
El gobierno tailandés aprobó el martes una propuesta del Ministerio de Finanzas que permite utilizar activos digitales como activos subyacentes en productos derivados y en el mercado de capitales del país. Esta medida coincide con el plan de la Bolsa de Valores de Tailandia de lanzar futuros de Bitcoin y ETF en 2026. Sin embargo, el banco central del país sigue prohibiendo los pagos con criptomonedas y el uso de stablecoins por parte de los consumidores. La mayor bolsa de Tailandia, Bitkub, tiene un volumen diario de negociación de 65 millones de dólares y en enero inició una campaña contra los «fondos grises».
El gobierno tailandés aprobó el martes una propuesta del Ministerio de Finanzas que permite utilizar activos digitales como activos subyacentes en productos derivados y en el mercado de capitales del país. Según reportes del Bangkok Post, esta medida busca modernizar el mercado de derivados tailandés, alinearlo con estándares internacionales, fortalecer la regulación y protección de los inversores, y posicionar al país como un centro regional para el comercio institucional de criptomonedas.
La Comisión de Valores de Tailandia (SEC) modificará la Ley de Productos Derivados para permitir estas nuevas clases de activos, incluyendo Bitcoin (BTC) y créditos de carbono. La inclusión de Bitcoin, como la criptomoneda más grande del mundo, tiene un significado simbólico importante. La incorporación de créditos de carbono refleja una visión estratégica de Tailandia de combinar derivados de criptomonedas con finanzas verdes, lo que podría atraer a inversores institucionales enfocados en ESG.
Tailandia está activamente expandiendo su negocio en criptomonedas, enfocándose en atraer a inversores institucionales adinerados. Esta iniciativa también se alinea con el plan de la Bolsa de Valores de lanzar futuros de Bitcoin y productos cotizados en 2026. La secretaria de la SEC, Pornanong Budsaratragoon, afirmó que esta medida «fortalecerá el reconocimiento de las criptomonedas como clase de activo, promoverá la inclusión del mercado, diversificará las carteras de inversión y mejorará la gestión del riesgo para los inversores».
No obstante, el banco central ha prohibido los pagos con criptomonedas y el uso de stablecoins por parte de los consumidores. Esta política de «apertura a derivados pero prohibición de pagos» resulta sumamente contradictoria. Los inversores institucionales pueden negociar futuros de Bitcoin y ETF a través de canales regulados, pero los consumidores comunes no pueden usar criptomonedas para comprar en tiendas o transferir a amigos. La lógica detrás de esta doble estrategia puede incluir:
Las transacciones institucionales ocurren en entornos regulados y cerrados, donde los riesgos son controlables y fáciles de supervisar. Los pagos con criptomonedas involucran escenarios minoristas amplios, difíciles de regular eficazmente y que podrían afectar la posición del baht. La inversión institucional trae flujos de capital y recaudación fiscal, mientras que los pagos con criptomonedas podrían facilitar la fuga de capitales y la economía sumergida. Por ello, Tailandia opta por abrir el mercado a las instituciones y restringir a los minoristas, buscando equilibrar innovación y estabilidad financiera.
Nivel institucional: apertura a negociación de derivados, plan de futuros de BTC y ETF, bienvenida a fondos institucionales
Nivel minorista: prohibición de pagos con criptomonedas, restricciones en el uso de stablecoins, estrictas verificaciones KYC y anti lavado
En agosto, el gobierno lanzó una aplicación para que los turistas puedan convertir criptomonedas en moneda local, pero los usuarios deben pasar por verificaciones estrictas de «Conoce a tu cliente» (KYC) y diligencias debidas, y su uso está limitado a puntos autorizados por el gobierno. Estas restricciones muestran una cautela extrema de Tailandia respecto a la aplicación minorista de criptomonedas.
Según datos de CoinMarketCap, las operaciones minoristas siguen siendo muy populares en Tailandia, con la mayor bolsa, Bitkub, registrando un volumen diario de 65 millones de dólares. Este volumen es líder en el sudeste asiático, evidenciando un interés muy fuerte de la población tailandesa en las criptomonedas. Como exchange local, Bitkub cuenta con licencia operativa de la SEC tailandesa y es la única plataforma legal de criptomonedas en el país.
