El mercado de valores nacional reabrió después de pasar el Día de la Tríada como día festivo alternativo, y el mercado está atento a si las noticias sobre la guerra entre EE. UU. e Irán impedirán el intento de rebote del KOSPI. El 27 de febrero, el KOSPI cerró en 6,244.13 puntos, con una caída del 1% respecto al día anterior. Los fondos extranjeros vendieron por un valor de 7.1037 billones de wones, presionando el índice, mientras que los inversores minoristas compraron netamente por 6.2824 billones de wones para defenderse.
En la bolsa de Nueva York, durante el fin de semana, las noticias de una guerra total entre EE. UU. e Irán provocaron una caída en la apertura, pero tras el inicio del conflicto, la incertidumbre disminuyó, lo que llevó a una fuerte entrada de compras en niveles bajos. El índice Nasdaq abrió con una caída del 1.6%, pero luego redujo la caída al considerar que la incertidumbre había desaparecido. En este contexto, junto con la postura dura del presidente Trump, algunos analistas creen que las fuerzas iraníes serán debilitadas.
En el mercado nacional, la lucha entre fondos extranjeros y inversores minoristas puede continuar. Especialmente considerando la capacidad de respuesta de varios países y la posible aumento en la producción de petróleo, se espera que la tensión geopolítica actual no cause una gran volatilidad en el mercado. Algunos expertos señalan que el KOSPI ya muestra signos de sobrecalentamiento, por lo que se debe estar atento a los riesgos geopolíticos y a variables externas como la IA y la economía macro.
Considerando la situación actual de tensión y la reacción del mercado, es probable que el KOSPI continúe con una tendencia de oscilación. Los inversores deben estar atentos a las incertidumbres externas y adoptar estrategias para afrontar la volatilidad a corto plazo. A medio y largo plazo, si se alivian los riesgos geopolíticos, será importante observar si los mercados asiáticos, representados por el KOSPI, pueden volver a estabilizarse.