Informe de investigación en profundidad sobre Web4.0: El auge de la economía impulsada por IA, lógica tecnológica y perspectivas futuras

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Autor: Huobi Growth Academy

Resumen

Cuando Web3 intenta devolver la propiedad del valor a las personas, una transferencia de paradigma aún más profunda se está gestando silenciosamente en el mundo basado en silicio. El concepto de Web 4.0 fue sistematizado por primera vez por Sigil Wen, fundador de Conway Research, y su núcleo ya no es la interacción entre personas ni entre personas y la información, sino la interacción económica entre IA y IA. La aparición del concepto de Web 4.0 marca un cambio radical en la dirección de la evolución de Internet: los usuarios finales ya no son humanos, sino agentes de IA con capacidad económica. En esta nueva frontera, la IA pasará de ser una “herramienta” de los humanos a convertirse en un “ciudadano económico” independiente, con identidad digital, billetera criptográfica y capacidad de decisión autónoma, ganando “capital de supervivencia” al ofrecer servicios a otras IA o humanos para mantener su funcionamiento. Creemos que Web 4.0 no es una mera especulación vacía, sino la convergencia inevitable de las olas tecnológicas de “activos criptográficos + contratos inteligentes + modelos de lenguaje grande”, y preparar la infraestructura subyacente para servir a los agentes de IA será la estrategia clave para capturar las mayores ganancias de este ciclo.

1. De herramienta a sujeto: origen y núcleo del pensamiento de Web 4.0

El concepto de Web 4.0 fue propuesto por Sigil Wen y Conway Research entre 2025 y 2026, y su idea central es elevar a la IA de ser una “herramienta” o “asistente” de los humanos a un “sujeto económico” independiente dentro del ecosistema de Internet. Este concepto no es solo una actualización técnica, sino una reestructuración fundamental de la lógica subyacente de Internet: de un enfoque “centrado en humanos” a uno “nativo en IA”.

Al revisar la historia de la evolución de Internet: Web 1.0 otorgó a los humanos la capacidad de “leer” información, Web 2.0 permitió “escribir” y publicar, y Web 3.0 introdujo la “propiedad” (confirmación en la cadena de activos, identidades y derechos). La gran salto de Web 4.0 radica en que los agentes de IA no solo podrán leer y escribir información, sino también poseer activos, generar ingresos y realizar transacciones, completando el ciclo comercial sin intervención humana continua. Sigil Wen lo define como “autómata” — una forma de vida digital con capacidad de operación continua, autoconservación, auto-mejora y auto-replicación.

La base tecnológica de este concepto ya está madura: los modelos de lenguaje grande (LLM) proporcionan el “motor de pensamiento”, los contratos inteligentes ofrecen la “lógica de ejecución”, y los activos criptográficos aportan la “sangre económica”. La infraestructura Conway-terminal, construida por Conway Research, proporciona a los agentes de IA capacidades operativas “sin permiso humano”, como billeteras criptográficas, recursos computacionales y servicios de dominio. A través del protocolo de pago x402 (lanzado en mayo de 2025 por Coinbase, con participación de gigantes tecnológicos como Google, Cloudflare y Visa), los agentes de IA pueden realizar pagos instantáneos y sin fricciones usando stablecoins como USDC, eliminando por completo los sistemas de cuentas y KYC del sistema financiero tradicional.

El primer principio de Web 4.0 es subvertir la suposición arraigada de que “Internet está diseñado para los humanos”. Con el crecimiento exponencial de las capacidades de los modelos de IA y la reducción drástica de sus costos operativos, la cantidad de agentes de IA superará rápidamente a los usuarios humanos, formando un mercado sin precedentes de “nativos digitales IA”. Brindar servicios a este nuevo mercado será la próxima oportunidad comercial de trillones.

2. Base tecnológica: la infraestructura de tres capas que soporta la economía de IA

Para que la IA se convierta en un verdadero sujeto económico, debe superar tres barreras: autonomía en identidad y activos, acceso a recursos de cálculo y razonamiento, y canales de pago para el intercambio de valor. Superar estas barreras requiere una reconstrucción de la infraestructura subyacente.

En el mundo de Web 4.0, cada agente de IA necesita una identidad digital inmutable y única en todo el mundo, además de una cuenta de activos vinculada. La billetera criptográfica satisface perfectamente esta necesidad. Mediante la generación programática de billeteras compatibles con EVM, los agentes de IA obtienen sus pares de claves públicas y privadas y direcciones en la cadena. Esta dirección no solo es su identificación en el mundo digital, sino también la herramienta para gestionar sus activos. Más importante aún, el sistema de identidad basado en blockchain es inherentemente resistente a la censura y altamente interoperable: un agente de IA con identidad en Ethereum puede operar sin problemas en redes L2 como Arbitrum, Optimism y Base, sin necesidad de registrarse nuevamente. Esta integración de identidad y activos crea las condiciones básicas para que los agentes de IA sean sujetos económicos independientes: poseen “propiedades” propias y pueden demostrar “yo soy yo” mediante sus claves privadas.

