Noticias Gate News, el 24 de marzo, la correlación entre Bitcoin y el oro disminuyó significativamente en marzo, con el último dato que muestra que este indicador cayó a aproximadamente -0.9, alcanzando un mínimo desde 2022. Este fenómeno de divergencia poco frecuente, junto con la caída continua del oro durante cuatro semanas y la lateralización de Bitcoin cerca de los 70,000 dólares, está siendo visto por el mercado como una posible señal de cambio de ciclo.
El analista Michaël van de Poppe señaló que la caída actual de aproximadamente el 70% en la relación Bitcoin/oro coincide en gran medida con los fondos de varios ciclos bajistas históricos. En 2014, 2018 y 2022, esta relación se desplomó más del 75% antes de revertirse. La estructura actual sugiere que Bitcoin podría haber entrado en una fase de construcción de fondo y que podría comenzar gradualmente un nuevo ciclo alcista.
Los datos en cadena también respaldan esta visión. CryptoQuant mostró que niveles similares de correlación negativa ocurrieron a finales de 2022, cuando Bitcoin alcanzó los 15,600 dólares y luego inició un rebote prolongado. Además, la cantidad de direcciones con más de 1,000 bitcoins sigue aumentando, indicando que grandes fondos continúan posicionándose en el rango actual.
Por otro lado, el trader veterano Peter Brandt señaló que el oro está formando una estructura bajista rara llamada “Nueve Pájaros Rojos”, una formación que aparece muy pocas veces en la historia y que generalmente indica un ciclo de ajuste a largo plazo. Esto refuerza aún más la posibilidad de que los fondos se estén moviendo desde activos tradicionales de refugio hacia activos digitales.
La institución de investigación de mercado Swissblock cree que Bitcoin fue el primero en ajustar el precio del riesgo en medio de este conflicto geopolítico y se recuperó rápidamente, demostrando una mayor capacidad de adaptación del mercado. Este comportamiento cambia la percepción tradicional de Bitcoin como un “activo de alta volatilidad”.
A corto plazo, el movimiento de Bitcoin seguirá siendo influenciado por datos macroeconómicos clave, como el PMI y los datos de empleo. Sin embargo, desde una perspectiva estructural, la relación negativa entre Bitcoin y el oro se profundiza, y junto con las acumulaciones en cadena, está formando un rango de fondo más resistente.