Los 65 millones de dólares diarios equivalen a aproximadamente 23.700 millones de dólares anuales, una escala que supera la negociación bursátil de muchos países pequeños. Sin embargo, esta actividad minorista activa contrasta con la prohibición gubernamental de pagos con criptomonedas. Los tailandeses pueden comprar y vender criptomonedas en Bitkub para especular, pero no pueden usarlas para comprar café o transferir a amigos. Esta política de «se puede especular pero no usar» limita el valor práctico de las criptomonedas.
En enero, Tailandia lanzó una campaña contra los llamados «fondos grises», como parte de esfuerzos para combatir el lavado de dinero. Los fondos grises, o Gray Money, son recursos de origen desconocido o no tributados legalmente, y representan un grave problema de criminalidad financiera en el sudeste asiático. El gobierno teme que las criptomonedas, por su anonimato y facilidad de transferencia transfronteriza, puedan ser usadas para lavar dinero, evadir impuestos y fugar capitales.
Las acciones incluyen fortalecer la supervisión de plataformas como Bitkub, exigir verificaciones KYC más estrictas, monitorear transacciones y colaborar con las autoridades para rastrear operaciones sospechosas. Esta regulación más estricta, junto con la apertura a derivados, muestra que la estrategia de Tailandia es «abrir el mercado de alta gama y restringir el de baja gama», buscando atraer capital institucional mientras previene riesgos de lavado.
Desde la perspectiva del inversor, la aprobación de derivados cripto en Tailandia es una noticia positiva. Los inversores institucionales podrán acceder a instrumentos de cobertura y especulación regulados, sin necesidad de poseer directamente criptomonedas, y podrán obtener exposición a precios. La introducción de futuros de Bitcoin atraerá a fondos de cobertura, gestoras de activos y oficinas familiares, generando flujos de capital y mayores ingresos para el sector financiero tailandés.
Para los ciudadanos comunes, sin embargo, las restricciones siguen siendo altas. Podrán especular en Bitkub pero no usar criptomonedas en la práctica, lo que puede generar insatisfacción. A largo plazo, Tailandia probablemente necesitará, tras el éxito en abrir el mercado institucional y establecer una regulación efectiva, relajar gradualmente las restricciones minoristas para liberar el potencial completo de las criptomonedas.
Este movimiento busca posicionar a Tailandia como un centro regional para el comercio institucional de criptomonedas. La estrategia refleja una competencia con Singapur y Hong Kong por ser el hub cripto en Asia y el sudeste asiático. La Autoridad Monetaria de Singapur ya tiene un marco regulatorio avanzado que ha atraído a gigantes como Coinbase y Crypto.com a establecer sedes regionales. Hong Kong también impulsa activamente su visión de convertirse en «el centro cripto de Asia», con un sistema de licencias para proveedores de servicios de activos virtuales (VASP).
En esta competencia, las ventajas de Tailandia incluyen costos operativos más bajos (comparados con Singapur y Hong Kong), un mercado interno grande (unos 70 millones de habitantes) y una ubicación estratégica que conecta con los países de la ASEAN. Las desventajas son un marco regulatorio menos maduro, infraestructura financiera más débil y mayor incertidumbre política (históricamente frecuentes golpes de Estado).
La aprobación de derivados cripto es un paso clave en esta carrera. Si logra lanzar con éxito futuros y ETF de Bitcoin y atraer capital institucional, Tailandia podría consolidar una ventaja en el segmento de «finanzas cripto de nivel institucional». Aunque no supere en totalidad el ecosistema cripto, convertirse en «el centro de derivados cripto del sudeste asiático» sigue siendo un objetivo alcanzable.
Desde la perspectiva temporal, lanzar futuros y ETF en 2026 requiere completar en meses la revisión regulatoria, construcción de sistemas y diseño de productos. Es un calendario muy ajustado, que refleja la determinación y capacidad de ejecución del gobierno tailandés. Si cumplen con los plazos, Tailandia será uno de los primeros países en ofrecer derivados cripto en la región, ganando ventaja competitiva.
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