El 2 de marzo, según FT, el ejército israelí anunció el lunes por la mañana que había lanzado una nueva ronda de ataques aéreos contra varios objetivos de Hezbolá en Líbano. La operación militar se dirigió principalmente a depósitos de armas, instalaciones militares e infraestructuras relacionadas, lo que demuestra que Israel sigue intensificando sus ataques militares en un contexto de crecientes tensiones regionales.
Las FDI indicaron que el ataque cubrió múltiples ubicaciones en Líbano, centrándose en destruir las instalaciones de almacenamiento de armas y las redes de apoyo de Hezbolá. El ejército afirmó que las instalaciones se usaban para apoyar ataques con cohetes contra Israel y, por tanto, figuraban como objetivos prioritarios.
La operación se produce en un momento en que la situación en Oriente Medio se está deteriorando rápidamente. Anteriormente, Hezbolá lanzó múltiples cohetes contra Israel, alegando que la medida fue en respuesta al ataque tras la muerte del líder supremo iraní Ali Jamenei. Posteriormente, Israel aumentó la presión militar sobre el sur del Líbano y los bastiones armados relacionados, manteniendo la situación en la frontera israelí-libanesa tensa.
Analistas de seguridad señalan que los ataques aéreos israelíes contra el depósito de armas de Hezbolá en Líbano significan que el conflicto se está extendiendo gradualmente de un solo frente a una región más amplia. A medida que aumentan las tensiones entre Irán, Líbano e Israel, el riesgo de confrontación militar en Oriente Medio ha aumentado significativamente. Si el conflicto se intensifica, podría tener un impacto duradero en el panorama de la seguridad regional y en los mercados energéticos globales.