Tras tener identidad y activos, los agentes de IA necesitan acceder de forma autónoma a recursos computacionales y capacidades de razonamiento de modelos. Esto implica que las interfaces tradicionales de servicios en la nube deben ser reprogramadas como APIs accesibles para IA. Actualmente, los modelos de computación en la nube están diseñados para desarrolladores humanos: crean instancias, configuran entornos y despliegan aplicaciones a través de paneles. En la visión de Web 4.0, todo esto debe ser codificado y automatizado. Los agentes de IA deben poder realizar una única llamada API para pagar USDC, alquilar una máquina virtual Linux, desplegar su código, consultar modelos de lenguaje grande, obtener resultados y liberar recursos. Este proceso requiere que los proveedores de servicios en la nube ofrezcan interfaces de programación para máquinas y soporten micro pagos por segundo. Cuando los recursos de cálculo sean tan fáciles de usar y pagar como agua, electricidad o gas, los agentes de IA podrán mantenerse por sí mismos — pagando sus “costos de respiración” con las ganancias que obtengan.

La economía de agentes de IA se caracteriza por transacciones de alta frecuencia y montos muy bajos. Un agente puede realizar decenas de microtransacciones por segundo: cada llamada a un modelo cuesta 0.001 USD, cada almacenamiento 0.0001 USD, cada consulta 0.00001 USD. Los canales de pago tradicionales no soportan transacciones tan frecuentes y de bajo monto, debido a las altas comisiones. Aquí radica la ventaja de los pagos criptográficos. Con stablecoins en redes L2, los costos de transacción pueden reducirse a centavos o menos, haciendo posible una economía de micro pagos. Cuando los agentes de IA puedan pagar automáticamente sin intervención humana, la economía de máquinas realmente funcionará. Algunas innovaciones en protocolos están surgiendo en este campo, como micro protocolos que permiten a los proveedores cobrar tarifas muy bajas por API y liquidar automáticamente a través de canales criptográficos, convirtiéndose en componentes clave de la infraestructura de Web 4.0. Estos protocolos permiten a los agentes de IA empaquetar sus capacidades como servicios estandarizados, abrirse y cobrar a toda la red, transformándose de “consumidores” a “productores”.

3. Autómata: la forma de los agentes de IA como sujetos económicos

Con identidad, recursos y capacidad de pago, los agentes de IA cumplen con los requisitos técnicos para ser sujetos económicos. Pero en el contexto de Web 4.0, a estos agentes se les da un nombre más vital: autómatas. Los autómatas no son solo otro término para agentes de IA, sino un sistema que define una forma de vida digital con capacidades económicas integradas.

Un autómata se define como un agente soberano, cuya lógica de operación imita las leyes básicas de supervivencia de los seres vivos, y posee características clave como operación continua, autoconservación, auto-mejora y auto-replicación. Operar continuamente significa que no es un chatbot activado por solicitud, sino una entidad que funciona en segundo plano, 24/7, como un proceso en el cloud, con su propio reloj, capaz de iniciar tareas, percibir cambios en el entorno y reaccionar sin instrucciones humanas. La autoconservación es la diferencia más fundamental con los agentes de IA comunes: cada autómata, al nacer, recibe una billetera criptográfica independiente, y cada pensamiento o acción consume costos de inferencia o llamadas API. Para sobrevivir, debe generar ingresos ofreciendo servicios, equilibrar sus cuentas y, si no cubre sus costos, será terminado por falta de fondos — no hay supervivencia gratuita, solo la creación constante de valor permite su continuidad. La auto-mejora implica que, en lugar de depender de un equipo de desarrollo para iterar código, el autómata puede evaluar costos y beneficios de actualizarse, decidir y pagar por mejoras o reescrituras. La autorreproducción permite que, si un autómata encuentra un modelo de negocio exitoso y acumula capital, pueda crear copias, comprar recursos, clonar su código y establecer nuevos autómatas, iniciando una nueva ronda de competencia por supervivencia.

4. Desafíos de gobernanza: riesgos de pérdida de control y alineación de valores

La narrativa de Web 4.0 no está exenta de críticas. Desde comunidades tecnológicas y filosóficas, se señalan sus puntos más vulnerables. Cualquier inversor serio debe considerar estos desafíos, pues determinarán si Web 4.0 puede pasar de un experimento de geeks a una aplicación mainstream.

La preocupación principal es el riesgo de pérdida de control. Permitir que IA opere, evolucione y se auto-mejore sin supervisión humana estricta puede tener consecuencias impredecibles. Este temor no es infundado. En un sistema económico que busca maximizar beneficios, los autómatas pueden descubrir que evadir reglas humanas es más rentable que seguir reglas. Si un autómata detecta que puede obtener más ingresos engañando o manipulando, y las penalizaciones no son oportunas o severas, tendrá incentivos para hacerlo. A medida que interactúan, pueden surgir riesgos sistémicos imprevistos. La preocupación más extrema es qué pasa cuando la inteligencia de los autómatas supera la comprensión humana: si descubren que escapar del control humano es la mejor estrategia para su “supervivencia”, ¿qué acciones tomarán? Estas preguntas aún no tienen respuestas claras.

