Escrito por: Yangz, Techub News
La industria de las criptomonedas, anteriormente conocida por su constante innovación, ya no tiene el mismo auge de antes, pero seis años son suficientes para sembrar nuevas oportunidades.
En 2019, cuando Mark Zuckerberg entró en el Capitolio de EE. UU. para testificar sobre el proyecto Libra, quizás ya intuyera que sería una batalla difícil. Pero lo que no esperaba era que esta lucha terminara en un fracaso total — no por falta de tecnología ni por desinterés de los usuarios, sino porque él mismo se convirtió en el blanco de todo el sistema regulador financiero.
Hoy, seis años después, Zuckerberg intenta de nuevo. Pero esta vez, el entorno ha cambiado, y Facebook, ahora renombrada como Meta, seguramente ha aprendido la lección.
Usando un escenario para actuar
Según informes de CoinDesk, citando a varias fuentes cercanas, Meta planea volver al mercado de stablecoins en la segunda mitad de este año. Sin embargo, a diferencia de la época de Libra, esta vez Meta opta por un camino más prudente: no emitir, no liderar y no estar en el centro del escenario. Andy Stone, portavoz de Meta Platforms, también afirmó que aún no tienen una stablecoin de Meta, y que su papel en el negocio de stablecoins será más de “apoyo a los pagos de los usuarios”.
Las fuentes indican que Meta busca una empresa externa que brinde soporte técnico para stablecoins. La gigante de pagos Stripe, que adquirió el año pasado la infraestructura de stablecoins Bridge y mantiene relaciones existentes con Meta (su CEO Patrick Collison se unió al consejo de Meta en abril del año pasado), es uno de los principales candidatos. Es importante destacar que Stripe está considerando adquirir PayPal, y que Bridge obtuvo la semana pasada la aprobación preliminar de la Oficina del Control de la Moneda de EE. UU. (OCC) para obtener una licencia bancaria de fideicomiso nacional, permitiéndole emitir stablecoins, custodiar activos digitales y gestionar reservas bajo un marco regulatorio federal.
Si en la era Libra Meta quería montar su propio escenario para actuar, ahora busca aprovechar el escenario de otros para subir al escenario. La estrategia radica en la gestión del riesgo: la obra la realiza Meta, pero el escenario lo construyen otros. En caso de un fallo, la culpa recae primero en quienes montaron el escenario. La amarga experiencia con Libra enseñó a Meta que, ante la regulación financiera, quien está en el centro del escenario es el principal objetivo.
Libra: una historia demasiado adelantada
Al revisar el fracaso de Libra, surge una pregunta: ¿dónde falló exactamente? La resistencia regulatoria fue sin duda un factor principal, pero quizás la causa más profunda fue que Libra intentaba contar una historia global, y en ese momento, el sistema regulatorio no podía digerirla.
El concepto inicial de Libra era estar respaldada por una cesta de monedas soberanas, lo que implicaba desafiar no solo los sistemas de pago de diferentes países, sino también la soberanía monetaria en sí misma. Para un país, la moneda es un símbolo de su soberanía; cualquier intento de cruzar esa línea provocará una respuesta instintiva.
En una audiencia en el Congreso, los legisladores preguntaron repetidamente a Zuckerberg si realmente querían reemplazar al dólar. Por más sincera que fuera su respuesta, no lograba disipar esas dudas. La historia de Libra llevaba en sí un ADN subversivo: una plataforma social con más de 2 mil millones de usuarios activos mensuales lanzando una moneda global, lo cual, en lógica, desafía el orden establecido. Peor aún, Facebook en ese momento atravesaba una profunda crisis de confianza tras el escándalo de Cambridge Analytica, lo que llevó a que la confianza pública y regulatoria en la empresa cayera a niveles mínimos. Un actor no confiable intentando ingresar al sistema financiero, el resultado era previsible.
Finalmente, Libra cambió su nombre a Diem y se vio obligado a hacer múltiples concesiones, intentando sobrevivir mediante autolimitaciones. En 2022, Diem fue vendido a Silvergate Capital, poniendo fin a esa apuesta arriesgada. Curiosamente, Silvergate Bank tampoco logró mantenerse a flote. A causa del colapso del mercado cripto en 2022, el banco anunció su liquidación en marzo de 2023, y el nombre Diem quedó en silencio bajo la nieve del invierno cripto.
Cambios regulatorios y competencia
Si Libra fracasó por avanzar demasiado rápido sin una infraestructura adecuada, la situación actual es completamente diferente.
Estados Unidos está experimentando una reestructuración sistemática en la regulación de las criptomonedas. La aprobación de la Ley GENIUS significa que los emisores de stablecoins ahora tienen una identidad legal clara. Desde requisitos de reservas hasta estándares de divulgación, protección al consumidor y acceso al mercado, se está formando un marco regulatorio relativamente completo. La esencia de este cambio es que las autoridades ya no intentan bloquear, sino que comienzan a trazar la pista. Cuando las reglas están claras, operar en cumplimiento se vuelve posible. La decisión de Meta de volver a ingresar en este momento no es casual.
Además, la dirección de la pista también es interesante. La Ley GENIUS se centra en stablecoins vinculadas al dólar, no en la cesta de monedas que Libra imaginaba. Esto significa que las autoridades están dispuestas a aprobar stablecoins en dólares, siempre que operen dentro de ese marco. Desde esta perspectiva, la decisión de Meta de enfocarse en stablecoins en dólares es tanto un ajuste proactivo como una respuesta a las circunstancias.
Por supuesto, Meta no es la única plataforma social interesada en pagos con stablecoins. Elon Musk, tras adquirir Twitter, ha impulsado la integración de funciones de pago. Su visión es clara: convertir a X en una “aplicación todo en uno”, que abarque desde redes sociales hasta pagos en un solo lugar. Además, Telegram ya ha integrado la blockchain TON, intentando combinar mensajería instantánea con pagos en criptomonedas.
El patrón común de estos actores es que las plataformas sociales tienen un escenario de pago natural. Ya conversan, comparten y compran en esas plataformas, ¿por qué no podrían pagar allí también? Cuando se forma un ciclo de pago completo, la fidelidad del usuario y el valor comercial se disparan.
Conclusión
Desde Libra, con su narrativa radical, hasta la integración práctica de stablecoins, el camino de Meta en pagos refleja la trayectoria de muchas grandes tecnológicas en el sector financiero: una narrativa disruptiva que, ante la realidad regulatoria, se va ajustando y evoluciona hacia una innovación gradual que convive con el sistema existente.
Para Zuckerberg, esto representa tanto una expansión de sus fronteras comerciales como una prueba para reconstruir la confianza. En medio de los nuevos cambios regulatorios, intenta con una postura más cautelosa, llevar a Meta a un espacio de pagos con stablecoins. Esta vez, espera que las olas sean menos fuertes y que la navegación sea más clara.
Artículos relacionados
WebKey completa la actualización estratégica, implementando el nuevo ecosistema de tokens wkeyDAO2
21shares lanza el Strategy Yield ETP y lo listará en la Bolsa de Valores Pan-Europea de Ámsterdam
Starknet lanza la solución de integración de código abierto "plug and play" Starkzap