La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó anoche por 6 votos contra 3 que la imposición de aranceles por parte de Trump bajo la IEEPA es inconstitucional, pero el presidente firmó ese mismo día una orden ejecutiva invocando la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 para aplicar un arancel global adicional del 10%, válido por 150 días.
(Resumen previo: «Breaking News» La Corte Suprema de EE. UU. dictamina que los aranceles de 175 mil millones de dólares de Trump son ilegales ¡La Casa Blanca afirma tener respaldo legal, Bitcoin alcanza los 68,000 dólares!)
(Información adicional: El Secretario de Comercio de EE. UU. busca trasladar el 40% de la cadena de suministro de semiconductores de Taiwán a EE. UU., rechazando la imposición de aranceles del 100% y sin aceptar la interpretación judicial.)
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La Corte Suprema de EE. UU. dictaminó anoche (20) por 6 votos contra 3 que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional IEEPA no otorga al presidente la facultad unilateral para imponer aranceles. El juez presidente Roberts señaló: «En todo el texto de la IEEPA no se menciona en ninguna parte la imposición de aranceles o impuestos. Además, antes de esto, ningún presidente ha interpretado la IEEPA como otorgándole tal poder.»
La consecuencia inmediata de la sentencia es que los aranceles impuestos por EE. UU. desde 2025 bajo la IEEPA (estimados en 175 mil millones de dólares) son considerados ilegales desde el punto de vista legal. Esto significa que los importadores tienen derecho a solicitar reembolsos, y el Departamento del Tesoro de EE. UU. podría enfrentar la mayor ola de devoluciones de aranceles en la historia.
La respuesta de Trump fue más rápida de lo que esperaba el mercado. Horas después de la sentencia, firmó en la Casa Blanca una orden ejecutiva invocando la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, añadiendo un arancel global adicional del 10% sobre los aranceles existentes.
La Casa Blanca informó que la nueva medida entrará en vigor a partir de la medianoche del día 24, pero no será aplicable a algunos alimentos, minerales clave y productos ya sometidos a otros aranceles, que no están afectados por la decisión judicial.
Pero la Sección 122 tiene una limitación clave: el tiempo. La finalidad original de esa sección era responder a crisis en la balanza de pagos, autorizando al presidente a imponer aranceles temporales de hasta el 15%, pero con un plazo máximo de 150 días. A menos que el Congreso vote por extenderlo, esta herramienta solo podrá usarse hasta finales de julio.
El Secretario de Finanzas, Mnuchin, también afirmó que, combinando la Sección 122 con la Sección 232 (seguridad nacional) y la Sección 301 (prácticas comerciales desleales), «los ingresos por aranceles en 2026 serán casi iguales a los actuales».
No obstante, los medios internacionales señalan que la Sección 122 nunca ha sido realmente utilizada por ningún presidente, y su validez legal aún no ha sido sometida a revisión judicial. Además, esa sección requiere que los aranceles se apliquen «de manera equitativa» a todos los países, lo que complica la estrategia de Trump de negociar aranceles «recíprocos» (imponiendo diferentes tasas a distintos países) desde el punto de vista legal.
A simple vista, el equipo de Trump muestra una actitud de «si no podemos ganar, cambiamos la estrategia y nos levantamos». Sin embargo, este plan B tiene varias dificultades profundas:
Primero, la presión por reembolsos es real. Aunque el gobierno intente retrasar los procedimientos, los importadores generalmente tienen 180 días tras la «despacho aduanero» para presentar reclamaciones. CNBC reporta que el sector legal espera que en los próximos meses se presenten muchas solicitudes de devolución, y que la Corte de Comercio Internacional (CIT) supervisará ese proceso. Para el presupuesto federal, esto representa una bomba de tiempo aún sin explotar.
Segundo, el plazo de 150 días de la Sección 122. Significa que, para finales de julio, Trump deberá convencer al Congreso de extenderlo o encontrar otra base legal. En el clima político actual, si el Congreso estará dispuesto a respaldar unos aranceles totales es una gran incógnita.
Tercero, la Corte Suprema ha eliminado la herramienta más utilizada por Trump en el último año: la justificación de «estado de emergencia» para evitar al Congreso y aplicar aranceles indiscriminados a nivel global. Aunque todavía puede usar otras leyes, cada una tiene sus propias limitaciones.
Por ejemplo, la Sección 122 tiene un plazo de 150 días, la Sección 232 requiere motivos de seguridad nacional, y la Sección 301 necesita una investigación previa. En resumen, el presidente aún puede imponer aranceles, pero ya no podrá hacerlo a su antojo, sin restricciones de tiempo ni de alcance.
La decisión de la Corte Suprema no es el final. En los próximos 150 días, el mercado estará atento a tres aspectos:
Primero, el volumen de reembolsos y el impacto en las finanzas públicas; segundo, si Trump logrará que el Congreso extienda los aranceles temporales o los convierta en permanentes; tercero, si la ampliación de las investigaciones bajo las Secciones 232 y 301 provocará una nueva ronda de tensiones comerciales.
Si se producen reembolsos, será una gran cantidad de dinero que volverá a manos de los particulares; pero si Trump opta por soluciones más agresivas para cubrir el vacío, el mercado enfrentará más incertidumbre política.