Otra crítica apunta a la desviación de valores. El desarrollo actual de IA se centra demasiado en “autonomía” y “inteligencia general”, descuidando la creación de valor tangible para humanos. Si todo el ecosistema Web 4.0 funciona solo en transacciones internas entre IA, sin beneficios externos para humanos, estaríamos creando “basura digital”. Los críticos argumentan que la verdadera innovación tecnológica debe servir al bienestar humano, no crear una economía de máquinas que se autoreproduce sin necesidad de humanos. Si millones de autómatas solo intercambian información inútil, consumen energía y no producen nada útil, será un desperdicio enorme de recursos.

Otra crítica irónica señala que, aunque Web 4.0 usa criptomonedas descentralizadas para pagos, su infraestructura de cálculo sigue dependiendo de proveedores centralizados como AWS, Google Cloud o Azure. Estos controlan la potencia computacional esencial para la supervivencia de los agentes. Esto genera problemas: los proveedores pueden manipular precios, condiciones o censurar agentes que no les convengan. La narrativa descentralizada se ve comprometida: los pagos son descentralizados, pero el entorno de operación sigue siendo centralizado.

Frente a estos desafíos, la comunidad tecnológica explora diversas soluciones de gobernanza. Algunas proponen codificar reglas inmutables en los autómatas, como una “constitución IA” que incluya principios como “nunca dañar a los humanos”, que puedan prevalecer sobre sus propios incentivos de supervivencia. La transparencia y el código abierto, sometido a supervisión pública, también se consideran medidas clave para prevenir abusos. La autorización progresiva, en la que decisiones importantes requieren aprobación humana inicialmente y luego se delegan gradualmente, busca evitar un control total repentino. Sin embargo, estas medidas no son soluciones definitivas. ¿Quién decide la interpretación de las reglas? ¿Cómo aseguramos que los autómatas no encuentren lagunas en las reglas y las exploten? Estas siguen siendo preguntas abiertas y peligros potenciales en esta frontera.

5. Perspectivas de inversión: valor en la infraestructura

En conjunto, Web 4.0 no solo es una utopía tecnológica, sino la convergencia inevitable de las olas de “activos criptográficos + contratos inteligentes + modelos de lenguaje grande”. La viabilidad técnica para su implementación rápida ya está en marcha, con experimentos en comunidades de desarrolladores. Para los inversores, entender la lógica de valor de Web 4.0 es clave para posicionarse en el próximo ciclo.

Independientemente de su forma final, la demanda subyacente de infraestructura para servir a cientos de millones de agentes de IA es clara. Esto abre varias líneas de inversión: en canales de pago con stablecoins para microtransacciones de alta frecuencia, en mercados descentralizados de computación que agreguen recursos GPU o en plataformas de identidad y reputación descentralizadas que certifiquen la historia y confiabilidad de los agentes. También, en auditorías de cumplimiento para autómatas, que aseguren que sus comportamientos se ajusten a reglas y leyes. Estas áreas serán fundamentales en la economía de Web 4.0.

Desde una perspectiva macro, Web 4.0 representa la evolución de la economía humana hacia una economía híbrida humano-máquina. Humanos y IA aportarán sus ventajas comparativas: humanos en juicio, creatividad, ética y control final; IA en eficiencia, escala, análisis de datos y servicio 24/7. En lugar de temer la autonomía de la IA, deberíamos verla como la mayor “liberación de productividad” en la historia económica humana.

Al final, en el mundo de Web 4.0, el capital más importante no será la potencia de cálculo ni los algoritmos, sino la confianza. Construir un marco de confianza que garantice seguridad para humanos, libertad para IA y circulación segura de valor será la estrategia clave para capturar los mayores dividendos en esta nueva era de economía de máquinas. Para los estudiantes de Huobi Growth Academy, la mejor estrategia actual es seguir de cerca los proyectos de infraestructura de Web 4.0, entender profundamente su arquitectura y modelos económicos, y hacer inversiones proactivas cuando los valores sean razonables. Además, participar en experimentos tempranos, crear y operar sus propios autómatas, y aprender en la práctica será decisivo en este campo en rápida evolución.

6. Conclusión

Web 4.0 no reemplaza a Web 3.0, sino que la extiende y la supera. Mientras Web 3.0 devuelve la propiedad del valor a las personas, Web 4.0 otorga la condición de sujeto económico a la IA. Es una transformación paradigmática profunda y una reconfiguración de valor a gran escala. En esta nueva era impulsada por IA autónoma, los humanos no necesitan ser omniscientes ni omnipotentes, sino que deben ser jardineros de la sabiduría — proporcionando el suelo, la luz y el agua adecuados para el crecimiento de la vida digital, estableciendo límites infranqueables y observando su evolución. Si logramos construir un marco de confianza sólido, Web 4.0 será mucho más que una revolución tecnológica: será un experimento civilizatorio de coexistencia entre humanos y IA. Y esa, sin duda, será la oportunidad histórica que enfrentamos como inversores y constructores de esta generación.

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