corporativas. Esto significa que, a través de CCIP, los sistemas tradicionales de mensajes financieros como SWIFT podrán interactuar directamente con contratos inteligentes en la cadena. Desde la perspectiva de Wall Street, Chainlink ha evolucionado de ser una «herramienta de precios» a convertirse en una infraestructura confiable de datos financieros.
Como socio discreto de BlackRock en DeFi, Ondo está tokenizando los rendimientos de bonos del Tesoro estadounidense, ofreciendo no una historia virtual de «protección contra la inflación», sino flujos de efectivo reales de intereses de bonos del Tesoro. Esto la convierte en uno de los puentes más sólidos para conectar los mercados de capital tradicionales con la liquidez de las criptomonedas.
Todos apuntan a una tendencia: Wall Street no está adoptando el «mundo cripto», sino extrayendo las propiedades de las herramientas financieras de la blockchain y integrándolas en la eficiencia de los sistemas existentes.
¿Tiene esto relación con el «mundo cripto»?
La respuesta es: sí, pero la lógica está cambiando.
En los últimos años, el crecimiento del mercado de criptomonedas dependió principalmente de dos cosas: liquidez y narrativa. Cuando la liquidez macroeconómica era abundante y la aversión al riesgo aumentaba, grandes cantidades de capital entraban en activos altamente volátiles, elevando los precios de los tokens y generando más atención y fondos, creando un ciclo de retroalimentación positiva. Esta lógica alcanzó su punto máximo en 2021, consolidando la idea de un «mercado alcista generalizado».
Pero la lógica del uso de blockchain por parte de las instituciones es diferente. Es más probable que comiencen desde áreas como stablecoins, tokenización de bonos del gobierno, liquidaciones en cadena y gestión de garantías. La razón es simple: estos escenarios están directamente relacionados con necesidades financieras reales y son más fáciles de implementar dentro de marcos regulatorios.
Por ejemplo, la colaboración entre DTCC y empresas de blockchain para impulsar la tokenización de bonos del Tesoro estadounidense es un ejemplo típico de «mejora en la eficiencia de garantías y liquidaciones», no de especulación en transacciones. El objetivo de estos proyectos es facilitar el flujo de activos entre diferentes instituciones, no hacer que los activos sean más fáciles de especular.
Una vez que estas infraestructuras se implementen gradualmente, la estructura de los activos en la cadena cambiará. Hasta ahora, en la cadena predominaban activos altamente volátiles y stablecoins; en el futuro, podrían aparecer más activos reales de bajo riesgo, utilizados para garantías y liquidaciones. Esto hará que las finanzas en la cadena se asemejen más a un sistema financiero tradicional, y no solo a un mercado de especulación. Otro tendencia clave: si los activos tradicionales principales se tokenizan y se llevan a la cadena en masa, podrían convertirse en nuevos «agujeros negros de liquidez». Imagínate que las acciones de Apple o Microsoft puedan realizar transacciones y liquidaciones casi en tiempo real y a bajo costo en la cadena; sin duda, el capital global se inclinará hacia estos activos que combinan liquidez, cumplimiento y valor real.
Conclusión
Debemos aceptar que la era de las criptomonedas como una «fantasía especulativa desconectada de la realidad» está llegando a su fin. Pero, como herramienta financiera para mejorar la eficiencia económica, apenas está comenzando.
El mercado de criptomonedas del futuro probablemente se dividirá en dos mundos paralelos: uno con activos altamente volátiles y especulativos, aún con ciclos y narrativas; y otro con infraestructura y activos que respondan a necesidades financieras reales, con un crecimiento más lento pero más sólido.
En otras palabras, la blockchain está pasando de ser un «lugar para activos especulativos» a convertirse en un «canal en el sistema financiero». Este proceso no generará mitos de enriquecimiento instantáneo, pero quizás determinará si esta industria puede integrarse realmente en el pulso de la economía global.
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