Justin Bons, CEO y fundador de Cyber Capital, publicó un largo hilo en X instando a los titulares de criptomonedas a rechazar lo que él llama “blockchains centralizadas”. Agrupó XRP (XRPL), Canton, Stellar, Hedera y Algorand, argumentando que cualquier elemento permissioned (con permisos) derrota la promesa central de las criptomonedas.
El punto principal de Bons es simple: la descentralización no es una moda, es una propiedad. Si una red requiere permisos o depende de un conjunto curado de validadores, él la ve como una forma de autoridad. A partir de ahí, hace una conclusión firme: apoya redes completamente permissionless (sin permisos), y presiona para que todo lo demás se descentralice.
Bons analiza cada red según cómo están estructurados el consenso y la validación.
Para XRP, se centra en el modelo de Lista de Nodos Únicos (UNL). En su opinión, una lista de validadores publicada de forma central crea una capa de permisos suave, porque se requiere una alta superposición para que la red se mantenga coherente. Lo enmarca como control por defecto, incluso si los usuarios pueden técnicamente elegir sus propios validadores.
Hace un argumento similar sobre Stellar, señalando su conjunto de validadores recomendados. Para Hedera y Canton, menciona directamente los conjuntos de validadores permissioned. Algorand recibe una crítica más detallada: reconoce que los nodos de participación están abiertos, pero argumenta que la autorización de nodos relé aún importa, incluso si los cambios en la red más recientes reducen su papel de control.
También establece una clasificación estricta del consenso: Prueba de Trabajo (PoW), Prueba de Participación (PoS) o Prueba de Autoridad (PoA). Si una cadena no está asegurada por participación o trabajo, la etiqueta por definición es autoridad. Esa forma de enmarcar busca crear una línea clara. Para Bons, cualquier cosa que no sea completamente permissionless es un factor decisivo.
No todos estuvieron de acuerdo con su enmarcado, especialmente desde la comunidad XRP.
Una voz conocida en XRP respondió señalando lo que ven como un malentendido del consenso XRPL. Indicaron que Ripple es solo una UNL dentro de un conjunto más amplio y afirmaron que forma parte de “una lista de 34 y en crecimiento”. La acusación más amplia fue reputacional: un perfil que se autodenomina “Investigador en Cripto desde 2013” no debería, en sus palabras, “inventar cosas”, aunque exista sesgo.
Esa réplica importa porque muestra el problema real: este argumento a menudo reduce sistemas complejos a una sola etiqueta. “Permissioned” y “permissionless” son términos útiles, pero también pueden ocultar matices que en realidad determinan el riesgo.
Una mejor forma de entender todo este enfrentamiento es hacer dos preguntas prácticas.
Primero, ¿quién puede influir de manera realista en los resultados del consenso con el tiempo? Eso incluye diversidad de validadores, puntos de presión en la gobernanza y la capa social: a quién sigue el ecosistema cuando algo falla.
Segundo, ¿qué compromisos se están haciendo y con qué propósito? Algunas redes optimizan por neutralidad creíble por encima de todo. Otras, por velocidad de liquidación, cumplimiento empresarial o gobernanza predecible. Esas no son la misma misión, y no atraen a los mismos usuarios.
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Bons enmarca la comodidad institucional con sistemas semi-permissioned como una debilidad. Cree que las grandes instituciones prefieren redes controladas porque se sienten incómodas con sistemas abiertos. En su opinión, esa mentalidad refleja los primeros días de internet, donde los incumbentes resistían el cambio y los recién llegados construían el futuro.
Hay verdad en parte de ese argumento. Los sistemas completamente permissionless ofrecen resistencia a la censura y neutralidad creíble. Esas propiedades son poderosas y difíciles de replicar.
Al mismo tiempo, el mundo real opera con compromisos.
Muchas empresas exigen gobernanza predecible, responsabilidad legal y garantías de rendimiento. Redes como Hedera y Canton fueron diseñadas pensando en casos de uso empresarial. XRP y Stellar se enfocan en la eficiencia de liquidación y en vías compatibles con el cumplimiento. Estas decisiones de diseño reflejan una filosofía diferente, no necesariamente un engaño.
Bons defiende una prueba de pureza ideológica. Eso es valioso como una advertencia. Obliga a los inversores a analizar las suposiciones de confianza, no solo el marketing. Pero la respuesta de XRP también es justa en espíritu: las críticas necesitan precisión, porque la descentralización no es una casilla de verificación de una línea.
Al final, esto no se trata tanto de elegir una “buena cadena” como de entender en qué se confía, quién tiene influencia y qué tipo de futuro está diseñado para servir cada red.